Los agricultores de Ucrania intentan mantener sus exportaciones de cereales y semillas oleaginosas mediante rutas terrestres y ferroviarias, después de que los ataques contra puertos y buques comerciales en el mar Negro redujeran drásticamente las operaciones marítimas. El encarecimiento del transporte, las demoras en las fronteras y la escasez de capacidad logística amenazan con dejar millones de toneladas de producción sin vender y agravar las dificultades económicas del sector.
La intensificación de los ataques en el mar Negro está obligando a los productores agrícolas ucranianos a buscar nuevas vías para colocar sus cosechas en los mercados internacionales. Ante las restricciones que afectan a los puertos de la región de Odesa, algunos exportadores han incrementado los envíos por carretera hacia países vecinos, mientras otros recurren a terminales fluviales y ferroviarias para trasladar sus productos a destinos europeos y de ultramar.
La situación se agravó durante octubre, cuando varios buques comerciales fueron alcanzados por drones cerca de las costas de Rumanía y Bulgaria. Los incidentes provocaron víctimas, operaciones de búsqueda y rescate y nuevas preocupaciones sobre la seguridad de la navegación. Ambos países solicitaron apoyo para reforzar la vigilancia y las defensas frente a estas amenazas.
Las autoridades búlgaras han señalado a Rusia como posible responsable de los ataques, aunque la atribución de cada incidente requiere una investigación específica. Moscú ha negado su responsabilidad en algunos de los episodios reportados.
Los productores recurren a rutas terrestres más costosas
En Vashkivtsi, localidad de la región ucraniana de Chernivtsi, próxima a la frontera con Rumanía, las empresas agrícolas están enviando camiones cargados con semillas de girasol hacia mercados extranjeros. Antes de la interrupción de las rutas marítimas, buena parte de estas mercancías podía transportarse por ferrocarril hasta los puertos de Odesa para su posterior exportación.
Anatoli Makoviichuk, cofundador de una empresa agrícola entrevistado por la agencia EFE, explicó que los productores están recurriendo a contactos comerciales establecidos durante las primeras etapas de la guerra, cuando el bloqueo de los puertos ya había obligado a buscar alternativas.
Algunos cargamentos se dirigen a Turquía para su procesamiento, mientras otros se trasladan al puerto rumano de Constanza, desde donde pueden embarcarse hacia otros mercados. También se preparan suministros para empresas de Bulgaria.
Sin embargo, estas rutas implican mayores costes y tiempos de entrega más prolongados. Según Makoviichuk, transportar mercancías por tierra puede costar hasta seis veces más que hacerlo por vía marítima. Además, los envíos que antes podían salir de los puertos en un día ahora pueden tardar aproximadamente un mes en completar el traslado.
El trigo se acumula y escasea el espacio de almacenamiento
El incremento de los costes logísticos reduce los márgenes de los productores y limita los cultivos que resulta rentable exportar. En estas condiciones, las semillas de girasol y la colza ofrecen algunas oportunidades comerciales, mientras que parte del trigo permanece almacenado a la espera de mejores condiciones de transporte y venta.
La acumulación de existencias genera preocupación ante la próxima cosecha de maíz. Algunos agricultores advierten que podrían verse obligados a retrasar la recolección o dejar parte del cultivo en los campos si no encuentran espacio suficiente para almacenarlo.
La presión financiera también afecta la continuidad de las explotaciones. Los productores necesitan vender sus cosechas para pagar deudas, cubrir los costes de combustible, adquirir insumos y financiar las labores agrícolas de la siguiente temporada. Sin embargo, la caída de los precios en el mercado interno y las tarifas elevadas del transporte dificultan la recuperación de esos gastos.
La escasez de conductores representa otro obstáculo. El reclutamiento militar y las condiciones económicas de la guerra han reducido la disponibilidad de trabajadores para el transporte, lo que complica la ampliación de los envíos por carretera.
Las fronteras y el ferrocarril limitan la capacidad de exportación
Los productores consideran que una de las medidas más inmediatas sería agilizar los controles en los pasos fronterizos con Rumanía y otros países vecinos. Los camiones pueden permanecer detenidos durante días, lo que incrementa los costes y dificulta cumplir los plazos de entrega.
El transporte ferroviario podría ofrecer una alternativa más rápida y económica en determinadas rutas, pero Ucrania enfrenta una disponibilidad limitada de locomotoras y daños en su infraestructura debido a los ataques rusos. La demanda de servicios ferroviarios también obliga a reservar capacidad con semanas o incluso meses de anticipación.
La utilización de corredores a través de Moldavia continúa siendo una opción en desarrollo. Ambos países han estudiado fórmulas para transportar productos agrícolas por tren hasta el puerto rumano de Constanza, aunque los costes, la capacidad disponible y las condiciones del tránsito siguen siendo factores determinantes.
Las restricciones y dificultades de las rutas alternativas impiden compensar completamente la pérdida de capacidad marítima. De acuerdo con estimaciones difundidas por autoridades ucranianas, sin una recuperación de los puertos del mar Negro, el país solo podría exportar alrededor de la mitad de los productos agrícolas que necesita colocar en los mercados internacionales.
Millones de toneladas podrían quedarse sin vender
Las previsiones agrícolas de Ucrania reflejan la magnitud del problema. El país espera una cosecha de cereales y oleaginosas superior a los 80 millones de toneladas durante 2026, pero una parte considerable de esa producción depende de la disponibilidad de rutas de exportación competitivas.
El ministro ucraniano de Política Agraria y Alimentación, Taras Vysotskyi, ha advertido que, si persisten las restricciones logísticas, podrían quedar sin exportar aproximadamente 30 millones de toneladas de productos agrícolas durante la campaña comercial. Esta estimación refleja las limitaciones de las rutas disponibles y no significa que toda esa producción vaya a perderse, ya que una parte podría venderse posteriormente si se recupera la capacidad de transporte.
La diferencia entre la cosecha prevista y el volumen que puede comercializarse en el exterior también amenaza con saturar los almacenes. El problema podría agravarse cuando aumente la disponibilidad de maíz tras la recolección, pues los depósitos todavía contienen existencias de temporadas anteriores.
En septiembre, las exportaciones agrícolas ucranianas continuaron por debajo de su capacidad potencial, según cifras divulgadas por el Ministerio de Política Agraria y Alimentación. Aunque los productores han conseguido ampliar algunos envíos por ferrocarril y a través del Danubio, estas rutas no bastan para compensar la interrupción de las operaciones en los principales puertos de aguas profundas.
Consecuencias para los mercados internacionales
Ucrania es un proveedor importante de trigo, maíz, semillas oleaginosas y otros productos agrícolas para los mercados internacionales. Las dificultades para exportar pueden reducir la oferta disponible, alterar los flujos comerciales y aumentar la incertidumbre sobre los precios de los alimentos, especialmente en países que dependen de las importaciones de cereales.
El impacto final dependerá de la duración de las restricciones, la capacidad de los países vecinos para facilitar el tránsito y la evolución de los ataques contra las infraestructuras portuarias y los buques comerciales. Una interrupción prolongada también podría reducir los ingresos de los productores y limitar su capacidad para invertir en la siguiente campaña agrícola.
La presión sobre el sector no se limita a los agricultores. Las empresas de transporte, los operadores portuarios, los compradores internacionales y las comunidades que dependen de la actividad agrícola también afrontan mayores costes y una planificación comercial más incierta.
Los agricultores piden apoyo para mantener la actividad
Makoviichuk señaló a EFE que algunos productores ya han abandonado sus operaciones porque no pueden cubrir los gastos con los precios que reciben por sus productos. Otros están reduciendo la superficie que destinan a la siembra para limitar las pérdidas.
Los agricultores reclaman medidas que permitan agilizar el tránsito fronterizo, ampliar la capacidad logística y facilitar el acceso a rutas de exportación económicamente viables. También consideran necesario mantener el respaldo financiero para cubrir los costes de producción y evitar que las dificultades de comercialización comprometan las próximas cosechas.
La continuidad de la actividad agrícola ucraniana dependerá en buena medida de que el país logre recuperar sus principales corredores comerciales o ampliar las alternativas terrestres y fluviales. Mientras persistan los riesgos para la navegación y las restricciones logísticas, millones de toneladas de productos seguirán enfrentando dificultades para llegar a los mercados internacionales.


