El 72% de las instituciones financieras utiliza infraestructura compartida para analizar fraude y lavado de dinero
Notipress.- Las instituciones financieras están conectando sus sistemas de prevención de fraude y lavado de dinero (PLD), aunque la integración tecnológica todavía no se traduce en una gestión conjunta de ambos riesgos. Una investigación de Datos Insights encargada por SAS, basada en una encuesta a 165 directivos de 21 países, encontró que el 71% de las instituciones integra activamente tecnologías de detección y monitoreo, mientras apenas el 13% hace lo mismo con la gobernanza, las políticas y la estructura organizacional.
La diferencia refleja cómo los bancos avanzan en la infraestructura sin modificar al mismo ritmo sus mecanismos de coordinación. Históricamente, las áreas de fraude y PLD fueron diseñadas para responder a regulaciones y plazos legales distintos, una separación que continúa influyendo en sus procesos internos.
El 72% de las instituciones ejecuta análisis de ambas actividades sobre infraestructura compartida, pero conserva modelos y procedimientos independientes. Solo el 1% reporta compartir datos, modelos, infraestructura y gobernanza entre las dos funciones.
Esta fragmentación también limita la comprensión conjunta de los riesgos financieros. El 87% de las instituciones describe como parcial su capacidad para construir una visión unificada del riesgo del cliente, con brechas significativas.
Los silos organizacionales superan a las barreras tecnológicas
Las dificultades para integrar ambas áreas no se concentran únicamente en las herramientas disponibles. El 88% de las instituciones identifica los silos organizacionales, incluidos los canales de reporte separados, como una barrera principal o importante para la convergencia.
La proporción supera a quienes señalan las limitaciones tecnológicas (73%) y los problemas de gobernanza y calidad de datos (70%).
La separación también tiene consecuencias operativas. El 81% de las instituciones reporta alertas o casos duplicados, mientras el 71% identifica mayores costos derivados de la duplicación de equipos o tecnologías. A estos problemas se suman la tecnología heredada, mencionada por el 64%, y las altas tasas de falsos positivos, señaladas por el 63%.
Serpil Hall, asesora estratégica de Fraude y PLD en Datos Insights, explicó que los equipos pueden analizar partes diferentes de un mismo riesgo sin identificar su conexión. Según la especialista, las instituciones que avanzan en la convergencia también están integrando datos, investigaciones, gestión de casos e intercambio de información.
Compartir sistemas no garantiza detectar riesgos conjuntamente
La diferencia entre infraestructura e inteligencia compartida aparece también durante el monitoreo de operaciones. Aunque el 73% de las instituciones intercambia datos de manera frecuente o constante durante investigaciones activas, únicamente el 17% lo hace en el monitoreo automatizado.
Esta separación adquiere relevancia ante los pagos en tiempo real. Mientras los sistemas antifraude pueden evaluar transacciones en milisegundos, el monitoreo de lavado de dinero suele realizarse después de las operaciones, frecuentemente mediante procesos nocturnos por lotes.
En ese contexto, el 86% de las instituciones reporta vínculos no identificados entre actividades fraudulentas y lavado de dinero.
La convergencia de ambas funciones, conocida como FRAML, busca conectar estas capacidades sin que necesariamente deban reemplazarse todos los sistemas existentes. Entre las medidas planteadas por el informe se encuentran fortalecer el intercambio de datos, conectar las soluciones actuales y establecer entornos compartidos de investigación.
Stu Bradley, vicepresidente sénior de Soluciones de Riesgo, Fraude y Cumplimiento en SAS, sostuvo que la integración debe abordarse como un problema de gestión de riesgos y no únicamente de cumplimiento normativo. Su planteamiento apunta a modernizar progresivamente las herramientas y coordinar ambas áreas desde el inicio del monitoreo.
Así, el avance de la convergencia bancaria depende tanto de conectar tecnologías como de integrar los procesos, la información y las decisiones que permiten identificar riesgos financieros de manera conjunta.


