La embajada china en México acusó al embajador estadounidense Ronald Johnson de distorsionar la realidad e intentar generar tensiones entre ambos países, luego de que el diplomático señalara que Pekín tendría interés en un México inseguro y caótico en la frontera sur de Estados Unidos.
La representación diplomática de China en México manifestó su rechazo a las declaraciones del embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, sobre la influencia económica y política del país asiático en territorio mexicano. Mediante un comunicado difundido este viernes, calificó sus señalamientos como una interpretación distorsionada de los hechos y aseguró que buscan deteriorar la relación entre México y China.
La controversia surgió después de que Johnson participara el miércoles en la Conferencia de Inversionistas Globales del Instituto Milken, celebrada en la Ciudad de México. Durante su intervención, el diplomático afirmó que China tendría interés en que México se mantuviera como un territorio caótico e inseguro en la frontera sur estadounidense, debido a que esa situación podría favorecer sus objetivos comerciales y estratégicos.
Según el embajador, Pekín estaría dispuesta a incentivar inversiones empresariales que, aunque pudieran representar pérdidas económicas, contribuirían a generar dependencia y favorecer condiciones de inestabilidad.
China cuestiona la postura de Washington sobre seguridad
En respuesta, la embajada china sostuvo que las afirmaciones del representante estadounidense carecen de fundamento y buscan presentar a China como responsable de los problemas de seguridad que enfrenta México.
La misión diplomática afirmó que su país respalda los esfuerzos mexicanos para proteger su soberanía, garantizar la seguridad y promover el desarrollo y la estabilidad. Asimismo, rechazó la expresión de que China estaría interesada en el caos como una acusación infundada.
El comunicado también trasladó parte de la discusión hacia las responsabilidades de Estados Unidos en el problema del narcotráfico. La representación china señaló que la demanda de drogas en territorio estadounidense proporciona a los grupos criminales mercados y ganancias, mientras que el tráfico ilegal de armas y los recursos económicos procedentes de ese país contribuyen, según su postura, a alimentar la violencia en México.
Además, cuestionó que funcionarios estadounidenses señalen a China como una amenaza sin abordar, a su juicio, los factores internos que favorecen el narcotráfico y la violencia. La embajada preguntó si Washington realmente busca contribuir a la seguridad mexicana o si intenta desviar la atención de sus propias responsabilidades.
La disputa también alcanza el terreno comercial
La respuesta diplomática incluyó críticas a los señalamientos contra las empresas chinas, a las que algunos funcionarios estadounidenses han presentado como poco confiables. Pekín calificó de contradictoria esa postura, al considerar que Washington desacredita a compañías asiáticas mientras promueve oportunidades comerciales para empresas estadounidenses de los sectores energético y de gas natural.
La embajada sostuvo que las descalificaciones no contribuyen a resolver los desafíos compartidos entre México y Estados Unidos y reiteró su intención de defender sus intereses económicos y fortalecer la cooperación con el Gobierno mexicano.
El intercambio de declaraciones ocurre en un contexto de tensiones comerciales entre Washington y Pekín. La disputa arancelaria ha impulsado a distintas compañías chinas a considerar a México como una plataforma para establecer operaciones manufactureras más cercanas al mercado estadounidense, mediante estrategias de relocalización conocidas como nearshoring.
Esta tendencia ha generado inquietud en Estados Unidos por la participación de capital chino en sectores productivos mexicanos y por las posibles implicaciones comerciales y estratégicas para la región.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), vigente desde 2020, constituye uno de los principales marcos de integración económica de América del Norte. Sin embargo, la competencia entre las dos mayores economías del mundo ha añadido presión a la relación comercial y diplomática de México con sus socios y otros actores internacionales.
Por ahora, el desacuerdo entre las representaciones diplomáticas refleja cómo la seguridad fronteriza, las inversiones extranjeras y la competencia económica entre Washington y Pekín se han convertido en asuntos vinculados a la relación bilateral de México con ambas potencias.


