El Gobierno de la Ciudad de México comenzó la rehabilitación de Plaza La Aguilita como parte de un proyecto que contempla intervenir 14 espacios públicos del Centro Histórico, con acciones de mejoramiento urbano y reordenamiento del comercio en vía pública.

El rescate de los espacios públicos del Centro Histórico de Ciudad de México comenzó con la intervención de Plaza La Aguilita, ubicada entre las calles Mesones y Regina. La Secretaría de Obras y Servicios inició trabajos de rehabilitación que forman parte de un proyecto más amplio para renovar 14 plazas y jardines de esta zona de la capital.

Durante los primeros trabajos se delimitó el área destinada a aparatos de ejercicio y comenzó el cambio de adoquines en las zonas de bancas. También se contempla sustituir algunas baldosas y partes del pavimento que presentan deterioro, aunque la intervención no implicará reemplazar la totalidad del piso.

La obra se desarrolla en un espacio que mantiene una intensa actividad cotidiana. Aunque el área fue acordonada, algunas personas continuaron utilizando las bancas para descansar y colocar bicicletas o carritos de carga. En los alrededores también se observó acumulación de basura y presencia de personas en situación de calle.

La rehabilitación incluye el comercio y la participación vecinal

Uno de los desafíos de la intervención será compatibilizar la recuperación del espacio público con las actividades comerciales que se desarrollan en la zona. Alrededor de Plaza La Aguilita se instalaron diversos puestos semifijos que ofrecen alimentos, productos de temporada y artículos relacionados con las celebraciones del Día de Muertos.

La fuente principal de la plaza, actualmente fuera de funcionamiento, también es utilizada por algunos comerciantes como espacio para colocar mercancía. Por ello, el proyecto contempla no solamente trabajos físicos, sino también medidas de reordenamiento del comercio en vía pública.

Carlos Cervantes Godoy, coordinador de la Autoridad del Centro Histórico, explicó que la intervención busca una rehabilitación integral y que el proyecto fue discutido previamente con vecinos de la zona. Una de las propuestas consiste en recuperar un mural realizado por habitantes del sector que con el paso del tiempo sufrió deterioro.

La intención, explicó el funcionario, es conservar el carácter comunitario de ese elemento y reincorporarlo al diseño renovado de la plaza. La propuesta forma parte de un enfoque que busca recuperar los espacios sin eliminar las expresiones construidas por quienes viven y trabajan en sus alrededores.

En cuanto al comercio ambulante, Adolfo Llubere Sevilla, subsecretario de Programas de Alcaldías y Reordenamiento de la Vía Pública, señaló que las autoridades sostuvieron una reunión con habitantes y comerciantes. Según el funcionario, hasta el momento no se ha registrado resistencia a los trabajos.

El reordenamiento de las actividades comerciales continuará de manera paralela a las obras físicas. La estrategia busca definir cómo pueden mantenerse determinadas actividades económicas sin obstaculizar la movilidad ni afectar la recuperación de las plazas.

Un proyecto para 14 espacios del Centro Histórico

La intervención de Plaza La Aguilita forma parte de un programa que contempla 14 espacios públicos. La lista incluye Plaza Loreto, Plaza Santo Domingo, Plaza Las Vizcaínas, Plaza San Jerónimo, Plaza Garibaldi, Jardín del Árbol, Plaza Santísima, Plaza Santa Catarina, Jardín Tolsá, Plaza del Indio, Plaza de la Ciudadela, Plaza de la Alhóndiga, Plaza Tlaxcoaque y Plaza La Aguilita.

El proyecto plantea recuperar zonas deterioradas y mejorar las condiciones de uso de estos espacios, al tiempo que se atienden problemas asociados con el comercio en vía pública, mantenimiento urbano y apropiación del espacio por parte de habitantes y visitantes.

El caso de La Aguilita muestra que la recuperación del Centro Histórico no depende únicamente del reemplazo de pavimentos o mobiliario. La intervención también deberá resolver la convivencia entre residentes, comerciantes, visitantes y personas que utilizan cotidianamente las plazas, además de preservar elementos de identidad comunitaria.

Con el avance de las obras, el desafío será que la rehabilitación física se traduzca en espacios públicos funcionales, accesibles y sostenibles, capaces de mantener su actividad cotidiana sin reproducir las condiciones de deterioro que motivaron su intervención.