Los principales granos, frutos y hortalizas registraron menores volúmenes de producción en 2025 respecto de 2022, de acuerdo con la nueva Encuesta Nacional Agropecuaria del INEGI.
La producción de los principales cultivos agrícolas de México mostró una reducción en 2025 frente a los niveles registrados tres años antes. Los resultados de la Encuesta Nacional Agropecuaria 2025, publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, muestran descensos tanto en la superficie destinada a varios cultivos como en los volúmenes cosechados.
En el caso de los principales granos considerados por la encuesta, México produjo 30.8 millones de toneladas en 2025, una disminución de aproximadamente 3.7 millones de toneladas respecto de las 34.6 millones registradas en 2022 por el Censo Agropecuario.
La superficie destinada a estos cultivos también disminuyó. En 2025 se sembraron alrededor de 10.3 millones de hectáreas, frente a casi 11 millones de hectáreas contabilizadas en 2022. La reducción representa poco más de 731 mil hectáreas.
Los datos deben interpretarse considerando que la ENA 2025 y el Censo Agropecuario 2022 son operaciones estadísticas distintas. El INEGI señala que la nueva encuesta utiliza un diseño probabilístico y estratificado y fue levantada para complementar la información generada por el censo.
El maíz blanco mantiene el liderazgo
El maíz grano blanco continuó como el principal cultivo entre los productos analizados, aunque también registró una disminución respecto de 2022. La producción pasó de 21.9 millones de toneladas a aproximadamente 20.4 millones en 2025, mientras que la superficie sembrada se redujo de 6.08 millones a 5.77 millones de hectáreas.
El comportamiento del sorgo fue similar. En 2022 se cosecharon 4.39 millones de toneladas en una superficie de 1.47 millones de hectáreas. Para 2025, la producción descendió a cerca de 3.86 millones de toneladas y la superficie sembrada se ubicó en aproximadamente 1.33 millones de hectáreas.
El frijol constituye una excepción dentro de los principales granos. Tanto su superficie sembrada como su producción aumentaron. En 2022 ocupó alrededor de 1.91 millones de hectáreas y produjo 967 mil toneladas; tres años después, la superficie llegó a poco más de 2.02 millones de hectáreas y la cosecha alcanzó 1.18 millones de toneladas.
De acuerdo con el INEGI, seis entidades concentraban en 2022 cerca de 64 por ciento de la producción de los principales granos: Sinaloa, Jalisco, Tamaulipas, Guanajuato, Michoacán y Sonora.
Frutas también registran una reducción
La tendencia descendente también aparece en los principales frutos. La superficie destinada a estos cultivos pasó de 1.92 millones de hectáreas en 2022 a aproximadamente 1.85 millones en 2025, mientras que el volumen cosechado disminuyó de 16.2 millones a 15.5 millones de toneladas.
La naranja registró una de las reducciones más visibles. La superficie cultivada pasó de 467 mil 799 hectáreas a poco más de 400 mil, mientras que la producción descendió de 3.78 millones a 3.49 millones de toneladas.
El limón presentó un comportamiento diferente. Aunque su superficie aumentó de 367 mil 931 a 400 mil 351 hectáreas, la producción prácticamente se mantuvo estable, al pasar de 3.23 millones a 3.24 millones de toneladas.
En el caso del aguacate también aumentó la superficie, de 290 mil 820 a 301 mil 463 hectáreas, pero el volumen cosechado disminuyó de 2.48 millones a 2.25 millones de toneladas. El resultado muestra que un incremento en el área cultivada no necesariamente se traduce en una mayor producción.
En 2022, Michoacán, Veracruz, Tabasco, Tamaulipas, Chiapas y Jalisco concentraron 66.5 por ciento de la producción de los principales frutos, de acuerdo con el Censo Agropecuario.
Menor producción también entre las hortalizas
Las hortalizas siguieron una tendencia semejante. La superficie cultivada disminuyó de 610 mil 485 hectáreas en 2022 a 601 mil 43 hectáreas en 2025, mientras que la producción pasó de 8.45 millones a 7.92 millones de toneladas.
Entre las principales hortalizas consideradas se encuentran brócoli, calabaza, cebolla, chile, jitomate, papa, pepino y tomatillo. La producción de este grupo está concentrada en determinadas regiones agrícolas del país.
Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Guanajuato, Zacatecas y Puebla reunieron en 2022 alrededor de 63.2 por ciento de la producción de las principales hortalizas.
La ENA 2025 también advierte una característica importante para la lectura de sus resultados: la encuesta publicada no presenta información de agricultura protegida. Por ello, algunos cultivos requieren complementar el análisis con los datos del Censo Agropecuario 2022.
Un campo que enfrenta menores superficies productivas
En términos generales, los resultados muestran una reducción de la producción de varios cultivos estratégicos entre 2022 y 2025. Sin embargo, las cifras no permiten atribuir por sí solas las causas de esa disminución. Factores como las condiciones climáticas, disponibilidad de agua, costos de producción, rendimientos por hectárea y decisiones de los productores requieren análisis específicos para determinar su peso en cada cultivo.
La propia ENA 2025 ofrece información adicional sobre las características de las unidades de producción, modalidades de agricultura, superficies de riego y temporal, comercialización y prácticas productivas. Estos datos permiten observar que la agricultura mexicana mantiene una fuerte dependencia de las condiciones naturales: alrededor de 72 por ciento de la superficie agrícola correspondió a tierras de temporal y 28 por ciento a superficies de riego.
El reto para el sector agropecuario será elevar la productividad sin comprometer la disponibilidad de agua y suelo, al mismo tiempo que se fortalece la capacidad de producción de alimentos estratégicos. Los resultados publicados por el INEGI colocan nuevamente sobre la mesa la importancia de conocer no sólo cuánto produce el campo mexicano, sino también cuánto terreno necesita, bajo qué condiciones lo hace y qué factores están determinando sus rendimientos.


