Copán celebra 1,600 años de la llegada de su primer gobernante maya

Honduras inició en Copán Ruinas la conmemoración de los 1,600 años de la llegada de K’inich Yax K’uk’ Mo’, fundador de la dinastía que convirtió a Copán en uno de los grandes centros políticos y culturales del mundo maya.

Copán volvió este domingo la mirada hacia uno de los capítulos fundamentales de su historia. En este sitio arqueológico del occidente de Honduras comenzaron los actos conmemorativos por los 1,600 años de la llegada de K’inich Yax K’uk’ Mo’, gobernante considerado fundador de la dinastía que dirigió la antigua ciudad maya durante varios siglos.

El presidente hondureño, Nasry Asfura, encabezó la inauguración de la jornada cultural en el Museo Arqueológico Maya de Copán Ruinas, donde destacó el valor de la herencia maya para la identidad nacional y para la proyección internacional de Honduras.

“Es la cultura maya, que hace 1,600 años comenzó aquí un camino que dejó una huella extraordinaria en el mundo maya”, afirmó el mandatario durante el acto, en el que también participaron autoridades culturales, investigadores y especialistas nacionales e internacionales.

La fecha conmemorada está relacionada con el registro histórico del ascenso de K’inich Yax K’uk’ Mo’ al poder en Copán. De acuerdo con la documentación arqueológica, el gobernante llegó al valle procedente de la región de Petén y estableció una nueva dinastía que tuvo 16 gobernantes.

La UNESCO sitúa la llegada de Yax K’uk’ Mo’ a Copán alrededor del año 427 de nuestra era y señala que su dinastía transformó la ciudad en uno de los grandes centros de la civilización maya durante el periodo Clásico. La diferencia de un año respecto de la fecha conmemorada oficialmente responde a las distintas formas de datación e interpretación de los registros antiguos.

Uno de los testimonios fundamentales para reconstruir esta sucesión es el Altar Q, monumento que representa a los 16 gobernantes de la dinastía de Copán y que constituye una pieza esencial para comprender la historia política de la antigua ciudad.

El arqueólogo japonés Seiichi Nakamura, quien ha trabajado durante años en Copán, explicó que la fecha del 5 de septiembre de 426 aparece vinculada a la toma de posesión de Yax K’uk’ Mo’ según la interpretación de la inscripción del Altar Q. Esa referencia es la base de la conmemoración que se extenderá durante un año.

La importancia de aquel acontecimiento va mucho más allá de un aniversario. Durante el periodo Clásico, Copán desarrolló una extraordinaria tradición artística, arquitectónica y científica. La UNESCO destaca sus avances en matemáticas, astronomía y escritura jeroglífica, además de la monumentalidad de sus plazas, templos, altares y estelas.

La ciudad también conserva uno de los testimonios escritos más impresionantes de la civilización maya: la Escalinata de los Jeroglíficos, cuyos peldaños contienen más de 1,800 glifos. El conjunto constituye una de las principales fuentes para conocer la historia y la organización política de Copán.

El sitio fue inscrito en 1980 en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. La organización lo considera uno de los centros más importantes de la civilización maya y destaca que su arquitectura y escultura representan algunos de los logros más sobresalientes del periodo Clásico.

La celebración también tuvo un componente de cooperación internacional. Durante la ceremonia, Honduras y Japón suscribieron un acuerdo para impulsar la construcción de un nuevo centro de visitantes en Copán, con el respaldo del Gobierno japonés.

El embajador de Japón en Honduras, Kazuhiro Nakai, señaló que el proyecto forma parte de la cooperación bilateral y que las nuevas instalaciones buscarán modernizar el acceso al sitio arqueológico y mejorar la experiencia de los visitantes.

La apuesta por modernizar la infraestructura turística tiene especial relevancia para Copán. El sitio no sólo representa un patrimonio arqueológico de enorme valor, sino también uno de los principales atractivos culturales de Honduras. Mejorar el acceso sin poner en riesgo la conservación de las estructuras antiguas es, en ese sentido, uno de los grandes retos para las autoridades.

La ceremonia reunió además a especialistas que durante décadas han estudiado la antigua ciudad. Entre ellos estuvieron el antropólogo estadounidense William Fash, de la Universidad de Harvard, y Loa Traxler, de la Universidad de Nuevo México, quienes participaron en conferencias dedicadas a la llegada del fundador de la dinastía copaneca.

Fash es una figura ampliamente vinculada a las investigaciones arqueológicas de Copán. Sus trabajos han contribuido a comprender la evolución política, urbana y artística de la ciudad, así como el papel que desempeñaron sus gobernantes dentro del mundo maya.

La conmemoración continuará hasta septiembre de 2027, de acuerdo con el Instituto Hondureño de Turismo y el Instituto Hondureño de Antropología e Historia. Durante ese periodo se prevén actividades culturales y académicas destinadas a acercar al público a la historia de Copán.

El programa también busca atraer visitantes extranjeros. El ministro del Instituto Hondureño de Turismo, Andrés Ehrler, invitó a conocer Copán y destacó las aportaciones de la civilización maya en ámbitos como las matemáticas, la cultura y el conocimiento científico.

La historia de Copán permite comprender, además, que la civilización maya no fue un fenómeno aislado ni uniforme. Las ciudades mantenían relaciones políticas, económicas y culturales entre sí, competían por influencia y desarrollaban tradiciones propias. Copán llegó a convertirse en un centro de poder regional con una producción artística excepcional.

UNESCO señala que los primeros asentamientos en el valle de Copán se remontan aproximadamente a 1500 antes de nuestra era, mientras que la presencia maya-cholana comenzó alrededor del año 100 de nuestra era. La ciudad alcanzó su mayor esplendor durante el periodo Clásico, antes de que su actividad disminuyera hacia el inicio del siglo X.

Por eso, la conmemoración de los 1,600 años de Yax K’uk’ Mo’ no representa únicamente una celebración del pasado. También es una oportunidad para recordar que bajo las estructuras de piedra de Copán existe una historia política, científica y cultural mucho más compleja de lo que pueden sugerir sus monumentos a simple vista.

En medio de templos, estelas y antiguos altares, Honduras busca ahora conectar esa memoria con el presente. La nueva infraestructura turística, las investigaciones arqueológicas y las actividades culturales pretenden que Copán siga siendo no sólo un sitio que se visita, sino un lugar donde la historia maya pueda comprenderse y mantenerse viva para las próximas generaciones.