Más de 2,6 millones de cubanos sufren cortes de agua mientras los apagones se prolongan durante días y agravan las condiciones de vida
Notipress.- Millones de cubanos enfrentan una emergencia que combina la falta de agua potable con apagones prolongados, mientras el propio Gobierno reconoce la gravedad de la situación. La crisis afecta servicios esenciales, paraliza estaciones de bombeo y obliga a numerosas familias a buscar alternativas para cubrir sus necesidades diarias.
El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció durante el programa radial Criterio Compartido que la crisis hídrica es «real, grave y compleja». También advirtió que resolverla requerirá inversiones importantes y un período prolongado, debido al deterioro acumulado de la infraestructura nacional.
Antonio Rodríguez, presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, informó que 2.681.770 personas sufrían interrupciones del suministro de agua al comenzar noviembre. Según las cifras oficiales, el 66% de las afectaciones responde a problemas eléctricos y otro 25% a averías en equipos de bombeo.
Apagones paralizan el suministro de agua en Cuba
La emergencia eléctrica agrava directamente las dificultades de abastecimiento, porque las estaciones de bombeo necesitan energía constante para trasladar agua hacia las viviendas. Sin electricidad suficiente, las interrupciones afectan tanto a las fuentes de captación como a las redes que abastecen comunidades urbanas y rurales.
Con apenas 960 megavatios disponibles frente a una demanda prevista de 2.850, Cuba enfrentaba un grave déficit eléctrico. El déficit previsto alcanzaba los 1.890 megavatios, mientras siete unidades termoeléctricas permanecían fuera de servicio por averías o trabajos de mantenimiento.
En algunas localidades del oriente cubano, los cortes eléctricos superaron las 24 horas consecutivas, complicando todavía más el funcionamiento de servicios básicos. La Habana registra aproximadamente 536.000 personas afectadas por problemas de agua, mientras otras provincias también enfrentan interrupciones persistentes del abastecimiento.
A raíz de estas dificultades, numerosas familias dependen de camiones cisterna privados, cuyos precios pueden representar varios salarios mínimos mensuales. Díaz-Canel atribuyó parte de la crisis al deterioro de las instalaciones, las inversiones insuficientes y las sanciones estadounidenses, además de reconocer deficiencias administrativas.
Estados Unidos envía ayuda humanitaria sin pasar por el Gobierno cubano
En medio de esta emergencia, Estados Unidos envió 700 módulos alimentarios y 700 paquetes de higiene destinados a familias vulnerables del municipio de Cruces, en Cienfuegos. La distribución comenzó el 4 de noviembre mediante Cáritas Cuba, organización encargada de identificar beneficiarios, coordinar los traslados y entregar los suministros.
La asistencia se canaliza mediante organizaciones humanitarias católicas, sin utilizar los mecanismos estatales cubanos para seleccionar beneficiarios o distribuir los productos. Entre los grupos prioritarios figuran adultos mayores, personas con discapacidad, mujeres embarazadas y familias con niños pequeños o dificultades para conseguir agua potable.
Estos suministros forman parte de un programa estadounidense de asistencia humanitaria valorado en 100 millones de dólares, con entregas previstas en distintas provincias cubanas. De ese monto, 60 millones se canalizan mediante Cáritas Cuba y Catholic Relief Services, una organización humanitaria católica estadounidense.
Mientras continúa la distribución, las autoridades cubanas proyectan instalaciones solares para reducir la dependencia eléctrica de los sistemas de bombeo de agua. Sin embargo, algunas obras están previstas para agosto de 2027 y todavía no existe una fecha oficial para normalizar el abastecimiento.


