Salvador N, señalado por autoridades mexicanas y estadounidenses por su presunta participación en una red financiera vinculada con Los Chapitos, fue detenido en Mexicali tras trabajos de inteligencia y cooperación bilateral.
La ofensiva contra las estructuras financieras del crimen organizado sumó un nuevo episodio en la frontera norte de México. Autoridades federales detuvieron en Mexicali, Baja California, a Salvador N, identificado como presunto operador financiero de Los Chapitos, una facción del Cártel de Sinaloa.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que la captura fue resultado de trabajos de inteligencia e investigación del Centro Nacional de Inteligencia, además de la cooperación con autoridades de Estados Unidos. El funcionario señaló que el detenido cuenta con investigaciones financieras en México y con acciones de carácter financiero en territorio estadounidense.
La información fue confirmada por distintos medios mexicanos. El Universal y El Financiero coincidieron en que Salvador N es señalado por su presunta participación en una red de lavado de dinero relacionada con el Cártel de Sinaloa y que su situación ya había sido objeto de investigaciones de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda.
Según la información difundida por las autoridades, Estados Unidos también había tomado medidas financieras contra el acusado mediante la Oficina de Control de Activos Extranjeros, conocida como OFAC. Este tipo de sanciones busca restringir el acceso al sistema financiero estadounidense de personas y organizaciones consideradas vinculadas con actividades ilícitas.
La captura ocurrió en una ciudad que en los últimos días había estado bajo una atención especial por parte de las autoridades estadounidenses. El Consulado General de Estados Unidos en Tijuana informó el 25 de agosto que suspendía temporalmente las actividades de su Gobierno y los viajes de su personal a Mexicali debido a información sobre una posible amenaza.
Washington no detalló públicamente la naturaleza de esa amenaza. Sin embargo, medios locales reportaron que el grupo conocido como Los Rusos presuntamente habría planeado ataques contra instalaciones de seguridad y procuración de justicia en la ciudad.
La relación entre ambos acontecimientos no ha sido establecida oficialmente por las autoridades. Es un punto importante: aunque la detención se produjo pocos días después de la alerta estadounidense, no existe hasta ahora una confirmación pública que permita afirmar que ambos hechos forman parte de una misma operación.
La captura tampoco se produjo, de acuerdo con los reportes disponibles, mediante un operativo espectacular. La Jornada informó que agentes ubicaron a Salvador N cuando circulaba en un vehículo acompañado por una mujer y procedieron a realizar una inspección de seguridad. Durante la revisión fueron localizadas 57 dosis de metanfetamina.
El detenido, de 41 años, y la mujer que lo acompañaba, de 26, fueron puestos a disposición del Ministerio Público junto con lo asegurado, según la información publicada por ese diario con base en datos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
Además de ser señalado como presunto operador financiero de Los Chapitos, Salvador N ha sido relacionado con Los Rusos, grupo que opera en Baja California y que, de acuerdo con reportes recientes, está vinculado con la facción del Cártel de Sinaloa.
La importancia de la captura radica precisamente en esa dimensión financiera. Las organizaciones criminales no dependen únicamente del traslado y venta de drogas. También requieren redes para mover recursos, ocultar ganancias, realizar inversiones y mantener operativas sus estructuras. Por ello, seguir el dinero se ha convertido en una de las principales estrategias de las autoridades mexicanas y estadounidenses.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha señalado en distintas ocasiones que Los Chapitos están vinculados con redes relacionadas con la producción y tráfico de fentanilo. Washington ha utilizado sanciones financieras para intentar aislar a integrantes y colaboradores de esas estructuras del sistema económico internacional.
En mayo de 2023, por ejemplo, la OFAC sancionó a Joaquín Guzmán López y a otros integrantes de una red asociada con Los Chapitos, dentro de una estrategia dirigida a productores, proveedores y transportistas relacionados con el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses han mantenido desde entonces una presión sostenida sobre las redes financieras de esa facción.
En México, la Unidad de Inteligencia Financiera desempeña un papel central en la identificación y bloqueo de operaciones que puedan estar relacionadas con recursos de procedencia ilícita. La coordinación entre esta instancia, las instituciones de seguridad y sus contrapartes estadounidenses permite seguir movimientos financieros que difícilmente podrían detectarse mediante una investigación exclusivamente local.
García Harfuch destacó precisamente esa cooperación. El secretario sostuvo que el intercambio entre ambos países, bajo principios de soberanía, responsabilidad compartida y reciprocidad, fortalece la capacidad de las autoridades para afectar tanto las estructuras operativas como las financieras de las organizaciones criminales.
La detención representa así un golpe dirigido a una pieza específica de la estructura de Los Chapitos, pero no significa por sí misma el desmantelamiento de la organización. La experiencia de los últimos años muestra que los grupos criminales suelen sustituir operadores y reconstruir sus redes cuando uno de sus integrantes es detenido.
Ahora corresponderá al Ministerio Público continuar con las investigaciones y determinar las responsabilidades que legalmente correspondan. Por el momento, las acusaciones contra Salvador N deben entenderse como señalamientos de las autoridades y no como una sentencia definitiva.


