La Diócesis de Gboko, en Nigeria, suspendió temporalmente y por tiempo indefinido las actividades de tres escuelas, una parroquia y un hospital en la localidad de Ihugh, ante una serie de ataques, incendios y otros incidentes de inseguridad. El obispo William Amove Avenya ordenó retirar al personal diocesano de las instituciones afectadas y condicionó su reapertura a la existencia de garantías suficientes para proteger a trabajadores, estudiantes, pacientes y propiedades de la Iglesia.

La medida entró en vigor el 12 de octubre, después de que las autoridades diocesanas consideraran que los esfuerzos de diálogo con la comunidad y las autoridades civiles no habían conseguido restablecer las condiciones necesarias para mantener los servicios de manera segura.

La decisión afecta a St. Winifred Secondary School, St. Winifred Nursery and Primary School, St. Thomas Hospital, Subin Mind Care Center, la capellanía hospitalaria y la parroquia St. Winifred, todas ubicadas en Ihugh.

Retiran al personal y dejan la reapertura sin fecha

En un decreto firmado por el obispo Avenya y el canciller diocesano, el padre Marcellinus Wende, se dispuso la reasignación del personal que prestaba servicios en las instituciones. La orden incluye a sacerdotes, personas consagradas, catequistas, agentes pastorales, docentes, personal médico y trabajadores administrativos.

El documento establece que ninguna persona podrá regresar a sus funciones ni ejercer su ministerio en nombre de la diócesis en Ihugh sin contar con una autorización expresa y por escrito del obispo.

La suspensión fue definida como temporal, aunque sin una fecha establecida para su conclusión. La reapertura dependerá de una evaluación posterior del obispo y sus asesores, quienes deberán determinar si existen condiciones de seguridad suficientes. Cualquier decisión para reanudar las actividades será comunicada mediante un nuevo decreto.

Incendios, robos y amenazas contra instituciones religiosas

La carta pastoral que acompaña la decisión documenta diversos incidentes registrados durante los últimos años. Entre ellos figura el incendio de los dormitorios de estudiantes de St. Winifred Secondary School, ocurrido el 28 de octubre de 2025, así como otros episodios reportados el 10 y el 15 de mayo y el 11 de octubre de 2026.

La diócesis también señaló que se han registrado robos reiterados en la parroquia St. Winifred y otros incidentes delictivos en el hospital St. Thomas.

El documento recuerda, además, los disturbios ocurridos durante la reapertura del hospital el 21 de junio de 2024. En aquella ocasión, integrantes de la comunidad local exhibieron pancartas y corearon consignas para expresar su rechazo a la permanencia de las religiosas que trabajaban en Ihugh.

El obispo describió estos hechos como parte de un patrón de hostilidad y destrucción contra propiedades de la Iglesia. Según indicó, los incidentes han provocado temor, pérdidas materiales e incertidumbre entre el personal y las personas que dependen de los servicios educativos, sanitarios y religiosos.

Los intentos de diálogo no lograron garantizar la seguridad

Antes de ordenar los cierres, la diócesis aseguró haber buscado soluciones mediante el diálogo y la reconciliación. Entre las acciones emprendidas se encuentran reuniones con miembros de la comunidad, conversaciones con gobernantes tradicionales y ancianos, así como la presentación de sus preocupaciones ante autoridades civiles y responsables de seguridad.

Sin embargo, según la carta pastoral, estas gestiones no consiguieron establecer condiciones duraderas para proteger a las personas y garantizar el funcionamiento de las instituciones.

Avenya sostuvo que la Iglesia no podía continuar exponiendo a sacerdotes, religiosas, docentes, personal médico, estudiantes y pacientes a situaciones de peligro. Al mismo tiempo, condenó los incendios provocados y la destrucción de bienes, al considerar que contradicen los principios del Evangelio y el bienestar de la comunidad.

Medidas para estudiantes y pacientes afectados

Pese a la suspensión, la diócesis anunció acciones para reducir las consecuencias sobre las personas que utilizaban los servicios de las instituciones cerradas.

Los alumnos de secundaria, primaria y preescolar recibirán apoyo, en la medida de lo posible, para continuar sus estudios en otras escuelas católicas de la diócesis. El director de los Servicios de Educación Católica será el encargado de proporcionar información adicional sobre las alternativas disponibles.

En el ámbito sanitario, los pacientes atendidos en St. Thomas Hospital serán remitidos a otros centros de salud. También se prevé organizar el traslado de quienes necesiten atención médica urgente para evitar interrupciones en los tratamientos indispensables.

La diócesis pide justicia, paz y reconciliación

El obispo exhortó a los habitantes y a las autoridades de Ihugh a colaborar para recuperar la paz y garantizar la protección de las personas y los bienes. Asimismo, pidió que los responsables de los ataques sean identificados y llevados ante la justicia.

Avenya afirmó que la diócesis no guarda resentimiento hacia los integrantes de la comunidad, pero insistió en que el retorno a la localidad requerirá un arrepentimiento genuino, la restitución de los daños, un compromiso firme con la paz y garantías de seguridad creíbles y duraderas.

Como parte de la respuesta religiosa, el prelado pidió a las parroquias incluir la paz y la reconciliación en la Oración de los Fieles y celebrar misas con esa intención. También animó a las familias a rezar el Rosario y estableció el viernes 23 de octubre como una jornada de oración y ayuno.

La suspensión deja en pausa servicios educativos, sanitarios y pastorales esenciales para la comunidad de Ihugh. Su reanudación dependerá de que las autoridades diocesanas consideren que existen condiciones suficientes para garantizar la seguridad de quienes trabajan y reciben atención en esas instituciones.