El Domingo Mundial de las Misiones (Domund) cumple un siglo desde su creación por el papa Pío XI, con un crecimiento significativo de la presencia católica en territorios de misión. En 1925 se contabilizaban poco más de 9.6 millones de católicos en estas regiones; actualmente, la cifra alcanza aproximadamente 346.6 millones, equivalentes al 8.6% de la población de esos territorios, según datos recopilados por Obras Misionales Pontificias (OMP) España.

La evolución refleja los cambios experimentados por la actividad misionera de la Iglesia católica durante los últimos cien años. La expansión de las comunidades, la formación de agentes pastorales y el establecimiento de parroquias, escuelas e instituciones sociales forman parte de este proceso, impulsado por sacerdotes, religiosos, religiosas y colaboradores laicos.

La jornada del Domund fue establecida por Pío XI y encomendada a las Obras Misionales Pontificias, organismo que coordina la cooperación misionera de la Iglesia. Su propósito es promover la evangelización y reunir apoyo espiritual y económico para las comunidades que todavía dependen de recursos externos para sostener su actividad pastoral.

Más sacerdotes, religiosas y parroquias en territorios de misión

En 1925, las estadísticas registraban menos de 10,000 sacerdotes misioneros, poco más de 2,300 religiosos y más de 20,000 religiosas en estos territorios. Un siglo después, las cifras superan los 100,000 presbíteros, los 76,000 religiosos y las 200,000 religiosas.

El número de parroquias también aumentó de manera considerable: de 627 registradas hace cien años a más de 41,000 en la actualidad. Estos espacios constituyen centros de celebración religiosa, formación y acompañamiento comunitario.

La presencia de instituciones educativas y sociales también se ha ampliado. Aunque no existen registros comparables para todas las categorías desde 1925, los datos de los últimos cincuenta años muestran un aumento de menos de 50,000 escuelas a cerca de 125,000. En el mismo periodo, las instituciones sociales, como hospitales, orfanatos y residencias, pasaron de unas 12,000 a más de 26,000.

De acuerdo con la comparación histórica difundida por OMP España, el crecimiento promedio durante el siglo equivale a la incorporación de miles de fieles, nuevas ordenaciones sacerdotales, consagraciones religiosas y la apertura de parroquias y escuelas en los territorios de misión.

Más de mil diócesis reciben apoyo misionero

Actualmente, las Obras Misionales Pontificias apoyan a 1,133 diócesis misioneras distribuidas en 138 países. Se trata de jurisdicciones eclesiásticas que todavía no cuentan con recursos suficientes para sostener por sí mismas sus necesidades pastorales y dependen del Dicasterio para la Evangelización.

Estas diócesis representan aproximadamente un tercio de las jurisdicciones de la Iglesia católica y se concentran principalmente en África y Asia, además de territorios de Oceanía y de la cuenca amazónica en América.

En estas regiones vive cerca de dos tercios de la población mundial. El crecimiento de las comunidades católicas ha contribuido a modificar la distribución geográfica de los fieles. Según los datos citados por OMP España, los africanos representan actualmente 22 de cada 100 católicos, frente al 7% que constituían hace cuatro décadas.

Este cambio también se refleja en la composición de la Iglesia, cuya presencia en distintas regiones del mundo depende cada vez más de comunidades locales, sacerdotes y religiosos originarios de los propios territorios de misión.

España mantiene una importante contribución económica y humana

España conserva un papel destacado en la cooperación misionera internacional. Durante años se ha situado como el segundo país que más aporta al Fondo Universal de Solidaridad gestionado por las Obras Misionales Pontificias, después de Estados Unidos. En 2025, su contribución superó los 10 millones de euros.

El país también cuenta con una amplia presencia de misioneros. Los registros actuales señalan cerca de 9,500, de los cuales algo más de 5,300 se encuentran en activo fuera de España. Los demás participan en labores de animación misionera dentro del país o esperan una nueva asignación.

Estos misioneros pertenecen a 372 instituciones eclesiales. La mayoría son mujeres y alrededor de seis de cada diez desarrollan su labor en Hispanoamérica, especialmente en Perú y Venezuela.

La colaboración española incluye también a más de 100,000 jóvenes que cada verano participan en experiencias misioneras y a unos 60,000 enfermos que contribuyen mediante la oración por la evangelización.

El origen español del nombre Domund

Aunque la jornada mundial fue establecida por Pío XI, la denominación «Domund» surgió en España. Su creación se atribuye al sacerdote Ángel Sagarmínaga Mendieta, primer director de las Obras Misionales Pontificias en el país, quien impulsó la celebración en las diócesis españolas desde sus primeros años.

Sagarmínaga nació en 1890 y fue ordenado sacerdote en 1916, después de formarse en el seminario de Durango y en la Universidad Pontificia de Comillas. Dedicó buena parte de su trayectoria a promover la actividad misionera y la organización de iniciativas para respaldar a las comunidades católicas en otros continentes.

En 1943 acuñó el acrónimo «Domund», que se popularizó para identificar el Domingo Mundial de las Misiones. También impulsó las tradicionales huchas con rostros de niños de distintas regiones del mundo, utilizadas por menores españoles para recoger donativos en las calles.

La promoción de películas y otros materiales divulgativos formó parte de sus esfuerzos para acercar la labor misionera a la sociedad. Entre las producciones relacionadas con esta temática se encuentran «La mies es mucha», «Balarrasa» y «Tres huchas para Oriente».

A cien años de la creación del Domund, las cifras recopiladas por las Obras Misionales Pontificias muestran una transformación de la presencia católica en territorios de misión, tanto por el crecimiento de sus comunidades como por el desarrollo de estructuras pastorales, educativas y sociales.