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El coordinador humanitario califica de desgarradora la situación en Tigray

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El nuevo coordinador de la ONU para Ayuda de Emergencia terminó una visita de seis días a Etiopía que tuvo la intención de impulsar el acceso de la población de Tigray a alimentos y otros suministros indispensables.

“Necesitamos cambiar las circunstancias que ralentizan la circulación de la ayuda; necesitamos que el conflicto se detenga“, dijo el martes por la noche Martin Griffiths, quien también dirige la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

Unos 5,2 millones de personas en Tigray, más del 90% de la población de esa región etíope, necesitan asistencia vital, alertó la ONU.

Se estima que actualmente ya son unas 400.000 personas las que enfrentan condiciones de hambruna.

El conflicto se expande

Hace nueve meses, estalló en Tigray el conflicto entre las tropas federales y las fuerzas leales a los gobernantes de la región norte y de entonces a la fecha la violencia se ha extendido a las regiones vecinas de Amhara y Afar, donde también aumentan las necesidades humanitarias.

En Amhara, a las hostilidades regionales y étnicas, se han sumado inundaciones repentinas e inseguridad alimentaria, incrementando así el número de desplazados internos en las zonas de Gondar Central y Awi. Además, al otro lado de la frontera regional de Amhara-Tigray habría 100.000 desplazados más.

Situación humanitaria terrible

En el último día de su visita, Griffiths se reunió en la capital de Etiopía, Addis Abeba, con el viceprimer ministro y canciller del país, Demeke Mekonnen Hassen, al igual que con jefes de agencias, organizaciones no gubernamentales y personal de OCHA para discutir la espiral descendente en la que se ha precipitado el país.

Como parte de su primera misión oficial desde que asumió el cargo a mediados de julio, el coordinador de Socorro de Emergencia también pasó dos días en Tigray, donde observó de primera mano la terrible situación.

“Me reuní con personas en Tigray que perdieron todo lo que tenían después de tener que huir de sus pueblos o ciudades, dejando atrás sus casas y granjas”, señaló.

En Hawzen, visitó a una familia cuya casa fue incendiada y las cosechas saqueadas.

“Fue desgarrador ver la magnitud de la devastación y a las familias que, hasta el día de hoy, no tienen un lugar para vivir ni comida para poner en la mesa”, apuntó el jefe humanitario.

En Mekelle y Freweyni, habló con mujeres que han sufrido una “violencia inimaginable”, algunas de las cuales denunciaron haber sido violadas durante semanas.

Griffiths lamentó que estas víctimas no puedan recibir los servicios holísticos que precisan debido a que la mayoría de los centros de salud no funcionan.

En su visita a un hospital en Hawzen, el alto funcionario reportó una gran destrucción. “Todos los equipos y medicamentos deben ser reemplazados”, acotó.

Añadió que la interrupción de los servicios esenciales, incluido el acceso a las comunicaciones, el combustible y el sistema bancario, está agravando la desesperada situación.

Probar las acusaciones

Algunos despachos de prensa indican que el jefe humanitario denunció acusaciones de funcionarios del gobierno etíope que decían que los trabajadores humanitarios estaban predispuestos a favor de los rebeldes en Tigray.

“Las acusaciones de trabajadores de ayuda humanitaria deben cesar“, enfatizó, y subrayó que este tipo de imputaciones debe respaldarse con pruebas.

Griffiths también destacó la hambruna que sufren cientos de miles de personas y pidió que se permita la entrada de la ayuda que se requiere desesperadamente en la zona montañosa de la región.

“Hace falta que cien camiones al día vayan a Tigray para satisfacer las necesidades humanitarias”, acotó y especificó que el número es responde a un cálculo riguroso.

También informó que en los últimos días, 122 camiones pudieron llegar a la frágil región.

Más allá de Tigray

Mientras tanto, a medida que aumentan los esfuerzos de respuesta en Amhara y Afar, las organizaciones humanitarias también ayudan a millones de personas que enfrentan conflictos, desplazamientos y sequías en otras partes de Etiopía.

El coordinador de Ayuda de Emergencia sostuvo que su “máxima prioridad” es que todos los etíopes que necesiten asistencia la reciban.

Las agencias de la ONU apoyan a OCHA , sus socios y contrapartes gubernamentales en todo Amhara.

Sin embargo, esa dependencia advirtió que la limitada presencia humanitaria en la región ha hecho que la respuesta sea insuficiente y que se siguen necesitando refugios de emergencia, alimentos y artículos no alimentarios para poder brindar servicios de salud, nutrición, albergue e higiene.

La semana pasada, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) indicó que más de 100.000 niños en Tigray podrían sufrir desnutrición grave y llegar a morir por esta causa en los próximos doce meses.