El Fondo Monetario Internacional advierte que un episodio de El Niño más intenso de lo habitual puede agravar la inseguridad alimentaria, elevar los precios y aumentar las necesidades de financiamiento de los países más vulnerables.

El Fondo Monetario Internacional se prepara para responder ante las consecuencias económicas que podría provocar un episodio intenso de El Niño, fenómeno climático que ya está alterando las condiciones meteorológicas en distintas regiones y amenaza con afectar la producción de alimentos.

Kristalina Georgieva, directora gerente del organismo, afirmó en una entrevista con la Agencia France-Presse que el Fondo observa con preocupación la evolución del fenómeno y, particularmente, sus posibles efectos sobre la seguridad alimentaria y la inflación.

El impacto ya comienza a sentirse en diferentes zonas. En partes de América Central, la falta de lluvias está afectando a agricultores y ganaderos, mientras que las alteraciones de los patrones de lluvia en Asia pueden perjudicar cultivos esenciales para millones de personas.

El llamado Corredor Seco Centroamericano se encuentra entre las regiones más expuestas. La combinación de sequía, temperaturas elevadas y menor disponibilidad de agua puede reducir las cosechas y obligar a pequeños productores a vender anticipadamente parte de su ganado para evitar pérdidas mayores.

Para el FMI, el problema no termina en el campo. Una disminución de la oferta de alimentos puede trasladarse rápidamente a los mercados y ejercer presión sobre los precios, especialmente en economías que dependen de las importaciones para garantizar su abastecimiento.

Georgieva señaló que el organismo está dispuesto a proporcionar apoyo financiero a los países que enfrenten un deterioro significativo de sus condiciones económicas. La directora gerente explicó que algunos miembros podrían necesitar financiamiento externo si los efectos climáticos se combinan con otros factores adversos.

Los países más vulnerables enfrentan una presión mayor

El impacto de El Niño no será uniforme. Las economías con mayores reservas financieras y sistemas de protección social más desarrollados cuentan con más herramientas para absorber un incremento temporal de los precios o una caída de la producción agrícola.

La situación es distinta para los países con menor margen fiscal. Georgieva mencionó particularmente a los pequeños Estados insulares del Pacífico, Bangladesh, Laos y algunas economías africanas, que pueden enfrentar dificultades mayores si las alteraciones climáticas reducen sus ingresos y elevan simultáneamente sus necesidades de importación.

En las naciones insulares del Pacífico existe además una preocupación específica por la pesca. El calentamiento de las aguas asociado con El Niño puede modificar la distribución de distintas especies y obligar a los pescadores a desplazarse hacia zonas más profundas o alejadas de sus comunidades.

Para poblaciones cuya economía depende directamente de la pesca, el fenómeno puede convertirse en un problema que va mucho más allá de la meteorología. Menores capturas significan menos ingresos, mayor presión sobre los precios y una reducción de la disponibilidad de alimentos.

El FMI considera que la respuesta requiere cooperación internacional. La combinación de fenómenos climáticos extremos, inseguridad alimentaria y restricciones presupuestarias puede superar con facilidad la capacidad de respuesta de los gobiernos más pequeños.

El riesgo de una nueva presión inflacionaria

La preocupación del Fondo aparece cuando la economía mundial todavía enfrenta las consecuencias de varios años de perturbaciones consecutivas.

La pandemia de COVID-19, la guerra en Ucrania, la crisis inflacionaria y el incremento de las tasas de interés obligaron a numerosos gobiernos a recurrir a mayores niveles de gasto y endeudamiento para proteger a hogares y empresas.

Ahora, el encarecimiento de la energía y los posibles efectos de El Niño podrían añadir nuevas presiones sobre las economías.

Georgieva advirtió que los gobiernos deben ser selectivos con las ayudas energéticas. Las medidas destinadas a proteger a los consumidores pueden ser necesarias cuando los precios aumentan de manera abrupta, pero mantener subsidios amplios durante periodos prolongados puede deteriorar las cuentas públicas.

El problema resulta especialmente delicado para los países que ya enfrentan elevados niveles de deuda. Con tasas de interés superiores a las registradas antes de la pandemia, refinanciar obligaciones resulta más costoso y reduce el espacio disponible para responder ante nuevas emergencias.

El FMI sostiene que las políticas de apoyo deben concentrarse, en la medida de lo posible, en los hogares y empresas que realmente necesitan protección, en lugar de mantener subsidios generalizados que beneficien también a sectores con mayor capacidad económica.

Los bancos centrales mantienen una tarea complicada

El posible aumento de los precios de los alimentos y la energía también representa un desafío para los bancos centrales. Si la inflación vuelve a acelerarse, las autoridades monetarias podrían verse obligadas a mantener durante más tiempo unas tasas de interés elevadas.

Georgieva destacó el papel de los bancos centrales en la lucha contra la inflación y recordó que el incremento de los precios afecta de manera especialmente fuerte a los hogares de menores ingresos, porque destinan una proporción mayor de sus recursos a alimentos, vivienda, transporte y energía.

El escenario plantea, por tanto, una dificultad adicional: combatir la inflación mediante tasas de interés altas puede encarecer el crédito y reducir la actividad económica, mientras que una nueva presión sobre los alimentos y la energía puede mantener elevado el costo de vida.

El impacto final dependerá de la intensidad y duración de El Niño, así como de la capacidad de cada economía para absorber sus efectos.

La inteligencia artificial también preocupa al Fondo

En la misma entrevista, Georgieva se refirió a otro riesgo para la economía mundial: la enorme cantidad de inversión que está llegando al sector de la inteligencia artificial.

El FMI considera que la IA puede convertirse en un importante motor de productividad y crecimiento. Sin embargo, el organismo también observa riesgos financieros derivados de una eventual corrección brusca de las expectativas que rodean a esta tecnología.

Una caída significativa de la confianza podría provocar una retirada de capitales de empresas vinculadas con la inteligencia artificial y afectar a los mercados financieros. El riesgo no se limitaría al sector tecnológico si una corrección importante terminara contagiándose a otras áreas de la economía.

La advertencia se suma a las preocupaciones del Fondo sobre los mercados de deuda soberana. Los rendimientos de los bonos de Estados Unidos, Japón y varias economías europeas han aumentado, lo que encarece el financiamiento para gobiernos que necesitan refinanciar grandes volúmenes de deuda.

Francia ocupa un lugar particularmente sensible en este escenario debido a sus elevados niveles de deuda y a las dificultades políticas para consolidar sus finanzas públicas.

Un escenario internacional con varios frentes abiertos

El mensaje del FMI llega, así, en un momento en que diferentes riesgos económicos comienzan a superponerse. El fenómeno de El Niño puede afectar la producción de alimentos; las tensiones energéticas pueden elevar los costos; las tasas de interés encarecen el financiamiento y los mercados financieros permanecen expuestos a posibles ajustes.

Para las economías más vulnerables, la combinación puede ser especialmente complicada. Una mala cosecha puede aumentar las importaciones de alimentos justo cuando la energía y el financiamiento son más caros.

Por esa razón, el Fondo Monetario Internacional está preparando mecanismos de respaldo para aquellos países que enfrenten una perturbación externa suficientemente grave. La intención, según Georgieva, es evitar que un fenómeno climático termine transformándose en una crisis económica y social de mayor alcance.

El Niño todavía no permite determinar por sí solo cuál será la magnitud de los daños. Sin embargo, la experiencia de episodios anteriores muestra que sus efectos pueden extenderse mucho más allá de las regiones directamente afectadas por sequías, lluvias extremas o alteraciones oceánicas.

Para el FMI, la prioridad será evitar que los países con menos recursos tengan que enfrentar simultáneamente una crisis alimentaria, un aumento de la inflación y mayores costos de endeudamiento sin contar con instrumentos suficientes para responder.