Alrededor de 50 trabajadores de enfermería protestaron en el nuevo Hospital Agustín O’Horán por retrasos salariales y la regularización de sus contratos, en medio de una transición laboral hacia el esquema del IMSS-Bienestar.
La inconformidad volvió a hacerse visible dentro del nuevo Hospital General Dr. Agustín O’Horán de Mérida. Alrededor de 50 enfermeros y enfermeras de reciente contratación realizaron el 21 de septiembre un paro de labores para exigir el pago de salarios pendientes y claridad sobre las condiciones de su incorporación al sistema del IMSS-Bienestar.
De acuerdo con información publicada por El Universal, los trabajadores sostienen que sus contratos establecen como fecha de inicio el 1 de septiembre y que, pese a haber comenzado sus actividades, los pagos no se habían regularizado. La protesta se produjo después de varias semanas de labores en las nuevas instalaciones del hospital.
El conflicto, sin embargo, no surgió de manera aislada. En agosto, personal de enfermería ya había manifestado su preocupación por la falta de trabajadores y por una carga de atención que, según los propios empleados, podía alcanzar entre 12 y 14 pacientes por enfermero durante una jornada.
La situación fue documentada también por La Jornada, que reportó que, tras la apertura del nuevo hospital, parte del personal denunció una reducción de la plantilla debido a renuncias. Ese medio señaló que inicialmente había alrededor de 196 integrantes de enfermería y que, después de la salida de unos 40 trabajadores, la plantilla habría quedado en poco más de 150.
El reclamo por la falta de personal llevó al Gobierno de Yucatán a anunciar en agosto la incorporación progresiva de 622 profesionales de la salud. Según reportes de Quadratín y medios locales, el plan contemplaba médicos especialistas, enfermeros y personal paramédico, con una meta de 1,217 trabajadores para fortalecer la operación del nosocomio.
Es precisamente en ese proceso de incorporación donde aparece uno de los principales puntos de tensión. El IMSS-Bienestar informó que los trabajadores que participaron en la protesta permanecen adscritos a la nómina estatal mientras se realiza la revisión y validación necesaria para completar su transferencia al esquema federal.
La dependencia sostuvo, de acuerdo con la información difundida por La Jornada y otros medios locales, que las percepciones laborales continúan cubriéndose mediante la nómina estatal y que la atención médica en el hospital no se había interrumpido.
Por otra parte, La Jornada Maya informó que el coordinador estatal del IMSS-Bienestar, Juan Carlos Arana, acudió al hospital para dialogar con los trabajadores. Tras el encuentro, se habría acordado cubrir de manera retroactiva los salarios correspondientes una vez concluido el proceso administrativo de incorporación.
El secretario de Salud de Yucatán, Alberto Alcocer Gamboa, explicó que la transición implica pasar del tabulador estatal al esquema salarial del IMSS-Bienestar y que el ajuste podría tardar entre dos y tres quincenas. La información fue recogida también por POSTA México, que señaló que las autoridades atribuyen el retraso a la regularización de la nómina.
La diferencia entre ambas partes está, por ahora, en el momento del pago y en la situación administrativa de los trabajadores. Mientras los enfermeros reclaman que ya cumplieron con sus jornadas y esperan recibir lo que consideran parte de sus ingresos pendientes, las autoridades sostienen que se trata de un proceso de transición que debe concluir con la incorporación formal al sistema federal.
La protesta llega además después de una serie de reclamos relacionados con las condiciones de trabajo. En agosto, distintos medios locales documentaron denuncias sobre saturación en áreas de alta especialidad. En la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, por ejemplo, trabajadores señalaron que cuatro enfermeras llegaron a atender a 11 recién nacidos en estado grave, una situación que fue reportada por Proyecto Libres y retomada por otros medios.
La verdad es que el nuevo O’Horán enfrenta un reto que va más allá de sus instalaciones. Un hospital puede tener infraestructura moderna, pero su funcionamiento cotidiano depende de algo mucho más básico: contar con suficiente personal y garantizar que quienes atienden a los pacientes tengan certeza sobre sus condiciones laborales.
Por ahora, el conflicto salarial encontró una salida provisional mediante el diálogo y el compromiso de cubrir los pagos retroactivos. Los trabajadores, sin embargo, advirtieron que podrían volver a movilizarse si los acuerdos no se cumplen.
Mientras tanto, el IMSS-Bienestar mantiene que los servicios médicos continúan con normalidad. El desenlace dependerá de que la transición administrativa llegue a buen término y de que los compromisos asumidos con el personal de enfermería se traduzcan en pagos y condiciones laborales efectivamente regularizados.

