¿Deben las escuelas esperar a resolver todas sus necesidades de infraestructura antes de incorporar nuevas tecnologías?
Notipress.- Las escuelas públicas de América Latina podrían profundizar las desigualdades educativas si mantienen la incorporación de nuevas tecnologías educativas como una prioridad secundaria frente a otras necesidades institucionales. El riesgo, según el especialista en innovación educativa Miguel Sabal, es ampliar la distancia respecto de las instituciones privadas que cuentan con mayores posibilidades de integrar herramientas digitales en sus procesos de enseñanza.
En entrevista con NotiPress, Sabal explicó que uno de los problemas de los sistemas educativos públicos consiste en considerar la tecnología como una necesidad que puede atenderse después de resolver asuntos relacionados con infraestructura, mobiliario o condiciones laborales. A su juicio, esa forma de establecer prioridades resulta problemática en un contexto donde la inteligencia artificial y otras herramientas digitales adquieren importancia para el aprendizaje.
El especialista cuestionó la idea de que las instituciones deban completar primero todas sus mejoras materiales antes de incorporar tecnologías educativas. Aunque reconoció la existencia de distintas necesidades escolares, sostuvo que postergar el acceso tecnológico puede aumentar las diferencias entre estudiantes de escuelas públicas y privadas.
Esta preocupación se relaciona con las oportunidades de aprendizaje disponibles para cada sector. Mientras algunas instituciones privadas tienen capacidad para incorporar herramientas emergentes, los alumnos de centros educativos con menor acceso tecnológico podrían quedar rezagados en su familiarización con recursos utilizados fuera del entorno escolar.
Para Sabal, la incorporación de tecnologías inmersivas como la realidad virtual, la realidad aumentada y la inteligencia artificial no debería responder únicamente a objetivos de promoción institucional, captación de matrícula o beneficios políticos. Su implementación debe partir de necesidades educativas y contribuir al desarrollo de competencias relevantes para los estudiantes.
El especialista también vinculó esta discusión con las transformaciones del mercado laboral. Consideró necesario que las instituciones públicas expongan a sus alumnos a herramientas tecnológicas relacionadas con los entornos profesionales, en lugar de limitar su acceso a quienes pueden utilizarlas mediante recursos privados.
Desde esta perspectiva, las escuelas públicas representan un espacio para reducir las brechas digitales, particularmente entre estudiantes que no cuentan con las mismas oportunidades de acceso a tecnologías emergentes fuera de las aulas.
Sin embargo, incorporar dispositivos o plataformas no constituye por sí solo una estrategia educativa. Sabal identificó tres elementos relacionados con este proceso: reconocer las necesidades de aprendizaje, otorgar prioridad institucional a la tecnología y capacitar a los docentes para utilizarla con objetivos pedagógicos.
En cuanto al papel del profesorado, el especialista rechazó que la inteligencia artificial deba entenderse como un reemplazo de los maestros. Por el contrario, planteó su incorporación como una herramienta de apoyo para fortalecer la enseñanza y ampliar las posibilidades de aprendizaje.
La formación docente en nuevas tecnologías adquiere relevancia porque permite vincular las capacidades tecnológicas con actividades concretas dentro del aula. De acuerdo con Sabal, las herramientas inmersivas pueden facilitar experiencias educativas que ayuden a los estudiantes a comprender conceptos mediante representaciones e interacciones virtuales, siempre que su utilización responda a una finalidad pedagógica.
El debate también alcanza las decisiones de política educativa. Sabal sostuvo que restringir o retrasar la exposición de los estudiantes a nuevas tecnologías puede agravar las desigualdades existentes, especialmente cuando las oportunidades de acceso dependen de los recursos disponibles en cada institución o familia.
En ese contexto, su planteamiento no consiste en sustituir otras necesidades escolares por inversión tecnológica, sino en evitar que esta última permanezca indefinidamente relegada. La prioridad, según el especialista, es integrar las herramientas digitales a los procesos de enseñanza y preparar a los docentes para utilizarlas.
Así, el acceso a tecnologías educativas en las escuelas públicas se presenta como una cuestión vinculada tanto con las oportunidades actuales de aprendizaje como con la preparación de los estudiantes para desenvolverse en entornos donde las herramientas digitales tienen una presencia creciente.


