La detonación de material pirotécnico almacenado en una bodega de la parroquia de Santa María Canchesdá dejó al menos 10 personas muertas y 64 heridas durante las fiestas patronales en Temascalcingo.

La celebración patronal de Nuestra Señora de la Luz terminó en tragedia la noche del sábado en Santa María Canchesdá, municipio de Temascalcingo, Estado de México, luego de que material pirotécnico almacenado en un espacio utilizado como bodega detonara y provocara una explosión que dejó al menos 10 personas fallecidas y 64 lesionadas.

El saldo fue confirmado por el Gobierno del Estado de México con corte a las 9:30 horas del domingo 6 de septiembre. Las personas heridas fueron trasladadas a distintas unidades médicas para recibir atención especializada.

La información oficial señala que el accidente ocurrió dentro de un inmueble relacionado con la parroquia, donde se almacenaba material pirotécnico. La detonación provocó daños en la estructura y movilizó de inmediato a cuerpos de emergencia de los tres órdenes de gobierno.

La Agencia EFE, al igual que N+ y El País, confirmó que la explosión ocurrió durante los festejos patronales dedicados a Nuestra Señora de la Luz. Los reportes coinciden en que el material utilizado para las celebraciones se encontraba almacenado en un espacio contiguo al templo.

Entre las personas lesionadas se encuentran menores de edad y dos sacerdotes de la parroquia, quienes, de acuerdo con información difundida por El País, se encontraban fuera de peligro. Las autoridades, sin embargo, no han informado públicamente el estado individual de todos los pacientes.

La emergencia obligó a desplegar un amplio operativo. La Coordinación General de Protección Civil y Gestión Integral del Riesgo del Estado de México instaló un Sistema de Comando de Incidentes para coordinar las labores de rescate, atención médica y control de riesgos.

En las tareas participaron elementos de Protección Civil, los Servicios de Urgencias del Estado de México, el Instituto de Salud del Estado de México, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y la Fiscalía General de Justicia del Estado de México.

También acudieron integrantes de la Cruz Roja Mexicana, la Comisión Nacional de Emergencias y cuerpos de bomberos y Protección Civil de municipios como Temascalcingo, Ixtlahuaca, El Oro, San José del Rincón, Acambay y Atlacomulco, además de personal de Contepec, Michoacán.

Uno de los puntos más delicados del operativo fue precisamente la presencia de más material pirotécnico en el sitio. El Instituto Mexiquense de la Pirotecnia verificó que había producto activo y recomendó que personal especializado realizara su desmontaje e inhabilitación.

La medida fue necesaria para evitar que los equipos de rescate y atención médica quedaran expuestos a una segunda detonación. La prioridad, una vez localizado el material, fue reducir los riesgos antes de continuar con las labores en el inmueble.

La gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, expresó sus condolencias a las familias de las personas fallecidas y aseguró que los servicios de emergencia continuarían trabajando para atender a las víctimas.

“Les acompaño con profundo respeto y afecto en estos momentos de dolor”, expresó la mandataria, quien también informó que Protección Civil, los servicios de urgencias, bomberos, la Comisión Nacional de Emergencias y la Policía Estatal mantenían labores coordinadas.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México participa en las investigaciones para determinar las circunstancias exactas que provocaron la detonación. Hasta el momento, las autoridades no han establecido públicamente una causa adicional más allá de la explosión del material pirotécnico almacenado.

La tragedia vuelve a poner bajo la lupa los riesgos asociados con el almacenamiento y manejo de pirotecnia durante celebraciones religiosas y fiestas patronales. En México, estos productos forman parte de numerosas tradiciones comunitarias, pero una falla en su almacenamiento puede convertir una celebración multitudinaria en una emergencia en cuestión de segundos.

En este caso, además, la concentración de personas alrededor de un templo incrementó las consecuencias de la detonación. Los equipos de emergencia tuvieron que atender simultáneamente a decenas de lesionados y asegurar el área para evitar nuevos accidentes.

El saldo permanece como preliminar debido a que varias personas continúan hospitalizadas. Por ello, las autoridades mantienen las labores de atención y evaluación de los daños mientras avanzan las investigaciones sobre lo ocurrido.

La comunidad de Santa María Canchesdá enfrenta ahora el momento más doloroso después de una celebración que debía ser motivo de encuentro. Las autoridades estatales han expresado su respaldo a las familias afectadas, mientras los servicios de emergencia continúan atendiendo las consecuencias de una explosión que dejó una profunda huella en Temascalcingo.