Google anunció su mayor inversión individual en Europa con un desembolso de 13 mil millones de euros para ampliar centros de datos e infraestructura energética en Finlandia, una apuesta que refuerza el papel del país nórdico en la expansión de la inteligencia artificial.
Google decidió convertir a Finlandia en uno de los principales pilares de su expansión europea en inteligencia artificial. La compañía anunció este miércoles una inversión de 13 mil millones de euros durante los próximos dos años para ampliar su infraestructura digital, desarrollar nuevos centros de datos y reforzar proyectos de energía limpia en el país.
La inversión se concentrará en Hamina, Kajaani, Muhos y Vaala, cuatro municipios que recibirán nuevas instalaciones y programas asociados con energía, capacitación, educación y desarrollo económico. Google señaló que sus centros atenderán servicios como el buscador, Maps y su plataforma de inteligencia artificial Gemini.
La compañía calificó la operación como su mayor inversión individual en Europa y como una muestra de la capacidad de Finlandia para desarrollar infraestructura para inteligencia artificial de manera responsable.
La dimensión económica del proyecto es considerable. Google estima que durante la fase inicial de construcción, prevista para 2027 y 2028, la inversión contribuirá con unos 3 mil 600 millones de euros anuales al producto interno bruto finlandés y permitirá sostener más de 37 mil empleos en todo el país.
Una vez que las instalaciones estén terminadas y entren en operación, la empresa calcula que su actividad sostendrá alrededor de 7 mil puestos de trabajo al año, entre empleos directos, proveedores, mantenimiento, seguridad, servicios técnicos y actividades económicas relacionadas con los trabajadores y sus familias.
Además del desembolso destinado a infraestructura, Google anunció 31 millones de euros para programas comunitarios en Hamina, Kajaani, Muhos y Vaala durante los próximos cuatro años. Entre las iniciativas previstas se encuentran programas de capacitación en inteligencia artificial para más de 4 mil 400 trabajadores y nuevas oportunidades de formación para 100 estudiantes finlandeses interesados en trabajar en centros de datos.
El primer ministro finlandés, Petteri Orpo, celebró el anuncio y sostuvo que el valor de la economía de los datos va mucho más allá de la inversión directa. A su juicio, la expansión puede impulsar la innovación, la investigación y el desarrollo tecnológico del país.
La elección de Finlandia no es casual. Los centros de datos necesitan grandes cantidades de electricidad y generan enormes volúmenes de calor. El clima frío del país reduce parte de las necesidades de refrigeración, mientras que su sistema eléctrico ofrece una combinación de energía nuclear, hidroeléctrica y eólica.
Google también quiere reforzar esa ventaja energética. La compañía anunció un acuerdo de 22 años con la empresa finlandesa Fortum para apoyar la extensión de la vida operativa de la central nuclear de Loviisa. El acuerdo contempla la compra de hasta 50 % de la producción eléctrica de la planta, según informó Reuters.
La compañía también respaldará nuevos proyectos de energía eólica y una batería de 94 megavatios cerca de Kajaani para ayudar a estabilizar la red eléctrica durante periodos de alta demanda o cuando la generación eólica disminuya.
La estrategia responde a una preocupación cada vez más evidente en Europa: el crecimiento de la inteligencia artificial está aumentando rápidamente la demanda de electricidad. Los centros que entrenan y ejecutan modelos de IA requieren una infraestructura informática mucho más intensa que la de los servicios digitales tradicionales.
Por eso, la ubicación de los centros de datos se ha convertido en una decisión energética además de tecnológica. Google señaló que trabajó con Fingrid, Business Finland y los municipios para elegir zonas con infraestructura eléctrica disponible y posibilidades de incorporar energía libre de carbono.
La compañía incluso encargó un estudio para comparar los efectos de instalar nueva demanda eléctrica en distintas regiones del país. Según sus cálculos, una ubicación estratégica de infraestructura en la zona de Oulu-Kajaani podría generar ahorros de hasta 520 millones de euros para los consumidores finlandeses durante un periodo de 20 años.
El proyecto llega, además, en un momento en que Finlandia busca fortalecer su posición como destino para centros de datos. El Gobierno ha reconocido que estas inversiones pueden generar actividad económica y empleos, aunque también ha comenzado a revisar la regulación del sector debido al creciente consumo eléctrico y sus efectos sobre la red.
En septiembre, el Ministerio de Asuntos Económicos y Empleo abrió una consulta sobre un proyecto para crear un registro nacional de centros de datos. La propuesta busca que las autoridades tengan una visión más completa de las instalaciones existentes y proyectadas, incluyendo información sobre su propiedad, consumo de electricidad y efectos sobre la red.
La relación entre Google y Finlandia tampoco comenzó ahora. La compañía convirtió una antigua fábrica de papel de Hamina en un centro de datos hace más de una década y desde entonces ha ampliado su presencia. Google señala que entre 2023 y 2025 su operación en esa ciudad involucró a más de 600 proveedores finlandeses relacionados con construcción, operaciones y redes de fibra.
Hamina también se ha convertido en un ejemplo de aprovechamiento del calor generado por los centros de datos. Google trabaja con la empresa energética municipal para recuperar el calor de sus instalaciones y utilizarlo en la red de calefacción urbana. La compañía estima que este sistema podrá cubrir alrededor de 80 % de la demanda anual de calefacción del área local.
La apuesta de Google refleja una transformación más amplia de la economía europea. La inteligencia artificial ya no se desarrolla únicamente en laboratorios de investigación o mediante grandes modelos de software. Detrás de cada consulta, cada modelo y cada servicio existe una enorme infraestructura física compuesta por servidores, redes, electricidad, sistemas de refrigeración y centros especializados.
La verdad es que esos requerimientos están convirtiendo la energía en uno de los factores decisivos de la carrera por la inteligencia artificial. Los países que puedan ofrecer electricidad abundante, estable y competitiva tendrán una ventaja para atraer los centros de datos que sostienen la nueva economía digital.
Finlandia parece haber entendido esa oportunidad. Con una combinación de clima favorable, infraestructura eléctrica, generación nuclear y renovable y una tradición tecnológica consolidada, el país busca convertirse en un polo europeo para la inteligencia artificial. La inversión de Google es, por ahora, la señal más contundente de que esa estrategia está comenzando a dar resultados.


