La inteligencia artificial divide opiniones en las aulas: entre la innovación y la desconfianza

Notipress.- Para la satisfacción de muchos y la desgracia de otros, la inteligencia artificial ya ocupa un lugar en las actividades académicas, pero su incorporación oficial no despierta las mismas reacciones entre profesores y estudiantes. Mientras algunos alumnos buscan aprovecharla para investigar y desarrollar proyectos, determinados sectores universitarios todavía consideran su utilización una práctica cuestionable.

Para Ángel Acuña, director del Instituto de Posgrado en Inteligencia Artificial (IPIAM), esta resistencia refleja dificultades de la propia academia para adaptarse a una transformación tecnológica que desafía sus formas tradicionales de producir conocimiento.

Durante una entrevista con NotiPress, Acuña describió una situación que experimenta personalmente como estudiante de una maestría en Arte y Literatura. Allí observa desconfianza hacia herramientas que, desde su perspectiva, podrían ampliar las posibilidades de investigación académica.

Cuando utilizar inteligencia artificial se considera hacer trampa

La resistencia aparece incluso entre profesionales con una extensa trayectoria académica. Acuña explicó que, al compartir experiencias sobre el procesamiento de obras literarias mediante inteligencia artificial, encuentra profesores que cuestionan la posibilidad de realizar esos trabajos o interpretan su utilización como una ventaja indebida.

Su diagnóstico apunta a una dificultad que no se limita al desconocimiento técnico. También identifica una defensa de las capacidades intelectuales tradicionalmente asociadas con el prestigio universitario.

“Sí hay un ego, siento, de la academia muy grande para la adaptación tecnológica, porque es la primera vez que una innovación tecnológica golpea precisamente en la cresta del gallo”, expresó.

En su interpretación, existen diferencias generacionales que pueden influir en la disposición a incorporar nuevas herramientas. Sin embargo, también observa resistencias entre académicos más jóvenes, por lo que considera insuficiente explicar el problema únicamente a partir de la edad.

Esta situación alcanza las prácticas de investigación. Aunque las universidades cuentan con procedimientos destinados a garantizar la calidad académica, Acuña sostiene que su funcionamiento burocrático puede dificultar la incorporación de propuestas tecnológicas que todavía no han recorrido los canales institucionales habituales.

Dos aulas, dos actitudes frente a la inteligencia artificial

El contraste se vuelve especialmente visible cuando Acuña compara su experiencia universitaria con su trabajo en el IPIAM, institución dedicada a la formación de profesionales vinculados con empresas.

Según comentó, en ese segundo entorno, los estudiantes muestran una disposición diferente: no cuestionan necesariamente la presencia de inteligencia artificial, sino que buscan oportunidades para aplicarla a los contenidos de sus clases.

La diferencia también responde a las características de cada formación. Los alumnos del IPIAM trabajan habitualmente con proyectos y necesidades profesionales, mientras que en la maestría encuentra una mayor orientación hacia la reflexión y la investigación académica.

Acuña reconoce que ambos espacios tienen capacidades que podrían complementarse. La formación universitaria ofrece herramientas para investigar con profundidad, mientras que la educación orientada al trabajo favorece la aplicación práctica del conocimiento.

La investigación como camino para superar la resistencia

Ante las dificultades para introducir nuevas herramientas en la universidad, Acuña comenzó a privilegiar una vía que considera más aceptada dentro de ese entorno: desarrollar investigaciones formales sobre inteligencia artificial y sus aplicaciones.

Este camino implica trabajar dentro de los procedimientos universitarios, aunque sus tiempos puedan resultar más lentos que los cambios tecnológicos. Para Acuña, producir conocimiento mediante investigaciones documentadas representa una posibilidad de abrir discusiones que todavía encuentran resistencia en las aulas.