En la UADY, especialista llama a las nuevas generaciones a cuestionar estereotipos
Mérida, Yucatán, a 3 de octubre de 2026.- A cuatro años de llegar a 2030, hablar de igualdad de género implica no solamente revisar cuánto se ha avanzado, sino preguntarse qué permanece pendiente y, especialmente, qué puede hacer cada persona para contribuir a transformar las desigualdades que todavía persisten.
Esta reflexión fue planteada por la Dra. Nadima Simón Domínguez, durante su participación en el Seminario “Desafíos para la Igualdad, la Sostenibilidad y la Autonomía Económica”, Capítulo FEMU Yucatán, donde presentó la ponencia “Situación de la igualdad de género en México en el marco de la Agenda 2030”.
La especialista, quien cuenta con una amplia trayectoria académica y ha sido reconocida como la primera mujer en obtener el nombramiento de Maestra Emérita en la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM, centró su intervención en los desafíos que enfrenta la Agenda 2030 y particularmente su Objetivo relacionado con la igualdad de género.
Explicó que la igualdad no puede analizarse de manera aislada, pues forma parte de un escenario mundial en el que confluyen problemáticas económicas, sociales y ambientales. Frente a ello, destacó la importancia del desarrollo sostenible como un modelo que busca equilibrar el crecimiento económico con la calidad de vida de las personas y la preservación del planeta.
“Tenemos que cuidar el planeta, tenemos que cuidar a los seres vivos, la biodiversidad, tenemos que cuidar a la humanidad, pero yo diría sobre todo a las mujeres”, expresó.
Uno de los aspectos que destacó fue la distribución desigual del trabajo no remunerado. Señaló que, en México, las mujeres dedican 2.2 veces más horas a estas labores, una situación que puede limitar sus oportunidades de desarrollo personal y profesional.
Asimismo, reconoció avances en ámbitos como la participación política y la representación de las mujeres; sin embargo, planteó que alcanzar determinados espacios no necesariamente significa que se hayan eliminado todas las barreras para participar en la toma de decisiones.
Durante su intervención, Simón Domínguez hizo especial énfasis en la educación y llamó a las nuevas generaciones a desarrollar una mirada crítica frente a los estereotipos que históricamente han asociado el liderazgo y la toma de decisiones con los hombres, mientras asignan a las mujeres funciones relacionadas principalmente con el cuidado.
En este sentido, invitó particularmente a estudiantes y académicos de las áreas administrativas a revisar las teorías y materiales con los que se forman profesionalmente y analizar hasta qué punto incorporan una perspectiva de género.
La especialista también puso sobre la mesa los nuevos desafíos relacionados con la tecnología, la inteligencia artificial y la desinformación. En lugar de rechazar estas herramientas, llamó a las juventudes a analizarlas críticamente, identificar para qué pueden ser útiles y reconocer los riesgos asociados a su utilización.
Al acercarse el horizonte establecido por la Agenda 2030, sostuvo que el análisis no debe quedarse únicamente en determinar qué hicieron o dejaron de hacer gobiernos y organismos internacionales, sino extenderse a la responsabilidad individual y colectiva.
“Hay que pensar qué culpa tenemos cada una de nosotras, cada uno de nosotros y qué hemos dejado de hacer. Hemos dejado de levantar la voz ante la injusticia, ante la discriminación, ante la violencia. Hay que cuestionarnos eso”, manifestó.
Finalmente, convocó a las y los universitarios, particularmente a las nuevas generaciones, a involucrarse y trabajar de manera conjunta para avanzar hacia la igualdad sustantiva. “Esa es la gran tarea que tenemos y les invito a reflexionar cómo en sinergia podemos lograr más que con actitudes individuales”, concluyó.
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