En la UADY destacan su valor cultural y aportes para la planeación urbana sostenible
Mérida, Yucatán a 3 de octubre de 2026.- Los conocimientos tradicionales vinculados con la construcción y organización de las viviendas mayas constituyen un legado cultural que, además de preservar formas de vida transmitidas de generación en generación, ofrece elementos que pueden contribuir a reflexionar sobre la habitabilidad y la planeación de las ciudades actuales, señaló el profesor José Escalante Kuk, durante su participación en el programa radiofónico Julbe’en t’aan de Radio Universidad.
Durante la emisión mediante las frecuencias 103.9 FM en Mérida y 94.5 FM en Tizimín, así como la transmisión en vivo en Facebook de Radio Universidad UADY, el especialista abordó las características de las viviendas tradicionales de Yucatán y explicó que su distribución, materiales y organización responden a las necesidades de quienes las habitan y a las condiciones climáticas de la región.
Destacó que estas viviendas aprovechan materiales disponibles en el entorno, como madera, guano y bejuco, y que sus sistemas constructivos forman parte de conocimientos especializados que han sido transmitidos entre generaciones.
En este proceso también destaca el trabajo comunitario, desde la selección y traslado de los materiales hasta la construcción y mantenimiento de los espacios.
Escalante Kuk explicó que la denominada vivienda vernácula maya, no corresponde únicamente a las construcciones con muros de bajareque, sino que también comprende edificaciones con muros de mampostería que conservan elementos tradicionales en sus techos y estructuras.
Estas transformaciones permiten que las familias, adapten sus viviendas a sus necesidades, sin perder necesariamente las características que forman parte de su identidad constructiva.
Como ejemplo, mencionó el trabajo realizado en Caucel, donde se han identificado viviendas tradicionales que tienen entre 75 y 130 años de antigüedad y que continúan habitadas.
La investigación permitió observar cómo estos espacios han experimentado transformaciones a lo largo del tiempo, al mismo tiempo que conservan elementos constructivos y formas de organización vinculadas con la cultura maya.
El especialista señaló que la permanencia de estas viviendas, también demuestra la resistencia de determinados sistemas constructivos frente a las condiciones climáticas de la región, sin embargo, enfatizó que, como cualquier edificación, requieren mantenimiento constante para conservar sus características y funcionalidad.
Otro elemento destacado durante la conversación, fue la organización del solar, entendido como un espacio que cumple diversas funciones para las familias, además de permitir la convivencia, puede destinarse al cultivo, la obtención de materiales y alimentos, así como a actividades domésticas.
La distribución de espacios como la cocina, las áreas de lavado y otras zonas de la vivienda, responde a conocimientos construidos a partir de la experiencia y de las necesidades de quienes habitan el lugar.
En este sentido, Escalante Kuk indicó que muchas de estas soluciones tradicionales, incorporan principios de aprovechamiento de los recursos y adaptación al clima, por ejemplo, la disposición de determinados espacios favorece la ventilación, mientras que los materiales y la organización de la vivienda permiten generar condiciones adecuadas para habitar en el clima cálido de Yucatán.
Respecto al crecimiento urbano, el profesor consideró importante que los proyectos de desarrollo y planeación reconozcan las características culturales de las localidades y las distintas maneras en que sus habitantes utilizan y entienden el territorio.
Señaló que el desarrollo de nuevos fraccionamientos y zonas urbanas debe considerar las necesidades de las comunidades y evitar que los nuevos espacios urbanos limiten las formas tradicionales de habitar.
En particular, comentó la importancia de conservar los espacios de los solares, los accesos a los recursos naturales y las dinámicas que permiten a las comunidades mantener sus prácticas culturales.
La conversación permitió reflexionar sobre la importancia de reconocer estos conocimientos tradicionales como parte del patrimonio cultural de Yucatán y, al mismo tiempo, como una fuente de aprendizaje para pensar en formas de habitabilidad acordes con las características ambientales, sociales y culturales de las comunidades.

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