Bagdad comenzó a reabrir tres pasos fronterizos con Irán después de cerrarlos temporalmente tras un ataque con drones contra una infraestructura petrolera saudita, en medio de una creciente tensión regional.
Irak comenzó este domingo la reapertura gradual de tres pasos fronterizos con Irán, un día después de haberlos cerrado como medida de seguridad tras un ataque con drones contra el estratégico oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita.
La decisión refleja el delicado equilibrio que Bagdad intenta mantener mientras aumenta la tensión en Oriente Medio. Las autoridades iraquíes buscan contener las consecuencias del ataque, colaborar en la investigación y, al mismo tiempo, evitar que el cierre prolongado de sus fronteras con Irán afecte el tránsito de pasajeros y mercancías.
Los cruces que comenzaron a recuperar sus operaciones son Shalamcheh, en la provincia de Basora; Al Shib, en Maysan, y Al Mandali, en Diyala. Según informó el Gobierno iraquí, la reapertura se realizará de manera escalonada entre este domingo y el jueves, después de una revisión de los procedimientos de seguridad y funcionamiento.
El cierre había sido ordenado después de que las autoridades determinaran que los drones utilizados contra el oleoducto saudita habían sido lanzados desde territorio iraquí. Reuters confirmó que Bagdad había ordenado previamente el cierre del paso de Shalamcheh como parte de una operación destinada a localizar a los responsables del ataque.
El Gobierno iraquí también tomó medidas dentro de sus propias estructuras de seguridad. El comandante militar de la provincia de Maysan fue destituido después de que las investigaciones señalaran esa zona, situada cerca de la frontera con Irán, como el punto desde el que se habrían lanzado los drones.
La decisión colocó nuevamente a Irak en una posición complicada. El país mantiene estrechos vínculos políticos y económicos con Irán, pero al mismo tiempo intenta evitar que su territorio sea utilizado para ataques contra otros países de la región.
El ataque afectó al oleoducto saudita Este-Oeste, una infraestructura fundamental para transportar petróleo desde las zonas productoras del este del reino hasta el puerto de Yanbu, en la costa del mar Rojo. Reuters informó que la instalación tiene una capacidad de transporte de entre cuatro y cinco millones de barriles diarios y se ha convertido en una vía especialmente importante ante las dificultades que atraviesa el transporte marítimo por el estrecho de Ormuz.
Arabia Saudita decidió suspender temporalmente las operaciones del oleoducto como medida preventiva después del ataque. La infraestructura sufrió daños y varias personas resultaron heridas, según reportes internacionales.
Riad atribuyó el ataque a drones procedentes de Irak, pero hasta ahora ningún grupo ha asumido públicamente la responsabilidad. Milicias iraquíes respaldadas por Irán, señaladas anteriormente por ataques contra instalaciones petroleras sauditas, negaron estar detrás de esta acción.
Associated Press informó que una coalición de milicias iraquíes negó su participación y aseguró que cooperaría con la investigación del Gobierno. El señalamiento resulta particularmente delicado porque esas organizaciones mantienen vínculos con Irán y algunas han sido acusadas anteriormente de participar en ataques contra intereses estadounidenses y sauditas.
La situación también tiene una dimensión energética que trasciende las fronteras de la región. Reuters señaló que el cierre del oleoducto generó nuevas preocupaciones sobre el suministro mundial de petróleo, especialmente porque las rutas alternativas de Arabia Saudita están sometidas a una presión creciente.
El contexto regional hace que cualquier incidente tenga consecuencias mayores. Mientras el oleoducto saudita permanece afectado, también se han registrado amenazas y ataques contra rutas marítimas estratégicas, incluido el estrecho de Ormuz y el mar Rojo. En ese escenario, una nueva interrupción de las exportaciones petroleras podría aumentar todavía más la presión sobre los precios de la energía.
Por ahora, Irak intenta reducir el riesgo de una escalada. La reapertura de los tres pasos con Irán busca recuperar la normalidad comercial y fronteriza, mientras continúan las investigaciones para determinar quién ordenó y ejecutó el ataque.
La incógnita principal permanece abierta. Aunque existe consenso entre las autoridades iraquíes y sauditas sobre el origen territorial de los drones, todavía no se ha establecido públicamente quién estuvo detrás de la operación. Esa diferencia entre identificar el lugar desde donde se lanzó un ataque y determinar quién lo ordenó será clave para evitar que la crisis desemboque en una confrontación mayor.


