La AfD logra una victoria histórica en Sajonia-Anhalt pero queda ante un nuevo desafío

Alternativa para Alemania se impuso en las elecciones de Sajonia-Anhalt con un resultado histórico, pero el triunfo no garantiza que pueda gobernar, debido a la negativa de los partidos tradicionales a formar alianzas con la extrema derecha.

La extrema derecha alemana consiguió este domingo una victoria que hasta hace poco parecía difícil de imaginar. Alternativa para Alemania (AfD) se convirtió en la fuerza más votada en Sajonia-Anhalt, en el este del país, con 44,5 % de los sufragios según los sondeos a pie de urna difundidos tras el cierre de las urnas.

El resultado supone un fuerte avance respecto de las elecciones regionales de 2021, cuando la AfD obtuvo 20,8 %. Reuters calificó el resultado como una victoria histórica y destacó que, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, una formación de extrema derecha queda en posición de aspirar a encabezar un gobierno estatal alemán.

Sin embargo, ganar las elecciones no significa necesariamente gobernar. Esa es ahora la gran incógnita que queda sobre la mesa. La AfD puede convertirse en la principal fuerza del Parlamento regional, pero necesitará contar con una mayoría suficiente para formar gobierno, mientras los principales partidos mantienen el llamado “cordón sanitario” y rechazan cooperar con ella.

El candidato de la AfD, Ulrich Siegmund, de 35 años, había convertido la elección en una apuesta personal y política. Su campaña estuvo marcada por un discurso duro contra la inmigración, por críticas a las políticas de los partidos tradicionales y por un uso intensivo de las redes sociales.

El ascenso de Siegmund tampoco apareció de la noche a la mañana. Antes de la votación, el Politbarómetro del ZDF ya situaba a la AfD en 41 %, frente a 23 % de la Unión Cristianodemócrata (CDU). El estudio señalaba además que una mayoría absoluta de la AfD parecía poco probable, precisamente por la distribución de los votos entre las demás fuerzas políticas.

La diferencia entre las encuestas y el resultado final terminó siendo incluso más significativa. La AfD superó ampliamente las previsiones y dejó a la CDU del primer ministro regional Sven Schulze alrededor del 18,5 %, según los sondeos de salida citados por Reuters y Associated Press.

El desplome de los conservadores representa un golpe importante también para Friedrich Merz. El canciller alemán había convertido los comicios en una prueba para su gobierno federal, que enfrenta dificultades económicas y una creciente presión política por el avance de la AfD.

El escenario electoral muestra, además, una Alemania profundamente dividida. La AfD ha conseguido transformar el descontento con la inmigración, la situación económica y las diferencias entre el este y el oeste del país en una fuerza electoral de primer orden.

En Sajonia-Anhalt, antiguo territorio de la República Democrática Alemana, ese sentimiento encuentra un terreno particularmente fértil. Décadas después de la reunificación, persisten diferencias económicas, sociales y demográficas que alimentan la sensación de abandono entre determinados sectores de la población.

La propia campaña de Siegmund explotó esa percepción. El dirigente combinó las posiciones antimigratorias de la AfD con mensajes de nostalgia por la antigua Alemania Oriental y críticas a lo que considera un trato desigual hacia los habitantes del este.

El otro factor decisivo fue la participación. La autoridad electoral regional informó que alrededor de las 16:00 horas locales había votado 65,3 % del electorado, frente al 60,3 % registrado en el conjunto de las elecciones de 2021. RTVE señaló que el dato apuntaba a una participación especialmente elevada para unos comicios que habían despertado una fuerte movilización política.

La elección también estuvo acompañada de protestas. Miles de personas se manifestaron contra la AfD durante el fin de semana, mientras organizaciones sindicales, ecologistas y movimientos ciudadanos expresaron su rechazo a la posibilidad de que la extrema derecha llegara por primera vez al gobierno de un estado federado alemán desde 1945.

El resultado obliga ahora a los demás partidos a tomar una decisión compleja. La CDU puede intentar formar una coalición con otras fuerzas para conservar el gobierno regional, pero el panorama parlamentario podría hacer que las negociaciones sean especialmente difíciles.

Y es que la estrategia de aislamiento de la AfD tiene una consecuencia evidente: cuanto más crece su respaldo electoral, más difícil resulta formar mayorías sin contar con un número mayor de partidos.

El propio Politbarómetro del ZDF había mostrado una paradoja antes de la elección. Aunque la AfD aparecía como la fuerza más fuerte en intención de voto, una mayoría de los encuestados prefería una administración encabezada por la CDU. El 50 % se inclinaba por un gobierno liderado por los conservadores, frente al 37 % que prefería uno encabezado por la AfD.

Ese contraste podría ser determinante en los próximos días. El candidato conservador Sven Schulze todavía puede intentar mantenerse al frente del estado mediante acuerdos con otras formaciones, siempre que consiga reunir los apoyos parlamentarios necesarios.

La AfD, por su parte, ha interpretado el resultado como un mandato para gobernar. Su copresidenta nacional, Alice Weidel, celebró la victoria como un resultado histórico, mientras Siegmund ha insistido en que los votantes están reclamando un cambio profundo en la política regional.

Pero la verdadera batalla comienza ahora. La cuestión ya no es si la AfD puede ganar una elección regional, porque eso acaba de demostrarlo. La pregunta es si puede romper la barrera política que durante años ha impedido a la extrema derecha alemana acceder al poder ejecutivo de un estado federado.

El desenlace tendrá consecuencias que irán más allá de Sajonia-Anhalt. Una eventual llegada de la AfD al gobierno regional modificaría el equilibrio político alemán y podría fortalecer a quienes dentro de la CDU consideran necesario revisar la estrategia de aislamiento frente a la extrema derecha.

Si, por el contrario, los partidos tradicionales consiguen construir una mayoría alternativa, la AfD habrá obtenido una victoria electoral contundente sin alcanzar el poder. Incluso en ese escenario, el mensaje de las urnas sería difícil de ignorar.

La elección de Sajonia-Anhalt deja así una señal inequívoca. La extrema derecha ya no es una fuerza marginal en el este de Alemania. Con casi 45 % de los votos, se ha convertido en el centro de la disputa política regional y en un desafío directo para el sistema de partidos que durante décadas mantuvo a las fuerzas extremistas fuera de los gobiernos estatales.