Uno de los momentos más conmovedores de la visita del Papa León XIV a Francia fue su encuentro, el 27 de septiembre, con 5.000 personas enfermas y sus cuidadores en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes.
Allí, después de defender la dignidad inalienable de quienes padecen enfermedades o discapacidades, criticó con firmeza la tendencia a legalizar la eutanasia y el suicidio asistido bajo la apariencia de una “falsa compasión”.
“Es imposible considerar provocar la muerte como algo normal. Lo que es legal no necesariamente es moral”, afirmó entre fuertes aplausos.
Inmediatamente después de su discurso, León XIV se apartó de lo previsto en el programa para acercarse a la multitud y saludar a las personas enfermas y con discapacidad, muchas de las cuales habían esperado durante horas bajo un sol intenso para participar en el encuentro.
También se detuvo a bendecir a algunas personas mientras se dirigía al Accueil Notre-Dame (Casa de Nuestra Señora), una residencia catalogada como centro sanitario que acoge a los peregrinos enfermos, con discapacidad o de salud frágil que llegan a Lourdes.
Entre las personas que recibieron la bendición del Papa se encontraba Olivia Hamelin, una niña con un trastorno neurológico genético poco frecuente llamado deficiencia de CDKL5.
“Ver al Papa bendecir a Olivia fue realmente un momento de gracia”, dijo después a EWTN News Alexandre Hamelin, padre de la niña.
Tras la bendición, Alexandre abrazó a Olivia con una expresión de pura alegría y felicidad.
“Que haya bendecido a Olivia de manera especial nos da mucha fuerza y esperanza para su futuro. Este Papa irradia bondad y gracia. Estoy seguro de que dejará una huella duradera en la historia de la Iglesia”, afirmó Hamelin.
Era la primera visita a Lourdes de Olivia, de tres años. La acompañaban sus padres, Alexandre y Bérénice, y sus hermanos Alba, de cinco años, y Raphaël, de seis meses.
Raphaël también recibió la bendición del Papa León XIV en Lourdes.
La familia viajó casi cuatro horas en automóvil desde su casa en Périgueux, una localidad del suroeste de Francia, para acudir a Lourdes durante la visita del Pontífice.
“Para nosotros era importante venir a Lourdes para ver al Papa y escuchar su mensaje de paz. Es un verdadero signo de esperanza para nuestros hijos”, dijo Hamelin.
El trastorno por deficiencia de CDKL5 afecta el desarrollo cerebral y provoca epilepsia grave. Quienes lo padecen pueden tener dificultades para moverse y hablar, entre otros problemas.
Hamelin explicó que saber que la enfermedad de Olivia no es degenerativa supuso para él y su familia “un enorme alivio”.
“Desde entonces, nuestro único objetivo ha sido que Olivia tenga la vida más hermosa y feliz posible. Por supuesto, convivimos con su discapacidad, pero procuramos que no nos limite, especialmente en todo lo que hacemos como familia”, afirmó.
Aunque su familia ya tenía fe antes de afrontar la enfermedad de Olivia, ahora esta ocupa “un lugar aún más importante en nuestras vidas”, señaló.
“Nos ayuda a seguir adelante, a mantener la confianza y a no perder la esperanza, incluso en los momentos más difíciles”, dijo. “Sobre todo, estamos convencidos de que Olivia es una bendición en nuestras vidas. Creemos que el Señor nos la confió y que, a través de ella, también nos regala una abundancia de cosas hermosas”.
El padre destacó que Olivia enseña mucho a quienes la rodean, incluso fuera de la familia.
Para Alba, su hija mayor, crecer junto a Olivia le enseña a tener consideración por los demás, paciencia, bondad y aceptación de las diferencias, explicó.
“Son valores hermosos que Olivia le transmite simplemente con su presencia”, señaló Hamelin.
“Olivia conmueve profundamente a quienes la rodean. Crea vínculos profundos y lleva una alegría muy especial adondequiera que va”, afirmó. “Al final, donde algunos quizá sólo vean las dificultades asociadas a su discapacidad, nosotros también vemos toda la belleza que aporta a nuestras vidas y a las de los demás. Eso también alimenta nuestra esperanza y nuestra fe”.
ACI PRENSA

