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La derecha italiana fracasa con su primera propuesta a jefa de Estado

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Roma, 28 ene (EFE).- El bloque de la derecha italiana, formado por los partidos de Silvio Berlusconi y los ultraderechistas Matteo Salvini y Giorgia Meloni, fracasó hoy al proponer como candidata a jefa de Estado a la actual presidenta del Senado, Elisabetta Alberti Casellati, quedándose muy por debajo de los votos requeridos.

Se trata de la primera vez que uno de los dos grandes bloques escribe oficialmente un nombre en las papeletas de la votación, que tiene lugar en la Cámara de los Diputados desde el pasado lunes y que sigue en el caos al no haber acuerdo entre izquierda y derecha.

Casellati obtuvo 382 votos, muy por debajo del quórum requerido, que se sitúa en 505, la mayoría absoluta del hemiciclo, e incluso unos 60 menos de los parlamentarios de su propia coalición.

Le siguieron el presidente saliente Sergio Mattarella (46), el fiscal antimafia Nino Di Matteo (38), el ex primer ministro Silvio Berlusconi (8), su “mano derecha” Antonio Tajani (9), la actual ministra de Justicia, Marta Cartabia (7), el democristiano Pierferdinando Casini (6) y el primer ministro Mario Draghi (3).

A las 17.00 locales (16.00 GMT) tendrá lugar una sexta votación, pues se ha decidido organizar dos cada día para acelerar el proceso.

El Parlamento italiano, reunido en sesión conjunta desde el pasado lunes, con 1.009 “grandes electores” -630 diputados, 321 senadores y 58 delegados regionales- debe elegir al sucesor de Sergio Mattarella en la presidencia de la República para los próximos siete años.

Salvini ha tomado las riendas de la coalición y, aunque hace unos días propuso tres nombres, rechazados enseguida por la izquierda, esta mañana lanzó el de Casellati, presidenta del Senado desde 2018.

Sin embargo, la política conservadora, presente mientras se leía su nombre en el escrutinio, se quedó muy por debajo de los votos requeridos e incluso tuvo menos de los escaños que la derecha en teoría controla, unos 440, lo que se interpreta como un mazazo.

Y es que el voto es secreto, por lo que alguno de los grandes electores de la derecha no ha obedecido la disciplina de partido.

Esto pese a que incluso Berlusconi, hospitalizado en Milán (norte), intervino para animar a votar a Casellati.

Este ha sido el primer envite de la derecha, que venía apostando por el voto en blanco y últimamente por la abstención, al igual que el otro bloque, el de la izquierda, que propone sentarse a pensar en figuras para la Jefatura de Estado de los próximos siete años.

La elección del presidente de la República debe pasar por un acercamiento entre la derecha y la izquierda porque ninguna suma la mayoría absoluta requerida para imponer un candidato.

Desde el Partido Demócrata (PD), el Movimiento 5 Estrellas, Libres e Iguales e Italia Viva, que juntos suman unos 462 votos, rechazaron el nombre de Casellati absteniéndose.

La elección del nuevo presidente se encuentra en un caótico punto muerto en el que la derecha, encabezada por Salvini, juega al ataque para colocar a alguien afín, mientras que la izquierda sigue a la defensiva y sin apostar por nadie concreto.

El escrutinio también reveló que, de los 936 votantes presentes, 406 se abstuvieron, siguiendo la consigna de la izquierda, mas que los que logró la derecha con la apuesta de Casellati.