La nueva Línea 4 del Cablebús, que conectará zonas de Tlalpan y Coyoacán con Ciudad Universitaria, registra un avance del 20 por ciento y está proyectada para entrar en operación en diciembre de 2027 con la promesa de reducir a la mitad los tiempos de traslado.

La movilidad en una ciudad de más de nueve millones de habitantes no se resuelve únicamente construyendo más calles. También implica encontrar formas distintas de acercar a las personas a sus centros de trabajo, escuelas y servicios. Bajo esa premisa, la presidenta Claudia Sheinbaum supervisó este domingo los trabajos de construcción de la Línea 4 del Cablebús Tlalpan-Coyoacán, una obra que el Gobierno de la Ciudad de México presenta como un proyecto de movilidad y justicia social.

Durante el recorrido por la estación Universidad, Sheinbaum informó que la construcción registra un avance del 20 por ciento y que la previsión oficial es concluirla en diciembre de 2027. La mandataria destacó que el sistema está pensado especialmente para habitantes de zonas con mayores dificultades de conexión y subrayó que el transporte público debe beneficiar prioritariamente a quienes más dependen de él.

«Es un proyecto de justicia social», afirmó la presidenta durante la supervisión, al destacar que el Cablebús permite reducir tiempos de traslado y ofrece una alternativa de transporte segura. La frase resume una de las apuestas centrales de esta infraestructura: que llegar a la universidad, al trabajo o a otros servicios no implique dedicar buena parte del día al recorrido.

La Línea 4 tendrá una longitud de 11,4 kilómetros y contará con nueve estaciones: Universidad, Cantera, Perisur, Vasco de Quiroga, Campo Xóchitl, Ceforma, Deportivo Independencia, Cultura Maya y Pedregal de San Nicolás. De acuerdo con la información presentada por la Secretaría de Movilidad capitalina, el trayecto completo tendrá una duración aproximada de 40 minutos, lo que representaría una reducción de alrededor de la mitad frente a los tiempos actuales en determinados desplazamientos.

El proyecto contempla además más de 70 postes y cerca de 400 cabinas. Las autoridades estiman que el sistema podrá atender alrededor de 65.000 pasajeros y tendrá capacidad potencial para beneficiar a más de 155.000 habitantes de 44 colonias. El objetivo no es solamente mover pasajeros, sino modificar la relación de distintas comunidades con el resto de la ciudad.

Clara Brugada, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, señaló que la inversión federal destinada a la obra supera los 4.700 millones de pesos. También destacó que actualmente las tres líneas existentes del Cablebús registran alrededor de 40 millones de viajes y recordó que Sheinbaum impulsó este modelo de transporte durante su etapa al frente del Gobierno capitalino.

La ubicación de la nueva línea tiene un componente especialmente relevante. Su conexión con Ciudad Universitaria busca facilitar los desplazamientos de estudiantes y trabajadores que viven en Tlalpan, Coyoacán y zonas cercanas. Para miles de jóvenes, reducir un trayecto cotidiano puede significar algo más que ganar minutos: puede representar menos gastos de transporte, mayor tiempo para estudiar y una menor dependencia de conexiones saturadas.

La obra también pretende integrarse con otros espacios urbanos. La arquitecta Tatiana Bilbao explicó que el diseño busca crear un eje de confluencia social y conectar el transporte con parques urbanos y las llamadas Utopías. La intención es que las estaciones no funcionen únicamente como puntos de entrada y salida, sino como parte de una red de espacios públicos.

Antes de que una infraestructura de este tamaño pueda operar, todavía quedan trabajos importantes. El secretario de Obras y Servicios de la capital, Raúl Basulto Luviano, informó que la mayoría de los estudios de factibilidad ya están concluidos al 100 por ciento, incluidos los análisis hidrológico, de mecánica de suelos, geofísico y ambiental. Los estudios de impacto urbano y protección civil, añadió, presentan un avance del 95 por ciento.

La verdadera prueba, sin embargo, llegará cuando las cabinas comiencen a transportar pasajeros. Una obra de movilidad se mide finalmente en su capacidad para funcionar con seguridad, frecuencia y eficiencia, pero también en cuánto mejora la vida de quienes la utilizan todos los días.

Por ahora, la Línea 4 todavía es una estructura en construcción. Los postes, estaciones y cabinas forman parte de una promesa que tendrá que comprobarse sobre el terreno. Si los plazos se cumplen, diciembre de 2027 marcará el comienzo de una nueva conexión entre el sur de la capital y Ciudad Universitaria.

Para una ciudad acostumbrada a largos trayectos, esa promesa tiene un valor especial. Cuarenta minutos pueden parecer poco en el mapa. Para quien todos los días tarda el doble en llegar a clases o al trabajo, pueden representar una parte importante de la vida recuperada.