Las intensas precipitaciones que golpean amplias zonas de Japón dejaron al menos una mujer muerta en Fukushima y obligaron a elevar al máximo el nivel de alerta por deslizamientos en las islas de Niijima y Oshima, mientras las autoridades mantienen bajo vigilancia varias regiones del archipiélago.
Japón enfrenta una jornada complicada por las lluvias torrenciales que desde el fin de semana afectan distintas partes del país. En Iwaki, prefectura de Fukushima, una mujer de unos 60 años murió después de quedar atrapada dentro de un vehículo en un paso subterráneo que quedó completamente inundado.
La víctima fue trasladada a un hospital, donde posteriormente se confirmó su fallecimiento, de acuerdo con información difundida por la cadena pública japonesa NHK y reportes de medios locales. Las autoridades de Iwaki habían advertido desde el día anterior sobre el riesgo de inundaciones, desbordamientos de ríos y deslizamientos, y este lunes emitieron una orden de evacuación para toda la ciudad ante el deterioro de las condiciones.
El episodio más delicado se registra, sin embargo, en las islas Izu. La Agencia Meteorológica de Japón elevó al nivel 5, el máximo de su escala de emergencia, la alerta por deslizamientos de tierra en Niijima y Oshima, al sur de Tokio.
La situación en Niijima resulta especialmente preocupante. Hasta las 9:40 de la mañana del lunes se habían acumulado 485 milímetros de lluvia en 24 horas, una cifra que representa un récord histórico para ese punto, según información de la agencia meteorológica japonesa difundida por Jiji Press.
El nivel 5 no es una advertencia más. Significa que existe un peligro inmediato para la vida y que las personas que se encuentren en zonas vulnerables deben actuar sin esperar a que las condiciones empeoren. Las autoridades han pedido alejarse de acantilados, barrancos y otros lugares susceptibles a deslizamientos.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, también llamó a la población a seguir las instrucciones de las autoridades locales y a ponerse a salvo ante el riesgo inmediato para la vida.
Además de Fukushima y las islas situadas al sur de Tokio, las lluvias han afectado a prefecturas como Chiba, Ibaraki y Kanagawa. Las precipitaciones también avanzaron hacia el noreste del país, mientras aumentaba la preocupación por el nivel de ríos, las inundaciones en zonas bajas y la posibilidad de nuevos deslizamientos.
El fenómeno responde a la combinación de un frente otoñal con aire cálido y húmedo asociado al ciclón tropical Krovanh. La interacción de estos sistemas ha favorecido la formación de nubes de tormenta capaces de descargar grandes cantidades de agua en periodos relativamente cortos.
El impacto también se ha extendido a la vida cotidiana. En Tokio y otras zonas de Kanto se suspendieron clases en algunas escuelas y se registraron reducciones o interrupciones en determinados servicios ferroviarios. La situación es especialmente delicada porque, incluso cuando la lluvia comienza a disminuir, el suelo permanece saturado y el riesgo de deslizamientos puede continuar durante horas.
La Agencia Meteorológica de Japón ha insistido precisamente en ese peligro. Los registros de lluvia acumulada han alcanzado niveles excepcionales en algunos puntos, por lo que las autoridades mantienen la vigilancia ante una posible evolución de la emergencia hacia otras áreas.
La jornada deja así una primera víctima mortal y una advertencia clara para millones de personas: en un episodio de lluvias de esta magnitud, el peligro no termina cuando deja de llover. El agua acumulada, los cauces crecidos y los terrenos debilitados pueden convertir las siguientes horas en un periodo todavía crítico.


