El papa León XIV pidió a Europa privilegiar el diálogo y la negociación para afrontar los conflictos, cuestionó la carrera armamentista y defendió el multilateralismo durante su visita a Metz, en el cierre de su viaje a Francia.
El papa León XIV dedicó este lunes 28 de septiembre su último día en Francia a un mensaje centrado en la paz europea, la cooperación internacional y el futuro de la integración continental. Desde Metz, ciudad marcada históricamente por los conflictos entre Francia y Alemania, pidió a los países europeos estar dispuestos a modificar algunas posiciones para alcanzar acuerdos de paz.
Durante el encuentro celebrado en el Centro de Congresos Robert Schuman, el pontífice afirmó que la guerra había regresado a Europa y se refirió particularmente al conflicto en Ucrania. Ante representantes religiosos y autoridades, sostuvo que la búsqueda de soluciones requiere diálogo, negociación y disposición para alcanzar compromisos.
El discurso formó parte del encuentro denominado “En las raíces de Europa por la paz y la unidad”, incluido en el programa oficial de la visita papal. La elección de Metz tuvo un fuerte contenido histórico: la ciudad y la región de Mosela estuvieron durante décadas en el centro de las disputas territoriales entre Francia y Alemania.
León XIV también recuperó la figura de Robert Schuman, político francés de origen germano y uno de los principales impulsores de la integración europea después de la Segunda Guerra Mundial. Schuman defendió la cooperación entre antiguos adversarios como mecanismo para reducir las posibilidades de nuevos conflictos en el continente.
El pontífice vinculó esa experiencia histórica con el escenario actual y defendió el derecho internacional y el multilateralismo como instrumentos para gestionar las relaciones entre los Estados. En su intervención advirtió además sobre el deterioro de la confianza y de la capacidad de los gobiernos para resolver sus diferencias mediante acuerdos.
La cuestión militar ya había aparecido en el discurso que León XIV pronunció el viernes 25 de septiembre ante las autoridades francesas. En aquella ocasión cuestionó la idea de que las armas nucleares constituyan por sí mismas una garantía de seguridad y pidió avanzar hacia acuerdos de desarme con mecanismos de control entre las partes.
En Metz volvió a expresar preocupación por lo que denominó la “ilusión del rearme”, en un momento en que varios países europeos han incrementado sus presupuestos de defensa ante la guerra en Ucrania y el deterioro de la relación de seguridad con Rusia. Su posición se inscribe en la tradición diplomática de la Santa Sede de promover el desarme y la solución negociada de los conflictos.
El papa también se refirió a la situación de migrantes y refugiados. Durante su viaje por Francia defendió su integración y pidió que sean tratados desde una perspectiva de dignidad humana, un mensaje que había planteado igualmente durante sus actividades en París y Lourdes.
La visita se desarrolló en un contexto político europeo marcado por el debate sobre migración, seguridad, nacionalismo y el futuro de la Unión Europea. En Francia, además, el viaje coincidió con una etapa de intensa discusión política interna ante las próximas elecciones presidenciales.
El presidente francés Emmanuel Macron participó en el encuentro de Metz y defendió la necesidad de recuperar el espíritu de los fundadores del proyecto europeo. Su intervención estuvo vinculada con la idea de preservar la cooperación continental frente al aislamiento y el fortalecimiento de los nacionalismos.
La presencia de dirigentes europeos en Metz fue, sin embargo, limitada. Aunque la oficina de Macron informó que los gobiernos de los 27 Estados miembros de la Unión Europea y las instituciones comunitarias habían sido invitados, entre los representantes políticos europeos presentes destacaron el dirigente de Luxemburgo y la presidenta de la región alemana del Sarre, Anke Rehlinger.
El viaje de León XIV a Francia comenzó el 25 de septiembre e incluyó actividades en París, Lourdes y Metz. El Vaticano informó que la última jornada contemplaba el encuentro interreligioso, el acto dedicado a las raíces de Europa, una misa en la catedral de San Esteban y posteriormente el regreso del pontífice a Roma.
Con su intervención en Metz, el papa cerró una visita en la que combinó asuntos religiosos con mensajes sobre conflictos armados, migración, cooperación internacional y el papel de Europa. Sus declaraciones no constituyen una política de Estado, pero reflejan la posición diplomática de la Santa Sede sobre la necesidad de privilegiar la negociación, el derecho internacional y la reducción de las tensiones militares.

