Más de 600 personas migrantes reanudaron su recorrido desde Tapachula, Chiapas, hacia el centro y norte de México, mientras algunas mantienen como objetivo llegar a Estados Unidos y enfrentan lluvias asociadas con la tormenta tropical Rachel.
La caravana denominada “Fe y Esperanza” retomó la noche del domingo 27 de septiembre su recorrido desde Tapachula, Chiapas, después de permanecer varios días en esta ciudad fronteriza. El contingente, integrado por personas procedentes principalmente de Honduras, El Salvador, Guatemala, Ecuador y Haití, había llegado inicialmente con unas 300 personas y posteriormente incorporó a otros migrantes que permanecían en la región.
Los integrantes salieron del Parque Bicentenario de Tapachula y comenzaron a avanzar por la carretera Costera de Chiapas. La lluvia acompañó parte de la salida debido a las condiciones meteorológicas asociadas con la tormenta tropical Rachel, que se desplazaba frente a las costas del Pacífico mexicano.
De acuerdo con reportes meteorológicos difundidos por el Servicio Meteorológico Nacional, Rachel generaba condiciones de lluvia en el sur del país y se preveía que su circulación favoreciera precipitaciones importantes en distintos puntos de la región. Las autoridades habían recomendado extremar precauciones ante posibles lluvias, viento y oleaje.
Para los integrantes de la caravana, las condiciones climáticas se suman a las dificultades que ya enfrentan durante su desplazamiento. Familias completas recorren la ruta con mochilas, carriolas y pocas pertenencias, mientras buscan avanzar hacia otros estados del país.
Entre los participantes se encuentra el hondureño José Zelaya, quien viaja con siete integrantes de su familia. Según explicó a EFE, su intención es llegar a Estados Unidos y posteriormente apoyar económicamente a los familiares que permanecen en Honduras.
Otros integrantes tienen objetivos diferentes. El ecuatoriano Vinicio Obonaga explicó que se incorporó a la caravana después de permanecer alrededor de dos meses en Tapachula a la espera de resolver trámites migratorios. Su intención es avanzar hacia Monterrey, Nuevo León, donde busca establecerse y trabajar legalmente.
La situación de quienes esperan resolver sus procedimientos migratorios es uno de los factores que han contribuido a la formación de caravanas en la frontera sur. En las últimas semanas, organizaciones y medios locales han documentado que personas en movilidad permanecen durante periodos prolongados en Tapachula mientras esperan respuestas relacionadas con solicitudes de refugio, regularización u otros documentos migratorios.
El municipio de Tapachula proporcionó durante la permanencia del grupo algunos apoyos humanitarios, entre ellos agua, artículos de higiene y atención para niñas y niños. También se instalaron servicios sanitarios en el Parque Bicentenario antes de la salida del contingente.
La caravana reúne historias y objetivos distintos. Mientras algunas personas buscan continuar hacia Estados Unidos, otras pretenden desplazarse hacia ciudades del centro o norte de México para encontrar empleo y establecerse en el país.
Entre las personas que decidieron incorporarse al grupo también hay familias que aseguran haber enfrentado situaciones de inseguridad durante su recorrido. Una mujer guatemalteca relató que, después de un intento de secuestro que atribuyó a personas desconocidas, decidió continuar su desplazamiento junto con la caravana debido a que considera que viajar acompañada reduce algunos riesgos.
El recorrido ocurre además en un contexto migratorio marcado por mayores controles en la frontera entre México y Estados Unidos y por cambios en las políticas estadounidenses de ingreso y deportación. Estas circunstancias han modificado las expectativas de quienes permanecen en el sur de México y han llevado a algunos migrantes a considerar como destino ciudades mexicanas en lugar de continuar hacia territorio estadounidense.
Las caravanas tampoco constituyen recorridos homogéneos. En experiencias recientes, grupos que iniciaron su trayecto con cientos de personas se han reducido durante el camino debido a que algunos integrantes abandonan la caminata, otros son trasladados por autoridades migratorias y otros continúan por separado.
La nueva caravana deberá enfrentar ahora un recorrido prolongado hacia el norte, con familias que incluyen menores de edad y personas que llevan semanas o meses en tránsito. Las condiciones meteorológicas representan una dificultad adicional mientras el grupo busca avanzar desde la frontera sur.
Por el momento, los integrantes de “Fe y Esperanza” continúan su desplazamiento por Chiapas. Su recorrido refleja nuevamente la combinación de factores administrativos, económicos, familiares y de seguridad que mantiene a miles de personas en movilidad en la frontera sur de México.

