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Liberan a algunos haitianos en frontera EEUU-México, otros son deportados

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CIUDAD ACUÑA, México, 22 sep (Reuters) -En medio del deterioro de las condiciones en los campamentos de migrantes en ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México, autoridades estadounidenses trataban el miércoles de lidiar con las miles de personas, en su mayoría haitianas, liberando a algunos en el sur de Texas, mientras deporta a otros vía aérea.

Wade McMullen, abogado de la organización de derechos humanos Robert F. Kennedy, dijo que varios cientos de personas, en su mayoría mujeres embarazadas y padres con niños, habían sido liberados en la ciudad estadounidense Del Río, Texas, durante los últimos días, agotando los recursos en un centro de bienvenida local dirigido por voluntarios.

«La gente duerme en la estación de autobuses o afuera del aeropuerto esperando su autobús o su avión (para reunirse con sus familiares», aseguró.

El gobierno de Estados Unidos dijo que continuaba trasladando a cientos de migrantes, incluidas familias, de regreso a Haití, que ha sido golpeado por recientes disturbios políticos y desastres naturales.

La administración de Joe Biden ha estado tratando de despejar el campamento debajo del puente internacional en Del Río, que alcanzó hasta 14,000 personas en su peor momento. Las autoridades retiraron del sitio a miles para el procesamiento de inmigración y deportaron a más de 500 haitianos desde el domingo.

Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) aseguró que aquellos que no pueden ser expulsados bajo una orden general de salud pública de la era del expresidente Donald Trump -conocida como Título 42- serán colocados en audiencias de inmigración, sin especificar quién calificaría para esas exenciones.

Biden puso fin a la expulsión de niños no acompañados bajo el Título 42, pero ha seguido expulsando a algunas familias.

El portavoz dijo que las personas que no son expulsadas son detenidas o liberadas con un aviso para comparecer en la corte de inmigración, y agregó que todos pasan verificaciones de antecedentes y se recopila su información biométrica.

Según McMullen, los miembros de las familias que no son padres o tutores legales de niños menores están siendo separados del resto.

En un caso, una abuela que había estado viajando con su hija y su nieto fue separada de ellos, contó. La hija y el nieto fueron liberados sin saber dónde estaba la abuela. El DHS no respondió de inmediato a una pregunta sobre las separaciones.

Mientras tanto, miles aún languidecían en el campamento.

Imágenes de Reuters mostraban a personas con bebés y niños pequeños, uno con una hernia en el estómago sin tratar, bajo refugios improvisados hechos con juncos a orillas del Río Grande. Los migrantes dijeron que la comida seguía siendo escasa y que no había suficientes baños portátiles.

El miércoles por la mañana, un grupo de personas, en su mayoría hombres, regresó a México a través del Río Grande en busca de comida.

Algunos han decidido quedarse del lado mexicano en Ciudad Acuña, frente a Del Río, citando la escasez de alimentos y las malas condiciones del lado estadounidense. Para el miércoles, alrededor de 200 personas habían instalado un puñado de tiendas de campaña y lonas como refugio.

Una familia de Ciudad Acuña estaba construyendo una choza con cajas de cartón. Se formó una fila afuera de un camión de Médicos Sin Fronteras (MSF) con la esperanza de obtener consultas médicas, y una mujer estaba preocupada por su hijo de 7 años que sufría de tos.

La mayoría de los haitianos no ha llegado directamente desde Haití. Muchos habían tratado anteriormente de establecerse en Sudamérica, pero encontraron dificultades para hallar trabajo en medio de las restricciones relacionadas con la pandemia y la recesión económica.

Jenny Joseph, una migrante haitiana de 37 años en Ciudad Acuña, dijo que había vivido durante dos años en Chile, pero se fue porque no pudo obtener un estatus legal.

Relató que su primo fue deportado de regreso a Haití con su familia después de tres días en el campamento de Estados Unidos y ella había decidido mantenerse alejada del lado estadounidense.

VUELOS DE REPATRIACIÓN

Políticos estadounidenses han criticado el manejo de la situación por parte de Biden y algunos opositores lo han calificado de «desastre».

Los republicanos han dicho que la administración de Biden ha alentado la migración irregular al relajar algunas de las políticas implementadas por Trump. Los arrestos en la frontera han alcanzado máximos de dos décadas este año.

«Creo que cualquier persona imparcial diría que las políticas fronterizas y de inmigración de la administración Biden han sido nada menos que un desastre monumental», aseveró el senador republicano Mitt Romney el martes.

Los demócratas han expresado su enojo por un incidente el fin de semana en el que agentes fronterizos estadounidenses montados usaron riendas como látigos para intimidar a los migrantes que intentaban cruzar el río.

El secretario del DHS, Alejandro Mayorkas, aseguró que los agentes involucrados habían sido retirados de sus funciones de primera línea.

El miércoles, la vicepresidenta Kamala Harris dijo que «expresó su grave preocupación» por el incidente en una llamada con Mayorkas y enfatizó la necesidad de que todos los agentes fronterizos «traten a las personas con dignidad, humanamente y de acuerdo con nuestras leyes y valores».

Los vuelos de expulsión a Haití también han sido objeto de críticas.

Existe una profunda inestabilidad en la nación caribeña, la más pobre del hemisferio occidental, donde el asesinato del presidente, el aumento de la violencia y un gran terremoto han sembrado el caos en las últimas semanas.

El director de la agencia de la ONU para los refugiados, Filippo Grandi, comentó que las expulsiones hechas por Estados Unidos podrían violar el derecho internacional.

Algunos de los migrantes haitianos deportados el martes reaccionaron con enojo al bajar de sus vuelos en Puerto Príncipe después de gastar miles de dólares en arduos viajes desde la atribulada nación caribeña a través de Sudamérica con la esperanza de una vida mejor en Estados Unidos.

México ha comenzado a transportar a algunos de los migrantes en aviones y autobuses hacia su frontera con Guatemala, en el sur. En vuelos, ha enviado a unas 130 personas a Villahermosa, en el sur de México, y otras 130 personas a Tapachula, en la frontera con Guatemala, aseguró un funcionario del gobierno mexicano.

El martes por la noche, oficiales del Instituto Nacional de Migración de México (INM) ingresaron a dos hoteles económicos en una pequeña calle de Ciudad Acuña y escoltaron a unas dos docenas de migrantes, incluidos niños pequeños, a camionetas.

Una mujer, hablando desde detrás de un muro, dijo a Reuters que no sabía a dónde los llevaban.