El programa Educando para Conservar concluyó su ciclo 2026 con la participación de 3 mil 514 estudiantes y 171 docentes y directivos de 50 centros educativos del departamento guatemalteco de Sololá.
Más de 3 mil 500 estudiantes participaron durante 2026 en actividades de formación y conservación ambiental en la cuenca del Lago de Atitlán, Guatemala, como parte del programa Educando para Conservar, impulsado por la Asociación Amigos del Lago de Atitlán (AALA).
La iniciativa concluyó su ciclo anual con un alcance de 3 mil 514 alumnos y 171 docentes y directores de 50 centros educativos del oeste del país centroamericano, con el propósito de fortalecer el conocimiento sobre el entorno natural y promover la participación de las nuevas generaciones en su protección.
Durante la clausura, la directora de la AALA, Anna D’Apolito, señaló que el objetivo no consiste únicamente en transmitir conocimientos sobre el medio ambiente, sino también en fomentar el respeto por la naturaleza y la capacidad de contribuir a su conservación.
El programa se desarrolla desde 2016 y ha extendido sus actividades a 17 de los 19 municipios del departamento de Sololá. Su metodología parte de la idea de que el aprendizaje y el conocimiento del entorno permiten valorar los recursos naturales y asumir compromisos para preservarlos.
De acuerdo con la asociación, el proyecto busca fortalecer la conciencia ambiental en la cuenca del Lago de Atitlán, una región de importancia turística, natural y cultural para Guatemala. María Luz Sandoval, encargada del monitoreo y evaluación del programa, destacó que las actividades prácticas permiten que los jóvenes participen directamente en acciones de cuidado ambiental.
Durante el ciclo 2026, los participantes recibieron capacitación en siete áreas: medio ambiente, bosques, agua y cuencas hidrográficas, suelo, saneamiento ambiental, conservación de bienes y servicios ambientales, y valoración de los recursos naturales y culturales.
Como parte de las actividades, se realizaron 25 campañas de reforestación, en las que se plantaron 10 mil árboles, además de 27 jornadas de limpieza y 10 actividades de siembra de tul en las orillas del lago, una planta acuática importante para el ecosistema de la zona.
El programa también organizó 17 ferias ambientales, cinco murales educativos, ocho huertos escolares y 25 giras educativas. A estas acciones se sumaron dos ciclos de diplomado en los que participaron 135 jóvenes.
De los diplomados surgieron ocho propuestas ambientales, cuatro de las cuales recibieron capital semilla para impulsar su implementación en los municipios de San Lucas Tolimán, San Andrés Semetabaj, San José Chacayá y Santa Lucía Utatlán.
D’Apolito consideró que el respaldo a estas iniciativas representa una oportunidad para extender los esfuerzos de conservación y promover cambios en las comunidades que forman parte de la cuenca del Atitlán.
Tras ocho ediciones, Educando para Conservar acumula una cobertura de 300 centros educativos y ha beneficiado aproximadamente a 21 mil 620 estudiantes, 928 docentes y mil 550 madres y padres de familia, según cifras de la Asociación Amigos del Lago de Atitlán.
La iniciativa busca mantener la educación ambiental como una herramienta de participación comunitaria y protección de los recursos naturales y culturales de una de las regiones más representativas de Guatemala.


