La industria mexicana de autopartes alcanzó una producción de 63 mil 833 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, un máximo histórico que refleja el creciente peso de México en las cadenas de suministro automotrices de Norteamérica.
La industria de autopartes mexicana atraviesa uno de sus mejores momentos. Entre enero y junio de 2026, el sector alcanzó un valor de producción de 63 mil 833 millones de dólares, cifra que no solo representa un crecimiento anual de 9.09 por ciento, sino que también establece un nuevo máximo histórico para un primer semestre.
De acuerdo con la Industria Nacional de Autopartes, el resultado supera en 0.99 por ciento el récord registrado durante el mismo periodo de 2024, cuando la producción llegó a 63 mil 208 millones de dólares. El desempeño confirma que, pese a las tensiones comerciales y a la incertidumbre alrededor de las reglas del comercio norteamericano, la manufactura mexicana mantiene una posición sólida.
El resultado de junio fue particularmente relevante. Durante ese mes se produjeron autopartes por un valor de 10 mil 955 millones de dólares, 7.85 por ciento más que en junio de 2025 y el mejor registro para ese mes desde 2019. El promedio mensual durante el primer semestre se ubicó en alrededor de 10 mil 639 millones de dólares.
El crecimiento no se limita a una sola categoría. Las partes eléctricas mantienen un papel central dentro de la producción nacional, mientras que motores, asientos, transmisiones, embragues y otros componentes también han mostrado avances para atender la demanda de las armadoras instaladas en México y, sobre todo, de Estados Unidos.
La importancia del mercado estadounidense es difícil de ignorar. Durante el primer semestre, México concentró 44.59 por ciento de las importaciones de autopartes realizadas por Estados Unidos, de acuerdo con datos de la INA, lo que mantiene al país como su principal proveedor.
En enero-junio, Estados Unidos importó autopartes mexicanas por unos 41 mil 520 millones de dólares. La cifra representó un crecimiento de 1.96 por ciento respecto del mismo periodo de 2025, aun cuando las compras estadounidenses de autopartes provenientes del resto del mundo registraron una disminución.
La tendencia ya se había observado durante el primer trimestre. En ese periodo, México representó 44.67 por ciento de las importaciones estadounidenses de autopartes, frente a 43.15 por ciento un año antes. Es decir, mientras otros proveedores perdían participación, la industria mexicana consiguió ampliar su presencia en un mercado estratégico.
El fenómeno tiene mucho que ver con la integración de las cadenas productivas de América del Norte. Las reglas de origen del T-MEC incentivan el uso de componentes fabricados dentro de la región, mientras que las tensiones comerciales de Estados Unidos con otros países han vuelto más atractiva la producción cercana a las plantas de ensamble norteamericanas.
Julio Galván, gerente de Estudios Económicos de la INA, ha señalado que el aumento del contenido regional y las condiciones comerciales internacionales están favoreciendo al sector mexicano. La apuesta es clara: producir más componentes en Norteamérica y reducir la dependencia de proveedores externos.
La inversión extranjera también refleja esta dinámica. Durante el primer semestre, la industria de autopartes captó 1 mil 617 millones de dólares de inversión extranjera directa, un incremento de 31.3 por ciento respecto de los 1 mil 232 millones registrados en el mismo periodo de 2025.
Ese monto representa el nivel más elevado para un primer semestre desde 2021 y lleva la inversión acumulada en la industria desde 2018 hasta junio de 2026 a aproximadamente 22 mil 708 millones de dólares, según cifras de la INA.
El desempeño del sector ocurre, además, dentro de un contexto de inversión manufacturera favorable para México. La Secretaría de Economía informó que el país recibió 34 mil 968 millones de dólares de inversión extranjera directa durante el primer semestre de 2026, un máximo histórico para un periodo similar. La manufactura fue la principal receptora, con 13 mil 482 millones de dólares.
El panorama, sin embargo, no está libre de riesgos. La revisión del T-MEC y los cambios en la política arancelaria de Estados Unidos mantienen en alerta a las empresas que dependen de las exportaciones hacia ese mercado. Reuters ha documentado que la incertidumbre sobre el futuro del acuerdo comercial está llevando a algunas compañías a replantear sus decisiones de inversión en México.
Para la industria automotriz, el desafío es todavía más delicado porque una buena parte de las piezas cruza la frontera varias veces antes de que un vehículo llegue al consumidor. Una alteración importante de los costos comerciales puede terminar repercutiendo en las cadenas de suministro y, finalmente, en el precio de los automóviles.
La INA ya había advertido que los aranceles estadounidenses podrían elevar entre 3 mil y 5 mil dólares el costo de determinados vehículos, dependiendo del segmento. Esa estimación fue realizada en 2025 y no corresponde a un incremento que actualmente se esté aplicando de manera general a todos los automóviles.
El reto para México será aprovechar el momento sin confiarse. El récord de producción demuestra la fortaleza de la industria, pero también aumenta la necesidad de desarrollar proveedores nacionales, elevar el contenido regional y mantener condiciones que permitan atraer nuevas inversiones.
Por ahora, los números cuentan una historia favorable. México produce más autopartes, mantiene su liderazgo como proveedor de Estados Unidos y recibe mayores flujos de inversión en el sector. En una industria donde las cadenas de suministro pueden cambiar de dirección con sorprendente rapidez, consolidar esa ventaja será tan importante como haber alcanzado el récord.


