El presidente surcoreano Lee Jae-myung inició en México la primera visita de Estado de un mandatario de Corea del Sur en 16 años, con una agenda que coloca al comercio, la inversión, la tecnología, los minerales críticos y las cadenas de suministro en el centro de la relación bilateral.

El presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, llegó el miércoles a México para una visita de Estado de tres días que busca darle nuevo impulso a una relación con creciente peso económico. Este jueves 24 de septiembre se reunirá con la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional, en una jornada que incluirá conversaciones bilaterales, una reunión ampliada, la firma de memorandos y un pronunciamiento conjunto.

Lee arribó al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles acompañado por su esposa, Kim Hea Kyung, y una delegación oficial. El canciller mexicano Roberto Velasco encabezó la recepción del mandatario, quien llegó al país después de participar en la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York.

La visita tiene una particularidad diplomática: es la primera de un presidente surcoreano a México desde 2010. Tanto Seúl como Ciudad de México han planteado el encuentro como una oportunidad para ampliar una relación que ya cuenta con una importante presencia empresarial y comercial.

La agenda oficial contempla comercio e inversión, energía y minerales, inteligencia artificial, transformación digital, industria aeroespacial, defensa y expansión de contenidos culturales surcoreanos. La oficina presidencial de Corea del Sur señaló que también se buscará fortalecer el respaldo institucional para las empresas de ese país que operan o pretenden invertir en México.

Y es que la relación económica tiene una dimensión considerable. La Secretaría de Relaciones Exteriores ha señalado que más de 2,000 empresas surcoreanas tienen presencia en México. Además, ambos gobiernos acordaron en mayo establecer un diálogo estratégico entre ministros y un grupo de trabajo para modernizar la relación comercial.

El comercio bilateral alcanzó 29,700 millones de dólares en 2025, de acuerdo con cifras citadas por la Cancillería mexicana y medios nacionales. Corea del Sur se encuentra entre los principales socios comerciales de México, aunque la relación presenta un fuerte desequilibrio a favor de las importaciones mexicanas desde el país asiático.

Precisamente por ello, uno de los asuntos que llega a la mesa presidencial es la posibilidad de construir un marco institucional más amplio para el intercambio económico. Lee ha planteado públicamente la necesidad de fortalecer la estructura que acompaña a las inversiones y al comercio entre ambos países, mientras que funcionarios mexicanos y surcoreanos han mantenido conversaciones para modernizar la relación comercial.

La industria automotriz aparece como uno de los sectores con mayor potencial. México cuenta con una amplia plataforma manufacturera y una integración profunda con las cadenas de Norteamérica, mientras las empresas surcoreanas tienen capacidades relevantes en vehículos eléctricos, baterías y componentes. En una entrevista con El Universal, Lee destacó precisamente la posibilidad de combinar la base industrial mexicana con la tecnología surcoreana.

Los minerales críticos también forman parte de la conversación. Corea del Sur busca diversificar sus fuentes de abastecimiento energético y de materias primas, mientras México pretende atraer inversiones capaces de aumentar el contenido tecnológico y el valor agregado de su producción. En este terreno, la cooperación puede abarcar desde el suministro de recursos hasta procesos industriales y nuevas cadenas de producción.

La inteligencia artificial y la transformación digital completan otro de los grandes capítulos de la visita. Corea del Sur quiere aprovechar sus capacidades tecnológicas, mientras México busca ampliar la inversión en industrias avanzadas. La industria aeroespacial y la defensa aparecen igualmente entre los sectores que ambos gobiernos han identificado para explorar nuevas oportunidades.

En materia de seguridad, Lee también ha planteado una mayor coordinación frente a delitos transnacionales como el fraude digital, la trata de personas y el narcotráfico. El mandatario surcoreano señaló en una entrevista con El Universal que la cooperación podría incluir tecnología e infraestructura para fortalecer las capacidades de seguridad pública de ambos países.

La dimensión cultural tampoco es menor. México es un mercado particularmente importante para los contenidos surcoreanos en América Latina. El fenómeno del K-pop, los productos de belleza, la gastronomía y las producciones audiovisuales han creado un puente que ahora ambos gobiernos buscan vincular con nuevas oportunidades comerciales.

Durante la visita también está prevista la K-Expo México 2026, una muestra empresarial y cultural que se celebrará en Ciudad de México. Además, Corea del Sur ha expresado su intención de establecer un centro de cultura coreana en México y ambos países han explorado la posibilidad de desarrollar un programa de becas.

Estos proyectos forman parte del Plan de Acción México-Corea 2026-2030, cuya firma estaba prevista durante el encuentro presidencial. La Secretaría de Relaciones Exteriores informó en agosto que ambos gobiernos trabajaban en este documento como una hoja de ruta para profundizar la cooperación bilateral durante los próximos años.

La visita ocurre, además, mientras México revisa el T-MEC con Estados Unidos y Canadá y busca fortalecer su posición dentro de las cadenas productivas de Norteamérica. Para las empresas surcoreanas, México representa una plataforma de producción y acceso al mercado regional; para México, las inversiones asiáticas pueden contribuir a diversificar proveedores, incorporar tecnología y ampliar la capacidad industrial.

El viernes, Lee participará en un foro empresarial en Ciudad de México y visitará la K-Expo antes de regresar a Corea del Sur el sábado. Serán jornadas con una agenda intensa, pero el verdadero alcance de la visita se medirá en los acuerdos que logren convertirse en proyectos concretos.

La verdad es que la relación entre México y Corea del Sur ya dejó atrás la etapa en la que los vínculos dependían únicamente del intercambio comercial. Automóviles, baterías, inteligencia artificial, minerales, seguridad, cultura y educación forman ahora un tablero mucho más amplio.

El encuentro entre Sheinbaum y Lee buscará ordenar esas piezas y convertirlas en una agenda común para los próximos años. Por ahora, ambos gobiernos coinciden en profundizar la cooperación; el siguiente paso será comprobar qué compromisos pueden traducirse en inversiones, empleos, tecnología y nuevas cadenas de suministro.