La televisión pública neerlandesa AVROTROS anunció que no participará en Eurovisión 2027 por considerar que la presencia de Israel y la falta de reglas suficientemente claras han deteriorado el carácter neutral del concurso.
Países Bajos no participará en el Festival de Eurovisión de 2027. La decisión, anunciada este lunes por la radiodifusora pública AVROTROS, vuelve a colocar al certamen musical en el centro de una disputa política relacionada con la guerra en Gaza y la participación de Israel.
AVROTROS argumentó que los conflictos internacionales han adquirido un peso cada vez mayor dentro del concurso y que las modificaciones anunciadas recientemente por la Unión Europea de Radiodifusión, conocida como EBU, no son suficientes para recuperar la independencia y neutralidad que, a juicio de la cadena neerlandesa, deberían caracterizar al festival.
La decisión supone un nuevo boicot de Países Bajos después de su ausencia en la edición de 2026. Reuters informó que AVROTROS mantiene su protesta por la participación de Israel y por lo que considera una falta de criterios claros para determinar cuándo un país involucrado en un conflicto armado debería quedar fuera del concurso.
El conflicto comenzó a alterar de manera visible la unidad tradicional del festival durante la edición de 2026. España, Irlanda, Islandia, Eslovenia y Países Bajos decidieron no participar, mientras algunos de esos países también optaron por no retransmitir el espectáculo debido a la presencia de Israel.
La controversia no ha sido únicamente política. La EBU también introdujo cambios en las reglas para la edición de 2027. Entre ellos se encuentra la prohibición de que un país afectado por un conflicto armado, una situación geopolítica delicada u otros riesgos de seguridad pueda organizar el concurso. La medida fue anunciada después de que Bulgaria fuera elegida como sede de Eurovisión 2027.
El festival se celebrará en Burgas, en la costa búlgara del mar Negro, después de que Bulgaria consiguiera su primera victoria en la historia del certamen en mayo de 2026. Las semifinales están programadas para el 11 y el 13 de mayo, mientras que la final tendrá lugar el 15 de mayo.
La EBU también elevó de 16 a 18 años la edad mínima de los participantes. La organización explicó que la modificación busca reforzar la protección de los artistas jóvenes frente a las presiones asociadas con una competición de esta magnitud.
Sin embargo, esos cambios no convencieron a AVROTROS. La radiodifusora neerlandesa considera que todavía no existen garantías suficientes para que el concurso permanezca al margen de las disputas políticas internacionales.
La postura de Países Bajos tiene un peso particular por la historia que mantiene con el festival. El país participó en la primera edición de Eurovisión, celebrada en 1956, y ha conseguido cinco victorias. La más reciente llegó en 2019, cuando Duncan Laurence ganó el concurso con la canción Arcade.
La discusión también plantea un problema delicado para la EBU. Eurovisión se define oficialmente como un concurso de carácter no político y sus reglas establecen valores y estándares de conducta para los participantes. Pero el festival reúne a emisoras públicas de numerosos países y, en momentos de conflicto internacional, resulta cada vez más difícil separar por completo la competición musical de las decisiones de los gobiernos y de las sensibilidades de sus sociedades.
La participación de Israel se ha convertido en el principal punto de fractura. Sus actuaciones de 2025 y 2026 estuvieron acompañadas por protestas y llamados al boicot, mientras sus representantes consiguieron terminar en segundo lugar en ambas ediciones. La situación alimentó el debate sobre si el tratamiento dado a Israel era coherente con la exclusión de otros países en circunstancias de guerra.
La EBU, por su parte, ha defendido la autonomía del concurso y ha introducido nuevas reglas para reducir los riesgos de seguridad y proteger su funcionamiento. No obstante, la decisión neerlandesa demuestra que para algunos de sus miembros esas medidas todavía no resuelven la cuestión de fondo.
El próximo año, Eurovisión llegará a Burgas con una participación que ya comienza marcada por las ausencias. Países Bajos, uno de los países fundadores del certamen y uno de sus ganadores históricos, no estará en el escenario. Y aunque el festival nació como un espacio para acercar a las sociedades europeas a través de la música, la controversia actual demuestra lo difícil que resulta mantener esa separación cuando las guerras y las divisiones políticas atraviesan también la cultura popular.


