El huracán Polo avanzaba hacia Baja California Sur con fuerza de categoría 3, mientras autoridades reforzaban las medidas preventivas ante lluvias intensas, vientos peligrosos, oleaje elevado y riesgo de inundaciones y deslaves.

La costa del Pacífico mexicano se encontraba este lunes 28 de septiembre bajo vigilancia por el avance del huracán Polo, que se desplazaba hacia Baja California Sur después de varios días de afectar con lluvias, oleaje elevado y fuertes vientos distintos puntos del litoral occidental de México.

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos reportó durante la jornada del domingo que Polo mantenía la categoría 3, con vientos máximos sostenidos de alrededor de 205 kilómetros por hora. El sistema avanzaba hacia el norte y posteriormente se esperaba un giro hacia el noreste, aproximándolo a la península de Baja California.

Las autoridades mexicanas emitieron avisos de huracán y tormenta tropical para sectores de la costa del Golfo de California, mientras se solicitó a la población completar las medidas de protección ante el deterioro de las condiciones meteorológicas.

La trayectoria prevista colocaba a Baja California Sur como uno de los principales puntos de impacto. Localidades de la costa occidental de la entidad se preparaban para recibir lluvias intensas, vientos con capacidad de causar daños y condiciones marítimas peligrosas.

En comunidades como Loreto, habitantes y comerciantes comenzaron a proteger puertas y ventanas de sus establecimientos. La preparación incluyó el retiro de objetos que pudieran convertirse en proyectiles y la colocación de barreras para reducir el ingreso de agua a los negocios.

Protección Civil recomendó desconectar aparatos eléctricos antes de la llegada de las condiciones más adversas y disponer de fuentes alternativas de iluminación. Las autoridades también pidieron mantenerse atentos a los comunicados oficiales y evitar desplazamientos innecesarios durante el paso del sistema.

Uno de los principales riesgos asociados con Polo es la lluvia acumulada. El Centro Nacional de Huracanes estimaba precipitaciones importantes sobre Baja California Sur, con posibilidad de inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra en zonas vulnerables.

La influencia del ciclón ya había provocado afectaciones en otros estados del litoral del Pacífico. La Comisión Nacional del Agua había advertido desde días anteriores sobre lluvias fuertes a muy fuertes en Baja California Sur, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima y Michoacán como consecuencia de la circulación de Polo.

Jalisco registró uno de los episodios más graves. Dos menores de edad murieron después de que una creciente súbita arrastrara una vivienda en la comunidad de La Cuesta, en el municipio de Talpa de Allende. Otras tres personas permanecían desaparecidas mientras continuaban las labores de búsqueda.

En Puerto Vallarta también se reportó la desaparición de una joven que fue arrastrada por corrientes marinas asociadas con el fuerte oleaje. Las autoridades reforzaron las restricciones en playas y zonas costeras ante el peligro generado por las condiciones marítimas.

El fenómeno también obligó a modificar actividades en distintas localidades. Durante los días anteriores se registraron cierres de puertos, suspensión de clases y restricciones para determinadas actividades marítimas, debido al incremento del oleaje y la intensidad de las lluvias.

El comportamiento de Polo ha requerido un seguimiento estrecho debido a sus variaciones de intensidad. El sistema llegó a alcanzar categoría 5 durante su trayectoria sobre el Pacífico oriental antes de debilitarse, aunque conservó suficiente fuerza para representar una amenaza importante al aproximarse a la península.

Después de atravesar Baja California Sur, los pronósticos indicaban que Polo continuaría debilitándose. Sin embargo, los especialistas mantenían la vigilancia sobre la posibilidad de que sus remanentes alcanzaran nuevamente territorio mexicano, particularmente sectores del noroeste del país.

El episodio vuelve a mostrar que los efectos de un huracán no dependen únicamente del punto exacto donde se ubica su centro. Las bandas externas de lluvia, el oleaje, las corrientes de resaca y los vientos pueden provocar afectaciones a cientos de kilómetros del núcleo del ciclón.

Las autoridades mantienen activos los protocolos de prevención y recomiendan a la población de las zonas bajo aviso consultar únicamente los comunicados oficiales. La prioridad durante las próximas horas es reducir la exposición de la población ante inundaciones, deslaves, caída de árboles, interrupciones eléctricas y condiciones peligrosas en el mar.