Sentirse saludable no basta: la importancia de los chequeos en los veinte
Notipress.- A los veinte, sentirse bien puede convertirse en la principal razón para posponer una cita médica. Sin síntomas evidentes, el chequeo anual parece postergable. Sin embargo, la prevención en esta etapa no parte de que algo esté mal, sino de conocer cómo está funcionando el cuerpo antes de que aparezcan señales de alarma.
La Dra. Seva Papageorge, médica de atención primaria del Hospital Houston Methodist, explicó en el podcast On Health que una consulta preventiva puede proveer información importante: frecuencia cardiaca, presión arterial, peso y estatura.
Lo que no siempre se siente
Uno de los ejemplos más claros es la presión arterial elevada. Una persona joven puede pasar años sin notar molestias mientras sus cifras permanecen por encima de lo recomendable. Papageorge advierte que incluso una elevación leve sostenida durante décadas puede producir daño que habría sido prevenible.
A esto se suman las pruebas de sangre. En sus consultas preventivas, la especialista suele revisar glucosa y colesterol. Este último puede estar elevado por factores genéticos y no necesariamente por la alimentación o el nivel de ejercicio. Detectarlo desde temprano permite decidir si basta con cambios de estilo de vida, si hace falta vigilancia más estrecha o si debe considerarse tratamiento.
“Lo más importante es que esto se puede tratar”, afirma Papageorge al hablar de hallazgos inesperados en pacientes jóvenes. La meta, añade, es evitar problemas que puedan aparecer muchos años después.
Los antecedentes cambian el mapa
La revisión anual también permite adaptar la prevención a cada persona. Los antecedentes familiares de ciertos tipos de cáncer, colesterol alto, hipertensión o alteraciones metabólicas pueden justificar una vigilancia diferente desde edades tempranas. Lo mismo ocurre con hábitos como consumo de alcohol, nicotina, otras sustancias o suplementos.
Por eso, el chequeo no funciona como una lista idéntica para todos. “Si vas con tu médico una vez al año, te va a hacer las pruebas que tú necesitas”, explica la especialista. Esa personalización también incluye diferencias por sexo y edad.
Papageorge recomienda a sus pacientes varones aprender a reconocer cambios testiculares y recuerda que, en mujeres, el tamizaje de cáncer cervicouterino comienza a partir de los 21 años bajo las condiciones señaladas en la consulta.
Una cita también puede abrir otras puertas
La atención primaria sirve además como punto de entrada cuando aparece algo fuera de lo habitual. Dolores de cabeza sin explicación, frecuencia cardiaca elevada fuera del ejercicio, sangre en las heces o dolor de pecho con actividad física son motivos para no esperar al siguiente control anual.
Papageorge insiste en que el paciente no necesita saber de antemano qué especialista requiere ni interpretar por sí mismo cada síntoma. “Solo haz una cita, ven y hablemos”, plantea la especialista. A partir de esa consulta, el médico puede indicar estudios, seguimiento o una referencia especializada.
La relación de confianza también importa. Para quienes sienten nervios, vergüenza o temor a ser juzgados, la especialista plantea una alternativa sencilla: encontrar un médico con quien sea posible hablar con comodidad. “Mi trabajo es ofrecerte todo lo que la tecnología médica puede dar para mejorar tu vida hoy, mañana y dentro de cuarenta años”.


