El cantante puertorriqueño llegó a la Mostra de Venecia para presentar Hombre al agua, la nueva película de Gael García Bernal, en la que participa como actor y productor ejecutivo, una experiencia que considera especialmente importante para su trayectoria.
Ricky Martin está acostumbrado a los grandes escenarios, a los reflectores y a las cámaras. Esta vez, sin embargo, el escenario es distinto. El cantante puertorriqueño llegó a Venecia para presentar Hombre al agua, la tercera película como director de Gael García Bernal, y reconoció que formar parte del proyecto representa una página especialmente significativa en su historia profesional.
“Es una página muy importante de mi historia, de mi trabajo”, afirmó Martin durante una entrevista con la Agencia France-Presse en la Mostra, donde compartió protagonismo con García Bernal en la presentación de la cinta.
La experiencia tiene un valor especial para el artista porque, aunque lleva décadas frente a las cámaras, esta es una oportunidad diferente. El Festival de Venecia lo incluye oficialmente en el reparto de Hombre al agua, producción mexicana de 116 minutos que forma parte de la sección Venice Spotlight. La película se presenta el 6 de septiembre y tendrá una segunda función el 7 de septiembre. De acuerdo con la información oficial del festival, entre los protagonistas también figuran Esmeralda Pimentel, Débora Nascimento, Natalia Oreiro, Manuel García Rulfo y Jorge Salinas.
“Yo he estado frente a las cámaras desde que tengo 12 años”, recordó Martin. Pero llegar a un festival cinematográfico de la dimensión de Venecia como integrante de una película tiene para él otro significado. Incluso lo relacionó con sus hijos y con el legado que espera construir a través de su trabajo.
La cinta también representa su regreso a una producción cinematográfica en español después de varios años. La Jornada informó que Martin vuelve al cine en español tras dos décadas y que, además de actuar, participa como productor ejecutivo de la película.
En Hombre al agua interpreta a Roby, un actor contratado para representar al protagonista de una película biográfica. Es un papel breve, pero insertado dentro de una historia que juega precisamente con las identidades, las apariencias y las relaciones de poder.
La trama sigue a Camilo, un socorrista cubano que salva de morir ahogado a Abel, un poderoso empresario mexicano. Como agradecimiento, Abel lo lleva a México y le ofrece una nueva vida. Camilo termina casándose con Juana, la hija del empresario, y formando una familia, pero pronto descubre que detrás de aquella aparente oportunidad existe un plan mucho más complejo.
La sinopsis oficial del Festival de Venecia describe la historia como un relato sobre manipulación y control. Camilo comienza a descubrir que la vida que construyó en México forma parte de una estrategia diseñada por Abel y que deberá recuperar el control de su propio destino.
Para García Bernal, la película no se limita a contar una historia personal. En su declaración para el festival explicó que buscó abordar la crisis de la masculinidad, las relaciones íntimas y la dimensión política de América Latina. La película combina comedia dramática y elementos surrealistas para construir esa mirada.
Martin, por su parte, parece haber aceptado el reto sin demasiadas dudas. El cantante contó que cuando recibió la llamada de García Bernal no necesitó pensarlo demasiado.
“Cuando te llama él, tú estás. No piensas dos veces”, relató sobre la invitación.
La admiración es mutua en términos profesionales, aunque Martin fue especialmente claro al explicar la confianza que tiene en el trabajo de García Bernal. El mexicano, conocido internacionalmente por su trayectoria como actor, se ha colocado nuevamente detrás de la cámara después de haber dirigido Déficit y Chicuarotes.
En esta ocasión, además, decidió protagonizar su propia película. El resultado es una historia que utiliza el humor y el surrealismo para explorar las máscaras que las personas adoptan para encajar, conseguir poder o sobrevivir dentro de estructuras sociales determinadas.
La participación de Martin añade otra capa interesante. Su personaje, Roby, aparece dentro de una película que existe en el interior de Hombre al agua. Es decir, interpreta a un actor que representa a otro personaje, en una historia donde la identidad se vuelve cada vez más difícil de separar de la ficción.
La colaboración tampoco se quedó en la actuación. Martin asumió funciones como productor ejecutivo, una faceta que le permitió involucrarse en el proyecto desde una perspectiva más amplia. En declaraciones recogidas por medios como El Universo, el artista explicó que trabajar junto a García Bernal representaba un honor y una oportunidad para participar nuevamente en el cine en español.
“Lo importante es que esta película la vean muchos ojos y que vaya a muchas partes del mundo”, señaló Martin.
Ese objetivo empieza precisamente en Venecia. Después de su presentación en la Mostra, Hombre al agua tiene previsto continuar su recorrido internacional, incluido el Festival Internacional de Cine de Toronto, antes de su llegada a las salas mexicanas.
El Festival de Venecia confirmó además que la película forma parte de Venice Spotlight, una sección que reúne producciones seleccionadas fuera de la competencia principal por el León de Oro. Su inclusión coloca a la cinta de García Bernal dentro de uno de los escaparates cinematográficos más importantes del circuito internacional.
Para Ricky Martin, el momento tiene un significado que va más allá de una aparición sobre la alfombra roja. Su carrera comenzó cuando era apenas un adolescente y se consolidó principalmente en la música, pero durante las últimas décadas también ha explorado la actuación en cine y televisión.
Ahora, a los 54 años, llega a Venecia en una condición diferente: no como cantante invitado, sino como integrante de una producción cinematográfica en español y como productor ejecutivo de un proyecto que confía en llevar una historia latinoamericana a públicos de distintos países.
Y quizá por eso su entusiasmo resulta comprensible. Después de tantos años bajo los reflectores, Martin vuelve a encontrarse con una cámara, pero esta vez el desafío no consiste en llenar un escenario con una canción. Se trata de formar parte de una historia, asumir un personaje y acompañar a un director mexicano en una película que busca hablar de identidad, poder y relaciones humanas.
Venecia es, en ese sentido, mucho más que otra parada en su carrera. Para Ricky Martin, como él mismo lo resumió, es una página nueva e importante en una historia profesional que todavía parece tener capítulos por escribir.


