El Papa León XIV recibió este sábado en el Vaticano a las Hermanas Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento – Federación del Espíritu Santo, a quienes alentó a ser “tejedoras de comunión”.
“Queridas hermanas, manifestando en la Iglesia el carisma específico que han recibido de su fundadora, están llamadas a ser tejedoras de comunión con los hilos de la oración y el trabajo, de la adoración eucarística y el compartir fraterno en el monasterio”, dijo el Santo Padre en su saludo en español, en la Sala del Consistorio en el Vaticano.
Las monjas de clausura, que adoran el Santísimo de forma ininterrumpida turnándose para que nunca esté solo, están en Roma en ocasión de los 50 años de su fundación por parte de la beata María Magdalena de la Encarnación, de la mano de su superiora actual, la Madre Alma Ruth del Espíritu Santo.
La inquietud por buscar el rostro de Dios
En su saludo, dado a conocer por la Oficina de Prensa del Vaticano, el Santo Padre resaltó que la presencia de las monjas de clausura “es un luminoso testimonio de la gratuidad de Dios, que siembra en el corazón humano la inquietud por buscar y contemplar su rostro”.
“Esa búsqueda constante del rostro de Dios, que caracteriza de modo particular a la vida monástica, reviste en la vocación que ustedes han recibido un matiz especial: se traduce en una vida dedicada completamente a la adoración continua y silenciosa de un Dios que se ha hecho pan, y que invita a unirse a Él en el sacrificio del altar, para formar un solo cuerpo”, subrayó.
Citando un pasaje de su encíclica Magnifica humanitas, el Papa León recordó que “como explica San Agustín a los nuevos cristianos de su Iglesia, el pan y el vino sobre el altar son el sacramento de la unidad de los fieles en Cristo”. Por ello, agregó, se necesita “una espiritualidad eucarística, es decir, una espiritualidad de la unidad eclesial en el amor”.
Tiempo de gracia en Roma
El Papa también hizo votos para “que este tiempo de gracia que están viviendo como peregrinas en la Ciudad eterna y en los lugares donde surgió la Orden las renueve y fortalezca para seguir irradiando la belleza del rostro de Cristo Sacramentado al mundo”.
“Que el Señor las bendiga y Nuestra Señora de Guadalupe las ampare con su manto celestial. Muchas gracias”, concluyó.
¿Quiénes son las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento?
La Arquidiócesis Primada de México explica que estas monjas de clausura o de vida contemplativa tienen como carisma la Adoración del Santísimo Sacramento solemnemente expuesto día y noche.
Usan un hábito de tres colores: el blanco que significa la pureza para estar ante Dios, el rojo que representa el amor sacrificado a Dios; y el negro que simboliza la renuncia a “las banalidades del mundo”.
Llevan un anillo que representa que son esposas de Dios; y un pequeño corazón del que penden tres pequeñas cadenas metálicas, representando cada una los votos que hacen de castidad, pobreza y obediencia.
Portan también un rosario, su arma y protección para el combate espiritual; y en el hábito tienen bordada una custodia a la altura del corazón, que significa que Dios debe ser el centro de sus afectos.
ACI PRENSA


