La presidenta Claudia Sheinbaum encabezó en Palacio Nacional la ceremonia por el 216 aniversario del inicio de la Independencia y modificó parte de la tradicional arenga con referencias a Antonia Nava, los pueblos indígenas y afromexicanos y los mexicanos que viven fuera del país.
La noche del 15 de septiembre, Claudia Sheinbaum encabezó su segundo Grito de Independencia desde el balcón central de Palacio Nacional. Ante una Plaza de la Constitución abarrotada, la presidenta recordó a figuras centrales de la lucha independentista y añadió nuevos elementos a una ceremonia que, con el paso de los años, también se ha convertido en un reflejo de los símbolos y grupos que el Gobierno busca colocar dentro de la narrativa nacional.
La principal novedad de la arenga fue la incorporación de Antonia Nava, conocida como «La Generala», una insurgente vinculada a las fuerzas de José María Morelos y Pavón. Su nombre se sumó a los de Miguel Hidalgo y Costilla, Josefa Ortiz Téllez-Girón, José María Morelos, Leona Vicario, Vicente Guerrero, Gertrudis Bocanegra y Guadalupe Victoria.
De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México retomada por medios como El Financiero, Antonia Nava participó junto con su familia en la lucha insurgente. Su inclusión representa uno de los cambios más visibles respecto de la arenga pronunciada por Sheinbaum un año antes.
Pero la referencia histórica no fue el único elemento distintivo. La presidenta también lanzó vivas a los pueblos indígenas y afromexicanos, así como a las personas migrantes. Después de recordar a las heroínas y los héroes de la Independencia, la mandataria expresó: «¡Vivan los pueblos indígenas y afromexicanos!» y «¡Vivan nuestras hermanas y hermanos migrantes!».
La arenga continuó con llamados a la dignidad, la libertad, la igualdad, la justicia y la democracia, para concluir con la frase «¡Viva México libre, independiente y soberano!» y los tres tradicionales «¡Viva México!».
Según el recuento publicado por N+ y La Jornada, Sheinbaum pronunció 21 vivas durante la ceremonia. La comparación con su primer Grito también permite observar algunos cambios: este año apareció Antonia Nava, mientras que Ignacio Allende y Manuela Molina, «La Capitana», mencionados en 2025, no formaron parte de la nueva lista, de acuerdo con El Financiero.
La ceremonia comenzó con el protocolo militar para la entrega del Lábaro Patrio. La escolta estuvo integrada por mujeres de las Fuerzas Armadas, encabezadas por la teniente intendente Yoselin Moncada Estévez como abanderada. Después, Sheinbaum recibió la bandera, salió al balcón principal y encabezó la ceremonia ante los asistentes reunidos en el Zócalo.
Antes de la arenga, la presidenta y su esposo, Jesús María Tarriba Unger, realizaron una Guardia de Honor ante el cuadro de Margarita Maza en la antesala del Salón de Embajadores. Este año, Margarita Maza fue reconocida por el Gobierno como primera Embajadora Histórica de la República Mexicana.
La celebración también incorporó una modificación en la conducción del acto. Por primera vez, participaron como conductores representantes de comunidades indígenas, afromexicanas y migrantes: Joseline Morales Pliego, abogada afromexicana; Bulmaro Juárez, hablante de ayuuk de Oaxaca, y Tsi-tsi-ki Félix, periodista migrante originaria de Zacapu, Michoacán.
El carácter multitudinario de la noche quedó reflejado en la asistencia al Zócalo. El Universal reportó una concentración cercana a 180 mil personas, mientras otros medios destacaron la Plaza de la Constitución completamente ocupada durante los momentos centrales de la ceremonia.
La parte festiva comenzó horas antes del Grito. El escenario instalado en el Zócalo recibió al grupo Intocable, además de José Alfredo Jiménez Medel y Legado de Grandeza. También participaron Fátima Cuevas, Lizandro Espinoza, Tiffany Galaviz y Bryan Soto, ganadores de la segunda edición de México Canta.
Después del Grito y de la interpretación del Himno Nacional, el cielo del Centro Histórico se iluminó con fuegos artificiales. La celebración continuó con música mexicana y un repertorio de canciones rancheras.
Más allá del protocolo y del espectáculo, el segundo Grito de Sheinbaum deja una arenga con un lenguaje ligeramente distinto al de años anteriores. La ceremonia mantiene sus referencias a los principales protagonistas de la Independencia, pero amplía el espacio dedicado a personajes femeninos, comunidades históricamente representadas de manera menos visible en los actos oficiales y mexicanos que viven fuera del país.
La inclusión de Antonia Nava también recupera una figura femenina de la insurgencia que, aunque forma parte de la memoria histórica de la Independencia, ha tenido menor presencia en las ceremonias patrias frente a los nombres más conocidos de la gesta de 1810. En esta ocasión, su «¡Viva!» resonó desde el mismo balcón desde el que cada año se recrea uno de los rituales cívicos más reconocibles de México.
La noche terminó, como manda la tradición, con un mensaje sencillo y contundente: México libre, independiente y soberano. En torno a esa idea giró una ceremonia que combinó memoria histórica, identidad nacional y nuevas referencias a la diversidad de quienes forman parte del país y de su comunidad en el exterior.

