Cuatro personas, tres niños de 5, 8 y 11 años y una maestra de 25, murieron durante un tiroteo ocurrido el jueves 15 de octubre en la escuela primaria Silver Rail, en Bend, Oregón. El presunto atacante, un adolescente de 16 años identificado como John J. Griffin II, también murió después de que un padre de familia que se encontraba cerca del lugar interviniera y le disparara. Otras dos personas, un alumno de siete años y un docente, resultaron gravemente heridas y fueron hospitalizadas.
Cómo ocurrió el ataque
El tiroteo comenzó alrededor de las 13:00 horas, tiempo local. Según el jefe de la Policía de Bend, Mike Krantz, la primera llamada de emergencia se recibió a las 12:59, cuando una persona informó que había escuchado disparos efectuados por alguien que portaba un arma larga.
Posteriormente, los servicios de emergencia recibieron numerosas llamadas desde el interior de la escuela. El plantel activó sus medidas de confinamiento y los agentes policiales llegaron aproximadamente tres minutos después de la primera alerta.
De acuerdo con la información presentada por las autoridades, el adolescente ingresó al edificio después de forzar puertas cerradas y abrió fuego dentro de la escuela. Los investigadores estiman que realizó al menos 15 disparos con una escopeta.
El ataque se concentró en un aula destinada a estudiantes con necesidades especiales y de distintas edades. Las autoridades informaron que el adolescente había asistido anteriormente a la escuela y que había pasado tiempo en ese salón cuando era alumno.
Las víctimas y la comunidad escolar
Entre las personas fallecidas se encuentran tres niños de cinco, ocho y once años, además de la maestra Meghan Lambert, de 25 años. La identidad de las otras dos víctimas infantiles no había sido difundida en la primera conferencia policial citada por BBC News Mundo.
Un alumno de siete años y otro docente, de 54, fueron trasladados a un hospital en estado crítico. La evolución de ambos se convirtió en una de las principales preocupaciones de la comunidad, mientras familiares y autoridades esperaban información sobre su recuperación.
La escuela Silver Rail atiende aproximadamente a 450 estudiantes y cuenta con alrededor de 40 docentes y trabajadores. Tras el ataque, las autoridades organizaron la reunión de los alumnos con sus familias en una iglesia cercana y suspendieron las actividades escolares del distrito para atender la emergencia y facilitar el apoyo a los afectados.
La intervención de un padre de familia
El hombre que intervino para detener al atacante fue identificado como Kaylub Giamanco, un residente de Bend de 36 años y padre de dos alumnas de la escuela.
Según las reconstrucciones difundidas por medios estadounidenses, Giamanco conducía de regreso a casa cuando escuchó los disparos y vio al adolescente armado dirigirse hacia el plantel. Entonces entró en la escuela y avanzó hasta el lugar donde se encontraba el agresor.
El jefe policial explicó que el atacante estaba forcejeando con una docente cuando Giamanco llegó al aula y le disparó en varias ocasiones. El adolescente murió a consecuencia de las heridas.
Antes de la intervención del padre de familia, una maestra que se encontraba en el salón había intentado detener al agresor. De acuerdo con la versión policial, lanzó un teléfono celular contra él y después se abalanzó para intentar quitarle la escopeta. La docente no sufrió heridas, y las autoridades consideraron que su actuación pudo haber evitado más víctimas.
La gobernadora de Oregón, Tina Kotek, reconoció públicamente la intervención de Giamanco y el impacto emocional que podía tener para él haber enfrentado una situación de esa gravedad. El presidente Donald Trump también afirmó que la actuación del ciudadano pudo impedir que el saldo fuera aún mayor.
La investigación busca establecer las motivaciones
Las autoridades todavía no han determinado qué llevó al adolescente a perpetrar el ataque. La Policía de Bend informó que revisa sus comunicaciones, sus cuentas en redes sociales, su teléfono y otros registros digitales para reconstruir sus actividades previas y determinar si existieron señales de alerta.
Según la información difundida por medios estadounidenses, el arma utilizada era una escopeta calibre 12 que había sido comprada por la madre del adolescente. Los investigadores también buscan esclarecer cómo obtuvo acceso al arma y si otras personas tenían conocimiento de sus planes.
El jefe policial Mike Krantz señaló que las autoridades quieren comprender lo sucedido, aunque advirtió que una investigación de esta naturaleza requiere tiempo y que quizá no sea posible conocer todas las respuestas.
La información disponible tampoco permite establecer de manera concluyente si el atacante actuó por un motivo específico relacionado con la escuela o con alguna de las víctimas. Cualquier conclusión al respecto dependerá de las pruebas reunidas durante la investigación.
Una comunidad conmocionada
El ataque provocó una profunda conmoción en Bend, una ciudad del centro de Oregón conocida por sus actividades recreativas al aire libre y por su entorno residencial. Durante la noche del jueves, habitantes de la localidad se reunieron en distintos puntos para realizar vigilias y rendir homenaje a las víctimas.
Padres, estudiantes y docentes describieron momentos de miedo y confusión durante la emergencia. Una profesora de quinto grado relató a una emisora local que, después de escuchar los disparos, pidió ayuda a la dirección y ordenó a sus alumnos refugiarse en una esquina del salón.
El superintendente del distrito escolar Bend-La Pine, Steven Cook, expresó sus condolencias a las familias y señaló que las prioridades inmediatas eran proteger el bienestar de los estudiantes y del personal, colaborar con las autoridades y proporcionar apoyo a quienes resultaron afectados.
La asociación local de docentes también manifestó su preocupación por la violencia en los centros educativos y recordó que las consecuencias de un ataque de esta magnitud se extienden mucho más allá del edificio donde ocurre.
El debate sobre las armas y la seguridad escolar
La tragedia vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la violencia armada en las escuelas de Estados Unidos. Oregón cuenta con disposiciones estatales sobre la compra y posesión de armas, incluidas verificaciones de antecedentes y restricciones para determinadas personas y tipos de armamento.
Sin embargo, las circunstancias del caso muestran que las normas de adquisición y posesión no eliminan por sí solas todos los riesgos de violencia en los centros educativos. La investigación deberá aclarar cómo el adolescente consiguió el arma, cómo logró entrar al plantel y qué medidas pudieron haber influido en el desarrollo del ataque.
La base de datos K-12 School Shootings registra incidentes con armas de fuego en escuelas estadounidenses, incluidos casos en los que no se producen muertes ni lesiones. Por esa razón, sus cifras no son directamente comparables con las estadísticas que contabilizan únicamente tiroteos con víctimas mortales.
Mientras continúan las investigaciones, las familias de las víctimas, los estudiantes y el personal de Silver Rail enfrentan las consecuencias de una tragedia que dejó cuatro personas muertas y otras dos gravemente heridas.


