Un ataque masivo con drones atribuido a Ucrania provocó incendios en instalaciones petroleras, almacenes y otras infraestructuras de San Petersburgo y la región de Leningrado durante la madrugada del domingo 18 de octubre de 2026. Las autoridades rusas informaron de al menos una persona fallecida y cinco heridas en la ciudad, mientras que las operaciones del aeropuerto de Pulkovo fueron restringidas temporalmente por motivos de seguridad. El gobernador regional aseguró que las defensas aéreas derribaron 145 drones durante el ataque.
Incendios en instalaciones petroleras y centros logísticos
Imágenes difundidas en redes sociales y medios de comunicación mostraron grandes columnas de humo negro y llamas en distintos puntos de la zona metropolitana de San Petersburgo, la segunda ciudad más grande de Rusia.
Entre las instalaciones afectadas se encuentran la terminal petrolera de San Petersburgo y el depósito de petróleo de Ruchyi. También se reportaron incendios en almacenes industriales del distrito de Kolpino, al sur de la ciudad.
La empresa de comercio electrónico Ozon informó que uno de sus centros logísticos resultó alcanzado durante el ataque. Asimismo, medios internacionales reportaron daños en otras instalaciones industriales y de infraestructura digital, aunque el alcance total de las afectaciones todavía estaba siendo evaluado.
El gobernador de San Petersburgo, Alexander Beglov, confirmó que se activaron los sistemas de defensa aérea para responder a la ofensiva. También informó de daños en edificios residenciales y otras estructuras de la ciudad.
Las autoridades rusas ofrecen cifras sobre los drones interceptados
Alexander Drozdenko, gobernador de la región de Leningrado, informó inicialmente que las defensas aéreas habían derribado 126 drones. Posteriormente, elevó la cifra a 144, mientras que otros reportes oficiales y medios de comunicación situaron el total en 145 aparatos interceptados en la región.
Las cifras corresponden a los informes difundidos por las autoridades rusas y no constituyen, por sí solas, una verificación independiente del número total de drones lanzados ni de los objetivos alcanzados.
El ataque obligó a restringir temporalmente las operaciones en el aeropuerto de Pulkovo por razones de seguridad, lo que afectó el funcionamiento habitual de una de las principales terminales aéreas del país.
La magnitud de la ofensiva y los daños reportados evidencian la capacidad de los ataques con drones para alcanzar instalaciones situadas lejos de las líneas de combate y afectar infraestructuras industriales y energéticas estratégicas.
La ofensiva ocurre en medio de la disputa por la infraestructura energética
El ataque se produjo en un contexto de intensificación de las operaciones contra instalaciones energéticas rusas y ucranianas. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, había señalado que su país reanudaría los ataques contra refinerías rusas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara el 11 de octubre un supuesto alto el fuego energético entre Moscú y Kyiv.
Sin embargo, el anuncio estadounidense no estuvo acompañado de una confirmación formal y detallada por parte de ambos gobiernos. Zelenski afirmó que Rusia había continuado atacando instalaciones energéticas ucranianas durante la semana posterior a la declaración.
Según el mandatario ucraniano, las fuerzas rusas realizaron 76 ataques contra infraestructura energética durante ese periodo. Entre los lugares afectados mencionó subestaciones eléctricas en las regiones de Vinnytsia, Zhytómyr, Jmelnitski y Odesa, donde los daños provocaron interrupciones del suministro eléctrico para numerosas familias.
La continuidad de los ataques puso en duda la efectividad del alto el fuego anunciado por Trump y reforzó las tensiones entre Washington, Moscú y Kyiv sobre las condiciones para detener las operaciones contra instalaciones energéticas.
Una guerra que golpea instalaciones estratégicas
Las terminales petroleras, las refinerías, los depósitos de combustible y las redes eléctricas tienen un papel fundamental en la economía y la logística militar de ambos países. Por ello, estas infraestructuras se han convertido en objetivos recurrentes durante la guerra.
Los ataques contra instalaciones rusas pueden afectar la capacidad de almacenamiento, procesamiento y distribución de combustibles, mientras que las ofensivas contra la red eléctrica ucraniana amenazan el suministro a hogares, hospitales e industrias, especialmente ante la proximidad del invierno.
La escalada también incrementa los riesgos para la población civil cuando los ataques alcanzan zonas urbanas o instalaciones próximas a viviendas. En San Petersburgo, las autoridades informaron de una persona muerta y cinco heridas, aunque la evaluación de los daños continuaba.
Mientras Rusia y Ucrania mantienen sus operaciones militares, la disputa por la infraestructura energética sigue dificultando los esfuerzos diplomáticos para reducir las hostilidades. El ataque del domingo representa un nuevo episodio de una confrontación que continúa extendiéndose a centros industriales y logísticos alejados del frente.


