Mientras contratar trabajadores se encarece frente a comprar máquinas, las empresas reconsideran cómo organizar su producción
Notipress.- Producir en Argentina plantea una ecuación cada vez más desafiante: los trabajadores representan un costo relativamente mayor, mientras las máquinas se vuelven económicamente más accesibles. Esta diferencia podría cambiar las decisiones de inversión de las fábricas y abrir un nuevo escenario para la productividad y el empleo industrial.
Entre el promedio de 2023 y septiembre de 2026, el precio de las máquinas en relación con los salarios cayó 28%. El dato surge de un estudio del economista Nadín Argañaraz, elaborado con indicadores del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y del Banco Central de Argentina.
Aunque ambos componentes aumentaron de precio, sus trayectorias fueron muy diferentes y modificaron las condiciones económicas que enfrentan las empresas manufactureras. Durante ese período, los salarios del sector privado registrado acumularon un incremento del 519% en pesos argentinos, frente al 331% registrado por las máquinas y equipos.
Esta transformación no significa que los trabajadores hayan sido reemplazados por tecnología, sino que cambió el costo relativo de ambos factores productivos. Si la diferencia persiste, las compañías podrían encontrar mayores incentivos para incorporar equipamiento y reorganizar determinadas actividades dentro de sus instalaciones.
Salarios más costosos y una rentabilidad bajo presión
Los salarios acumularon un incremento del 519%, superando ampliamente el avance del 408% registrado por los precios de venta industriales. Como consecuencia, el costo laboral relativo creció 18%, generando una mayor presión sobre los márgenes de rentabilidad de las empresas.
Esta diferencia resulta especialmente relevante porque las remuneraciones, incluidas las contribuciones sociales, pueden representar entre el 25% y el 30% de los costos industriales. Cuando los gastos laborales crecen más rápido que los precios de venta, las fábricas necesitan mejorar su productividad para proteger sus márgenes.
La comparación en dólares ajustados por la inflación estadounidense también refleja esta presión sobre las condiciones económicas de la producción. En septiembre de 2026, los costos laborales se ubicaron 7% por encima del promedio de 2023, mientras los precios industriales retrocedieron 9%.
Esta combinación plantea desafíos para las empresas que compiten con productos importados o buscan comercializar sus manufacturas en mercados extranjeros.
Máquinas más accesibles: ¿una oportunidad para transformar la industria?
Frente al encarecimiento relativo del trabajo, el equipamiento industrial presenta una evolución que podría favorecer nuevas inversiones productivas en Argentina. Los precios de las máquinas aumentaron menos que los productos manufacturados, lo cual redujo 14% su costo relativo frente a los precios industriales.
Medidos en dólares reales, los equipos industriales registraron una caída del 22% respecto del promedio de 2023, ampliando su diferencia con los salarios. Esta evolución podría facilitar decisiones de modernización, especialmente cuando incorporar tecnología permita elevar la producción o mejorar la eficiencia de los procesos.
Sin embargo, una maquinaria relativamente más barata no garantiza inversiones inmediatas ni implica necesariamente una reducción de los puestos de trabajo. Las decisiones empresariales también dependen del financiamiento disponible, las perspectivas de demanda y la confianza en la continuidad de estas condiciones económicas.
El estudio tampoco registra sustituciones efectivas de trabajadores por máquinas, por lo que sus resultados no permiten anticipar cambios concretos en el empleo.
Para la industria argentina, el desafío consiste en aprovechar las oportunidades de modernización mientras enfrenta mayores presiones sobre sus costos laborales. La evolución futura de esta relación podría influir en cómo las fábricas combinan trabajadores, tecnología y capital para sostener su competitividad.


