Inicio Análisis político Enrique Vidales Ripoll ¿Hasta dónde tolerar el tema materno-infantil?

¿Hasta dónde tolerar el tema materno-infantil?

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Existen temas de discusión sobre problemáticas sociales, económicas y políticas de suma trascendencia e importancia. Sin embargo, en el camino y transcurso de estás, se van propiciando otras que aún en la insignificancia revisten resonancia por tratarse de asuntos que no deben pasarse por alto.

Es el caso de lo acontecido el día de ayer cuando en plena discusión sobre el tema de las sanciones para castigar de manera más severa el robo de combustibles, el presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados Porfirio Muñoz Ledo interrumpió el posicionamiento y ejercicio de la voz en tribuna de la diputada panista Martha Cecilia Márquez. La legisladora había subido a tribuna con un bebe en brazos. Muñoz Ledo enfatizó que había “… un mínimo de tolerancia materno-infantil”.

Este hecho se ha discutido en las redes sociales. Existen quienes apoyan a la diputada, como también quienes muestran argumentos en contra y denostaciones.

Dice una usuaria en Facebook de nombre Karla Jara: “De que privilegios goza esa señora para llevar a su bebé a su lugar de trabajo? Existen guarderías que muchas mujeres trabajadoras y con hijos utilizan, entre ellas yo, que no tienen una ley de Protección Civil donde dice que no deben estar niños en lugares no aptos para ellos? En mi oficina no podemos traer a niños porque en caso de sismo o incendio no hay manera de protegerlos adecuadamente” (sic)

A lo que otra persona de nombre Rosario Navarro le contesta “Karla Jara no pareces mujer, la ley prevee que las mamás tienen me parece que hasta los cuatro meses el derecho de amamantar a sus bebés” (sic)

Por su parte, otro facebookero dice “Ridícula, acaso el sueldo que tiene no le alcanza para pagar una nana…” (sic)

Otro, igualmente masculino con nombre Eduardo De los Santos escribe “Toda madre trabajadora o no tiene el derecho absoluto de cuidar a sus hijos, y así como madre trabajadora que es tiene derecho de amantarlos, cuidarlos y criarlos, sea madres soltera, madre que ejerza la política como carrera: tiene el derecho de estar cerca de hijos, orgullosa se debe de sentir,y yo como hombre y todos como sociedad deberíamos de defender nuestros derechos, y no lo que políticamente es correcto” (sic)

Sabemos que varias dependencias, en función de fortalecer la perspectiva de género en la función pública han establecido espacios conocidos como lactarios para cumplir lo que por ley bien dice Rosario Navarro.

Rosa Isabel Ortiz Cano afirma “De verdad que a las sociedad , sobre todos a las mujeres que son las que más atacan , con nada se les contenta. No se trata de “ aplaudir el gesto “ y no soy feminista ni nada pero creo que el comentario estuvo fuera de lugar. Hay muchas madres que van con bebé al trabajo y aunque pueden pagar a alguien que lo haga no hay punto de comparación” (sic)

Lo que es claro que el tema es polémico y sin importar que sea hombre o mujer, existe denostación contra una conducta que más allá de cualquier otra interpretación de que fue estrategia o truco, es una realidad social que existen muchas mujeres que se ven en la necesidad de trabajar y al mismo tiempo de cuidar a sus hijos.

La crianza de los hijos tradicionalmente se le ha asignado a la mujer en una proporción totalmente desigual desajenando a los hombres de esa responsabilidad. Tal parecería que los hombres, que no tiene asignada socialmente esa tarea no tienen entonces ningún problema con los hijos y el trabajo; mientras, que a la mujer se espera cumpla satisfactoriamente con ambas tareas, no solo de cuidar a sus hijos principalmente y después de cumplir, en su caso, con las tareas laborales o profesionales.

Sin duda, el comentario de Porfirio Muñoz Ledo es inapropiado. El bebé, según la evidencia en el mismo vídeo es claro que no era obstáculo para que la voz de la legisladora se escuchará.

Porfirio Muñoz Ledo, aún con toda su veteranía mostró una intolerancia que es el reflejo de los perjuicios que aún existe en la sociedad con respecto a la mujer, a sus hijos y el cumplimiento de las tareas laborales y maternales.

Es ese mínimo en la falta de tolerancia que nos conduce algunos a cuestionar, por ejemplo, el hecho de condenar a una mujer por dar lactancia en lugares públicos y enseñar el pecho. Lo que muchos consideran que es una falta de respeto. Algunos de ellos incapaces de separar el pensamiento de carácter sexual a la necesidad de amantar a un infante: un acto natural y necesario para la sobrevivencia propia de la especie.

Yo creo firmemente en la mujer y en los derechos de igualdad y de oportunidad que ellas se merecen. El cuidado de un niño no es tarea exclusiva de ellas, sino una responsabilidad compartida. Asimismo, nadie puede coartar ni satanizar ni denostar el cumplimiento cabal de ser madre y una mujer responsable con su tarea laboral o profesional.

No es que exista mínima tolerancia, sino que nos falta mucho de ella para entender a la mujer, comprenderla y apoyarla.