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Chapulines y corruptos: el desafío interno de Morena en Yucatán

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Como bien dice el dicho: “zapatero a tus zapatos”. La elección de una profesión u oficio requiere un grado de conocimientos, habilidades y actitudes que, en conjunto, proporcionan las competencias necesarias para desarrollar con éxito alguna actividad.

He tenido la oportunidad de conocer a muchos morenistas comprometidos con la igualdad y la justicia social. Estos valores, llevados a la práctica política, son cruciales para el fortalecimiento de nuestra democracia. Muchos de ellos han enfrentado sacrificios personales y familiares, incluso repudio y persecución, debido a su manera de pensar, durante su vida activa en la sociedad.

En estos días, mientras se definen las cabezas y liderazgos para los procesos electorales en Yucatán y otras entidades federativas, surge una creciente inconformidad entre los cuadros morenistas fundadores por el desplazamiento de candidaturas a políticos que son considerados indeseables por la ciudadanía. Estos “chapulines” del pragmatismo político buscan no quedarse fuera del “presupuesto”, sin importarles perder su credibilidad al sumarse a la Cuarta Transformación.

¿Qué reflexión y lección debemos extraer de lo que está sucediendo en el seno del partido morenista en Yucatán? Es evidente que muchos morenistas con una larga trayectoria de lucha se sienten molestos por las decisiones cupulares que incorporan a personas sin una historia de compromiso con la Cuarta Transformación.

Los nombres de estos políticos son conocidos, ya que algunos fueron considerados corruptos en 2018 tras el triunfo de López Obrador, pero ahora son presentados como las cartas para ganar importantes puestos políticos con la bandera guinda.

El morenista común, aquel que ha luchado siempre, no comprende esta situación y se siente no solo desorientado sino también traicionado por su propio partido.

Es importante destacar que, hasta ahora, la indignación se dirige hacia los directivos de Morena y no contra el presidente López Obrador, quien sigue siendo la figura líder y fundamental para el movimiento morenista. Sin embargo, la persistencia de estas decisiones cupulares podría eventualmente generar inestabilidad política que perjudique a la presidencia en los resultados electorales.

¿Es necesario incorporar a estos “cuadros corruptos” para garantizar un triunfo electoral en Yucatán? ¿No hay personas capaces dentro de las filas morenistas para liderar las causas de la 4T?

Aunque las declaraciones públicas, entrevistas, artículos y redes sociales evidencian la molestia de los morenistas, no se observa una estrategia política para defender los intereses de los auténticos militantes fundadores del movimiento morenista. Falta habilidad y oficio político.

Quizás por ello, la cúpula morenista ve con agrado la incorporación de los priistas, quienes poseen una gran escuela política y conocen cómo utilizar las estructuras sociales para movilizaciones masivas con fines electorales. Estos parecen haber superado a los morenistas incapaces de imponer sus intereses, siendo arrasados y desplazados por las decisiones cupulares.

¿Cuál será el efecto en los resultados electorales? Sin duda, el proceso político electoral será intenso. La crisis interna en Morena, provocada por las imposiciones de los “chapulines”, complica lo que supuestamente sería un día de campo. La molestia persiste y podría afectar los resultados si no se corrige el rumbo.

Quizás aún no sea el momento para el morenismo yucateco. Tiene, sin duda, mucho que aprender. En política, no basta con aplaudir y vitorear “es un honor estar con Obrador”. Es necesario priorizar estrategias de penetración política, movilización y participación ciudadana. Morena debe tener claro no solo el diagnóstico, sino también los pasos a seguir para implementar la agenda del movimiento.

En resumen, se necesita un enfoque más estratégico y una defensa efectiva de los principios morenistas para evitar que la elección 2024 se continue siendo una lucha entre dos fuerzas políticas, el conservadurismo panista y el priismo renovado, ahora rescatado por Morena, porque el partido guinda no existe.