Estrés y malos hábitos de sueño pueden favorecer parálisis del sueño, explica especialista de UADY


Mérida, Yucatán, a 28 de octubre de 2026.- Despertar en medio de la noche, sentir que alguien está cerca, intentar gritar y descubrir que el cuerpo no responde es una experiencia que puede resultar aterradora. Popularmente se conoce como “se me subió el muerto”, un fenómeno rodeado de creencias y relatos sobrenaturales que, en realidad, tiene una explicación científica.


El Dr. Jesús Antonio Moo Estrella, coordinador del Laboratorio de Sueño y Neurociencias de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), explicó que esta experiencia se denomina parálisis del sueño y ocurre cuando una persona recupera la conciencia mientras su cuerpo permanece temporalmente inmóvil.


El especialista señaló que este fenómeno forma parte de las llamadas parasomnias, una categoría de alteraciones del sueño que también incluye el sonambulismo, las pesadillas y hablar mientras dormimos.


Explicó que, contrario a lo que muchas personas imaginan, el cerebro no se apaga cuando dormimos. Por el contrario, mantiene una intensa actividad, especialmente durante la etapa en la que soñamos.


“Todos, todas las noches soñamos e incluso soñamos entre cuatro y cinco veces”, comentó al señalar que no siempre recordamos estas experiencias porque depende de la etapa del sueño en la que despertamos.


Detalló que, durante los sueños, el cerebro activa mecanismos que bloquean temporalmente el movimiento muscular para evitar que las personas realicen físicamente las acciones que están imaginando.


Sin embargo, cuando ocurre un despertar repentino, puede presentarse una falta de sincronización: la conciencia se recupera antes de que desaparezca esa inmovilidad.


“En una parálisis de sueño, pues llegan primero las sustancias de la conciencia y las sustancias de las motoneuronas siguen lentas y entonces tú experimentas la sensación de que no te puedes mover”, explicó.


Esta situación puede acompañarse de miedo intenso, angustia y la percepción de presencias extrañas, lo que ha dado origen a diferentes interpretaciones culturales.


Moo Estrella destacó que, aunque puede resultar alarmante, conocer su explicación científica ayuda a disminuir el temor que provoca y a identificar los factores que favorecen su aparición.


Entre ellos mencionó el estrés, la presión emocional, los horarios irregulares para dormir y la falta de descanso, condiciones que pueden incrementar la frecuencia de estos episodios.


También señaló que dormir boca arriba puede favorecer su aparición en algunas personas, particularmente cuando existen dificultades respiratorias durante el sueño, como ronquidos o episodios de apnea.


Ante ello, recomendó mantener horarios relativamente estables para acostarse y despertar, procurar un descanso adecuado e identificar situaciones de estrés que puedan estar afectando la calidad del sueño.


El investigador destacó que el Laboratorio de Sueño y Neurociencias de la UADY, fundado en 2011 y ubicado en la Facultad de Psicología, cuenta con herramientas para estudiar la actividad cerebral, los movimientos musculares y otras funciones durante el descanso, lo que permite comprender diferentes alteraciones del sueño.


Asimismo, recordó que este espacio universitario brinda atención al público en general, además de desarrollar actividades de investigación y formación académica.

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