La medicina tradicional maya reúne a 650 personas en Tekax y fortalece el diálogo con la ciencia

La cuarta edición de la Feria de Medicina Tradicional Maya «Raíces de Sanación» reunió a 650 personas de 35 municipios de Yucatán y visitantes de otras entidades y países. El encuentro reconoció investigaciones sobre plantas medicinales y conocimientos ancestrales, además de promover la transmisión de prácticas tradicionales y su vinculación con la investigación científica.

Los conocimientos de la medicina tradicional maya volvieron a ocupar un espacio de reconocimiento e intercambio en Yucatán. La ciudad de Tekax reunió a médicos tradicionales, parteras, sobadores, investigadores, estudiantes y familias durante la cuarta edición de la Feria «Raíces de Sanación» 2026, organizada por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti).

El encuentro congregó a 650 asistentes procedentes de 35 municipios y contó con visitantes de Campeche, Quintana Roo, Tabasco y San Luis Potosí, así como de otros países, entre ellos Estados Unidos y Francia. La participación de distintos sectores permitió fortalecer el diálogo entre los conocimientos transmitidos por las comunidades mayas y las perspectivas de investigación científica y humanística.

La feria incluyó exposiciones de medicina tradicional, muestras gastronómicas y artesanales, actividades culturales y folklóricas, un conversatorio con especialistas y una conferencia magistral. También se entregaron reconocimientos a los trabajos ganadores de los concursos de carteles y ensayos científicos, cuyas propuestas abordaron las propiedades de plantas medicinales y los desafíos de estudiar académicamente las preparaciones tradicionales.

Preservar los saberes y reconocer a sus guardianes

En representación de la titular de la Secihti, Maribel Chuc Ayala, la subsecretaria de Ciencia y Humanidades, María Josefina Ojeda Lizama, destacó que la feria busca contribuir al bienestar de las familias y preservar el patrimonio cultural intangible del pueblo maya, en el contexto del proyecto de Renacimiento Maya impulsado por el gobernador Joaquín Díaz Mena.

Durante su intervención, reconoció el trabajo de las personas dedicadas a la medicina tradicional, particularmente de los j’meen, las parteras y los especialistas en herbolaria, quienes mantienen prácticas y conocimientos que forman parte de la memoria colectiva de las comunidades.

La funcionaria también subrayó la importancia de documentar esos conocimientos y establecer vínculos con procesos de investigación y validación científica, sin desvirtuar su origen comunitario ni desconocer el papel de quienes los han conservado y transmitido durante generaciones.

Este planteamiento representa uno de los principales retos del encuentro: generar condiciones para que los conocimientos ancestrales puedan estudiarse mediante herramientas científicas, respetando al mismo tiempo los contextos culturales en los que surgieron. La colaboración entre investigadores y practicantes tradicionales puede contribuir a identificar compuestos de interés, documentar usos históricos y establecer nuevas líneas de investigación.

La experiencia de quienes mantienen viva la medicina maya

Uno de los momentos centrales fue el conversatorio «Sabiduría viva: diálogo con médicos tradicionales desde su experiencia de vida», moderado por Bernardo Caamal Itzá. En el encuentro participaron la médica tradicional Nidia Gertrudis Patrón Canché; Aída Argáez Gasca, coordinadora del Instituto Nacional de Medicina y Salud Ancestral; la partera maya Nicolasa Cen Manrique, y el sobador Humberto Novelo Ascencio.

Durante su intervención, Novelo Ascencio relató que hace 27 años comenzó a aprender técnicas de la tradición maya con don Antonio Mukul, médico tradicional de Maní. Posteriormente, recibió enseñanzas de doña Anastasia sobre prácticas relacionadas con la atención de padecimientos infantiles. Actualmente comparte gratuitamente parte de esos conocimientos con estudiantes.

El sobador advirtió que una de las principales amenazas para la continuidad de estas prácticas es la pérdida de los conocimientos cuando sus portadores fallecen sin haberlos transmitido a las nuevas generaciones. Por ello, consideró importantes los espacios de encuentro que permiten documentar experiencias, intercambiar saberes y acercar la medicina tradicional a los procesos contemporáneos de investigación.

También invitó a las familias a cultivar plantas medicinales en los patios de sus viviendas, como una manera de conservar parte de la memoria familiar y mantener el contacto cotidiano con los recursos naturales utilizados tradicionalmente en las comunidades.

Por su parte, el alcalde de Tekax, Hervé Manuel Vallejos Sansores, destacó la importancia de reconocer la herencia cultural maya y respaldar iniciativas que permitan compartir estos conocimientos como parte de la identidad de Yucatán.

Investigaciones sobre plantas medicinales reciben reconocimiento

La vinculación entre tradición y ciencia también se reflejó en los concursos de carteles y ensayos científicos. Los trabajos ganadores recibieron premios de 20 mil pesos para el primer lugar, 15 mil para el segundo y 10 mil para el tercero, en ambas categorías.

En el concurso de carteles, el primer lugar correspondió al proyecto «Actividad inhibitoria de Schopfia schreberi (sak beek) sobre enzimas colinérgicas y metabólicas: validación etnofarmacológica de sus usos tradicionales en la medicina maya». La investigación aborda la evaluación de una planta utilizada en la tradición medicinal y su posible actividad sobre determinados procesos enzimáticos.

El segundo lugar fue para «Potencial del zapote amarillo (ix iim che’) contra el cáncer cervicouterino», mientras que el tercer puesto correspondió a «Usos medicinales tradicionales y caracterización fitoquímica preliminar de la corteza de Ceiba pentandra».

En la categoría de ensayos científicos, el primer lugar fue otorgado a «Cuando el remedio se convierte en muestra: desafíos para el estudio científico de las preparaciones medicinales mayas». El trabajo aborda las dificultades metodológicas que implica trasladar las preparaciones tradicionales a los procedimientos de investigación académica.

El segundo reconocimiento fue para «El potencial de la medicina tradicional maya frente a las superbacterias: estudio de aceites esenciales contra Acinetobacter baumannii», una propuesta relacionada con la búsqueda de sustancias que puedan ser investigadas por su posible actividad frente a bacterias resistentes.

Finalmente, el tercer lugar correspondió a «Del jobón al laboratorio: evidencia científica de los usos terapéuticos del propóleo y del geopropóleo de xunáan kab», investigación que vincula los productos derivados de las abejas con el análisis científico de sus propiedades.

Estos reconocimientos muestran la diversidad de temas que pueden surgir del encuentro entre los conocimientos tradicionales y la investigación contemporánea. No obstante, es importante distinguir entre el estudio de propiedades químicas o actividades observadas en laboratorio y la demostración de eficacia y seguridad de un tratamiento en personas. Los resultados de investigación requieren procesos adicionales de evaluación antes de traducirse en aplicaciones clínicas.

Una colaboración institucional para proteger el patrimonio maya

La cuarta edición de «Raíces de Sanación» fue organizada por la Secihti en coordinación con la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta), el Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya (Indemaya), la Unidad de Investigación Médica Yucatán del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Centro Estatal de Capacitación, Investigación y Difusión Humanística de Yucatán (Cecidhy), el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) y la Red de Mujeres Indígenas en la Ciencia A. C.

La participación de estas instituciones permitió reunir distintas perspectivas sobre la medicina tradicional, desde la preservación cultural y la transmisión comunitaria hasta la investigación de plantas y productos naturales. Esta colaboración resulta relevante en un momento en que la documentación de los conocimientos indígenas enfrenta el desafío de evitar su pérdida y garantizar que las comunidades mantengan un papel central en su reconocimiento y aprovechamiento.

La experiencia de Tekax confirma que la medicina tradicional maya no constituye únicamente un legado histórico. Es también un conjunto de prácticas, conocimientos y relaciones comunitarias que continúan presentes en la vida cotidiana de numerosas localidades y que pueden aportar preguntas y líneas de investigación a la ciencia contemporánea.

El desafío consiste en construir una colaboración respetuosa, con rigor científico y reconocimiento de los derechos culturales de los pueblos originarios. Preservar estos saberes implica no solamente estudiar las plantas medicinales, sino también escuchar a quienes conocen sus usos, reconocer la autoría comunitaria y asegurar que los beneficios de cualquier investigación respeten a las personas y comunidades que han mantenido viva esta herencia.