Jonathan “Honas” Meléndez, de 38 años, fue uno de los fundadores de Camilo Séptimo y una pieza fundamental en el sonido de la banda; su asesinato junto con su familia conmocionó a seguidores y colegas del músico.
Jonathan Samuel Meléndez Ochoa era mucho más que el tecladista de Camilo Séptimo. Durante más de una década participó en la construcción de la identidad musical de una de las bandas más reconocidas de la escena indie rock mexicana. El pasado 1 de septiembre, su trayectoria quedó abruptamente interrumpida cuando fue asesinado junto con su esposa, su hija de tres años y una trabajadora de su familia en un departamento de Atizapán de Zaragoza, Estado de México.
Meléndez tenía 38 años y era conocido dentro y fuera de la agrupación como “Honas”. En Camilo Séptimo compartió camino con Manuel Mendoza y Erick Vázquez, con quienes contribuyó a consolidar el proyecto desde sus primeros años. Su presencia no se limitaba a tocar teclados: también participó en la composición, producción y distintos procesos técnicos de las grabaciones.
Según información publicada por El Financiero, Honas intervino en arreglos musicales y letras de canciones como “No confíes en mí” y “Te veo en el 27”, temas vinculados con los primeros años de la banda y con el EP Maya, publicado en 2014.
Su aportación también alcanzó el terreno de la producción. Registros de plataformas musicales le atribuyen créditos como compositor, letrista, productor e ingeniero de grabación, mezcla y masterización. En otras palabras, su trabajo estaba presente no solamente frente al escenario, sino también detrás de las canciones que terminaron formando parte del catálogo de Camilo Séptimo.
Los teclados y sintetizadores que interpretaba ayudaron a construir el carácter atmosférico de la agrupación. Ese sonido, cargado de texturas electrónicas y ambientes espaciales, se convirtió en una de las características reconocibles de Camilo Séptimo y acompañó su evolución desde sus primeras producciones hasta sus trabajos más recientes.
El proyecto continuó creciendo con discos como Óleos, Navegantes, Ecos, Jardín de las almas y las dos entregas de MAPAS. La segunda parte de este último proyecto fue lanzada en mayo de 2026 y tuvo como uno de sus momentos importantes la presentación de la banda en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México.
En una de sus últimas apariciones públicas compartidas por la agrupación, Meléndez habló precisamente de la relación entre la naturaleza, las experiencias personales y la creación artística. “Cuando mejor me siento, cuando me siento en paz conmigo mismo es cuando conecto con la naturaleza”, explicó en un video difundido por Camilo Séptimo, al hablar sobre el proceso creativo de MAPAS.
La música también lo llevó a colaborar con otros proyectos. El Financiero documentó que tuvo participación como productor e ingeniero musical en trabajos de artistas como Valdo Rodríguez y de la banda Rubytates. Para algunos colegas, esa faceta profesional resultó tan importante como su presencia dentro de Camilo Séptimo.
Valdo Rodríguez, por ejemplo, publicó un mensaje de despedida en el que reconoció la influencia que Meléndez tuvo en su propia formación artística. Sus palabras reflejan una dimensión menos visible del músico: la de un creador que acompañaba y alentaba a otros artistas en momentos decisivos de sus carreras.
La noticia de su muerte provocó una reacción inmediata entre los seguidores de Camilo Séptimo. Las publicaciones antiguas de la banda comenzaron a llenarse nuevamente de mensajes de despedida, incluso en videos correspondientes a los primeros años del grupo. La tristeza no se concentró solamente en sus trabajos más recientes; alcanzó buena parte de la historia digital de la agrupación.
La propia banda confirmó el fallecimiento y recordó a Meléndez como un “hermano”. En su comunicado, Camilo Séptimo destacó su música, su vida y la huella que dejó entre quienes tuvieron la oportunidad de trabajar y compartir camino con él. También expresó sus condolencias a los familiares de Aleyda Romero, la joven de 21 años que murió en el mismo ataque.
La tragedia familiar ocurrió en el desarrollo Grand Viure, en la Zona Esmeralda de Atizapán de Zaragoza. Además de Jonathan, fueron asesinadas su esposa Ana Paula, de 35 años, quien estaba embarazada, y su hija Sofía, de tres años. Aleyda Romero, quien trabajaba con la familia, también perdió la vida. Un hijo de seis años sobrevivió al ataque y quedó bajo resguardo de familiares.
La investigación de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México apunta, hasta ahora, hacia un conflicto de carácter económico. De acuerdo con las autoridades, Meléndez mantenía una relación comercial con uno de los detenidos y previamente habría recibido exigencias de dinero y amenazas. El móvil definitivo, sin embargo, deberá establecerse conforme avance la investigación y el proceso judicial.
La Fiscalía estatal detuvo a dos hombres, identificados como Diego Sebastián “N” y Gerardo “N”, señalados por su probable participación en los hechos. El 4 de septiembre, ambos fueron trasladados al penal de Barrientos, en Tlalnepantla, mientras continúan las investigaciones sobre su presunta responsabilidad.
El caso ha causado conmoción no solamente por la muerte del músico, sino por la violencia con la que fue atacada una familia dentro de su propio hogar. La dimensión pública de Jonathan Meléndez hizo que una tragedia ocurrida en un espacio privado adquiriera también un fuerte impacto dentro de la escena musical mexicana.
Honas deja detrás una discografía, presentaciones y colaboraciones, pero también una parte del lenguaje sonoro que ayudó a definir a Camilo Séptimo. Para sus seguidores, reconocer su trayectoria implica entender que detrás de cada canción hay músicos que no siempre ocupan el centro del escenario, aunque su trabajo termine siendo indispensable para que una banda encuentre una voz propia.


