Rap, breakdance y música se convirtieron en puntos de encuentro para jóvenes y artistas durante Sinergia, Encuentro Urbano, una jornada que utilizó el arte como espacio de expresión, convivencia y participación comunitaria.
El Teatro Felipe Carrillo Puerto fue escenario de una jornada dedicada a distintas expresiones de la cultura urbana. Las actividades comenzaron con un taller de breakdance y continuaron con presentaciones musicales en las que participaron artistas y colectivos vinculados con la escena local.
El encuentro fue organizado por el Gobierno del Estado, a través del Centro Estatal de Prevención Social del Delito y Participación Ciudadana, en coordinación con la Universidad Autónoma de Yucatán. La iniciativa buscó generar un espacio para que las juventudes pudieran acercarse al arte urbano y desarrollar formas de expresión alejadas de ambientes asociados con el consumo de alcohol y tabaco.
La programación incluyó las presentaciones de Bongo Zapata y Nene Fresh, quienes además de compartir su música conversaron con los asistentes sobre sus experiencias dentro de la escena urbana. El propósito fue acercar a las nuevas generaciones a artistas que han construido trayectorias dentro de distintas disciplinas musicales.
Durante la jornada también fueron reconocidos CD Industrial, Hidden Sun, Yuca Producciones, Nene Fresh, Bongo Zapata y The Cavern Club por su participación y contribución al encuentro. Los reconocimientos fueron entregados por la directora del Cepredey, Zayuri Valle Valencia, y el coordinador de Cultura de la UADY, Jorge Mena Rodríguez.
La participación de colectivos y artistas con diferentes estilos permitió mostrar la diversidad que existe dentro de las expresiones urbanas. El rap, el baile, la producción musical y otras manifestaciones contemporáneas funcionan para muchos jóvenes como espacios de identidad, creación y convivencia.
La jornada concluyó con la presentación de The Cavern Club, agrupación que ofreció un tributo a The Beatles. El cierre permitió incorporar una expresión musical distinta a las anteriores y reunió a personas de diferentes generaciones alrededor de un repertorio ampliamente conocido.
Uno de los planteamientos centrales de Sinergia fue cuestionar la percepción del arte urbano como una expresión que debe ser marginada. Desde la perspectiva de sus organizadores, generar escenarios formales para estas manifestaciones permite reconocer el trabajo de sus exponentes y establecer vínculos con las juventudes desde la cultura y la prevención.
La estrategia también se relaciona con las políticas de prevención social del delito, que buscan ampliar las alternativas de participación y aprovechamiento del tiempo libre. En este contexto, los espacios culturales pueden funcionar como puntos de encuentro donde los jóvenes desarrollen habilidades, establezcan relaciones y encuentren canales para expresar sus inquietudes.
Más allá de un programa de presentaciones, Sinergia planteó el arte urbano como una herramienta de convivencia. La combinación de música, danza y participación juvenil mostró una forma de construir comunidad a partir de intereses compartidos y de reconocer expresiones culturales que forman parte de la vida cotidiana de las nuevas generaciones.

