Pedro Pascal aprendió a tocar el violonchelo para interpretar a un músico marcado por su pasado en Behemoth!, la nueva película de Tony Gilroy que utiliza la música como puente entre los recuerdos y el presente de su protagonista.
Para Pedro Pascal, interpretar a Alex Serian en Behemoth! significó enfrentarse a un desafío poco habitual incluso para un actor acostumbrado a transformar su preparación para cada personaje: aprender a tocar el violonchelo.
La película, escrita y dirigida por Tony Gilroy, tuvo su estreno mundial el 2 de octubre como parte central del Festival de Cine de Nueva York. Su llegada a las salas está prevista para el 4 de diciembre de 2026.
Pascal interpreta a un violonchelista talentoso que regresa a Los Ángeles después de pasar dos décadas viajando y trabajando con diferentes orquestas. Allí intenta reconstruir su vida, atender asuntos familiares y enfrentarse a un pasado del que durante años trató de mantenerse alejado.
La música funciona como mucho más que un elemento decorativo.
En la estructura de la película, las piezas que interpreta Alex desencadenan recuerdos y permiten conectar diferentes momentos de su vida. El relato avanza entre pasado y presente, de modo que el espectador va reconstruyendo la historia del personaje prácticamente al mismo tiempo que él intenta comprenderla.
El Festival de Cine de Nueva York describe la película como una historia sobre un músico que regresa a Los Ángeles para recomponer una vida fragmentada. La música, que ha acompañado al personaje durante toda su existencia, se convierte en el elemento que conecta sus experiencias y recuerdos.
Para Pascal, esa relación fue precisamente una de las razones que lo llevaron a aceptar el proyecto. En declaraciones recogidas por AFP, el actor explicó que quedó cautivado por la intimidad de la historia y por la manera en que la música puede conducir emocionalmente a una persona.
La preparación para el papel no fue sencilla.
Pascal tuvo que aprender a tocar el violonchelo y familiarizarse con los movimientos necesarios para que su interpretación resultara convincente frente a la cámara. En una conversación con Vanity Fair, el actor explicó que el desafío de aprender el instrumento fue más exigente para él que otras tareas físicas realizadas en papeles anteriores.
La preparación tuvo además que realizarse a gran velocidad. Según declaraciones del propio actor recogidas por medios estadounidenses, llevó el instrumento consigo durante semanas y tuvo que concentrarse especialmente en aspectos técnicos que para un músico profesional forman parte de años de práctica.
La exigencia tenía una razón narrativa. Alex no es simplemente alguien que toca el violonchelo: es un músico excepcional cuya identidad está profundamente ligada al instrumento.
Hacer que esa relación resultara creíble exigía que Pascal no pareciera únicamente un actor simulando tocar.
La película también representa un cambio de registro para Tony Gilroy. El cineasta, conocido por películas como Michael Clayton y The Bourne Legacy, así como por su trabajo en la serie Andor, construye ahora una historia mucho más centrada en la memoria, las relaciones personales y la música.
Gilroy ha explicado que nunca había escrito un personaje como Alex, alguien que no se encuentra simplemente corriendo hacia una crisis o escapando de ella. Esa diferencia modifica también el ritmo de la narración.
En lugar de utilizar la música únicamente como acompañamiento, Behemoth! la convierte en parte de la estructura dramática.
El proyecto cuenta además con una particularidad musical poco común: la banda sonora está asociada con un colectivo de nueve compositores. Entre los nombres vinculados al proyecto aparecen Michael Giacchino, Emily Bear, Michael Abels y Lukas Frank, entre otros.
La decisión refuerza una de las ideas centrales de la película: el universo de la música para cine como un espacio en el que diferentes compositores y estilos pueden convivir.
La historia de Alex se desarrolla precisamente cuando el personaje comienza a trabajar en Los Ángeles en proyectos relacionados con la grabación de música para películas. Así, el protagonista pasa de interpretar repertorio orquestal a formar parte de un mundo en el que la música también tiene la función de construir emociones para las imágenes.
Ese planteamiento permite a Gilroy explorar una relación particularmente cinematográfica: la manera en que una melodía puede alterar la percepción de una escena y, al mismo tiempo, activar recuerdos personales.
La memoria se convierte así en una especie de montaje musical.
Una pieza puede llevar al protagonista veinte años atrás. Una melodía puede conectar una relación terminada con una situación presente. Un sonido puede recuperar una experiencia que el personaje creía haber dejado atrás.
La estructura fragmentada de Behemoth! utiliza precisamente esos saltos temporales. EFE describió la película como un rompecabezas emocional que el espectador va armando mientras conoce las circunstancias que llevaron a Alex a abandonar su antigua vida.
El reparto se completa con Olivia Wilde, Eva Victor, Will Arnett y otros actores. Wilde interpreta a una expareja de Alex, mientras Victor participa como otro personaje vinculado con el pasado del protagonista.
Searchlight Pictures ha presentado la película como la historia de un violonchelista talentoso que vuelve a casa después de veinte años en la carretera y descubre que la música, constante durante toda su vida, lo conduce hacia una experiencia capaz de modificar su futuro.
Más allá de la historia personal de Alex, la película plantea una idea reconocible: hay experiencias que no desaparecen simplemente porque una persona decida alejarse de ellas.
A veces regresan a través de una canción.
En Behemoth!, esa canción tiene la forma de un violonchelo. Y para Pedro Pascal, conseguir que ese instrumento pareciera formar parte de la vida de su personaje significó aprender, en tiempo récord, a convertir la actuación en una interpretación musical.

