Del cigarrillo a las armas: proponen aplicar una estrategia de salud pública para reducir su atractivo

Notipress.- Durante décadas, fumar pasó de ser una imagen habitual —y hasta glamorosa— en películas y publicidad a convertirse en blanco de campañas que hicieron visibles sus riesgos y limitaron su promoción. ¿Podría ocurrir algo parecido con las armas de fuego? Daniel Romer, director de investigación del Centro de Políticas Públicas Annenberg de la Universidad de Pensilvania, propone explorar justamente esa posibilidad.

Su planteamiento no busca reemplazar las intervenciones dirigidas a personas consideradas en riesgo de dañarse o dañar a otros. La propuesta es sumar una estrategia más amplia: tratar las armas, especialmente las pistolas, como productos de consumo cuyo atractivo también puede reducirse mediante herramientas de salud pública.

La autodefensa es la razón más común para poseer un arma de fuego, señala el estudio, y Romer pone el foco precisamente sobre esa percepción de seguridad. Uno de los espacios donde se construye esa imagen es el entretenimiento y la cultura pop, con personajes capaces de acertar disparos y neutralizar amenazas sin demasiadas consecuencias visibles.

“Esos programas dan la impresión de que es fácil acertar a los objetivos con efectos que parecen no mostrar sangre”, escribe Romer. “Un joven que vea estas representaciones podría fácilmente llegar a la conclusión de que las pistolas son una forma sencilla y eficaz de protegerse”.

El asunto también tiene una dimensión jurídica. En el caso New York State Rifle & Pistol Association v. Bruen (una histórica sentencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos que determinó que el derecho a portar armas de fuego en público para la autodefensa está protegido por la Segunda Enmienda de la Constitución), la Corte Suprema de Estados Unidos describió las pistolas como el “arma de autodefensa por excelencia” al abordar su protección bajo la Segunda Enmienda. Para Romer, justamente esa percepción de eficacia y seguridad es una de las que una estrategia de salud pública debería poner en discusión.

¿Qué tienen que ver los cigarrillos?

La comparación propuesta por Romer parte de una experiencia conocida. Las campañas contra el tabaquismo combinaron educación sobre los efectos en la salud con restricciones a la promoción del tabaco y medidas contra su presencia publicitaria dentro del entretenimiento. Con el tiempo, las representaciones del cigarrillo en películas populares disminuyeron junto con las tasas de tabaquismo.

En ese sentido, investigaciones previas del Instituto Annenberg de Comunicación sobre Salud y Riesgos encontraron, además, una asociación entre el aumento de armas en películas y series policiales populares y el incremento de homicidios con armas de fuego, particularmente entre jóvenes de 15 a 24 años. Otro trabajo observó que el crecimiento de su presencia en películas populares entre 2000 y 2021 coincidió estrechamente con un aumento en la compra de pistolas.

Eso no demuestra que ver armas en pantalla provoque esos comportamientos. La propia propuesta señala que hace falta más investigación para determinar el impacto causal de esa exposición, algo que sí llegó a estudiarse con mayor profundidad en el caso de los cigarrillos.

Quitar atractivo antes que sumar glamour

Entre las posibilidades planteadas aparecen:

  • Reducir la publicidad y las representaciones de armas en el entretenimiento.
  • Informar sobre los riesgos de tenerlas.
  • Advertir sobre los peligros de dejarlas sin vigilancia dentro del hogar.

“El éxito del enfoque universal de salud pública en relación con los cigarrillos sirve de modelo para la reducción del atractivo de las armas de fuego para el consumidor”, sostiene Romer, aunque reconoce que todavía debe estudiarse si esas estrategias funcionarían también en este terreno.

La propuesta, publicada en American Journal of Preventive Medicine, cambia así la pregunta habitual: además de intervenir cuando aparece una situación de riesgo, plantea qué podría pasar si una pistola dejara de verse, desde mucho antes, como un producto deseable.