España lleva a las urnas la disputa política desatada alrededor de Maricarmen

Notipress.- María del Carmen Abascal murió este miércoles 7 de octubre a los 87 años, apenas dos semanas después de ser desahuciada de la vivienda madrileña donde había vivido durante más de siete décadas. Su desalojo impulsó protestas que trascendieron Madrid y aumentaron la presión sobre el Gobierno de Pedro Sánchez.

Ante las protestas y la toma de la Puerta del Sol en Madrid por cientos de manifestantes, el Gobierno lanzó dos decretos para amortiguar la crisis de vivienda, pero el Congreso rechazó ambos. El rechazo fue manifestado incluso por Junts, el partido independentista catalán que ayudó a Sánchez a formar Gobierno.

Esta derrota obligó al Gobierno a llamar a elecciones para el 29 de noviembre. Ahora, con la muerte de Maricarmen, una nueva disputa se abre en el campo político: quién puede hablar en su nombre y qué representa políticamente su historia.

Pedro Sánchez reaccionó con un mensaje dirigido a la familia y al entorno de Maricarmen. “Todo mi cariño a la familia y a los seres queridos de Maricarmen. Un abrazo también a todos los que hoy sentimos esta pérdida como propia. Descanse en paz”, publicó.

El presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, buscó marcar distancia frente a una posible explotación electoral del fallecimiento. “Ni campaña, ni partidos, ni utilización interesada. No más piedras en el muro. Ante la muerte de una persona solo cabe el respeto”, sostuvo.

Feijóo había calificado anteriormente el desahucio como “descorazonador”, aunque entonces dejó explícita su crítica al Ejecutivo: “Pero no lo usaré políticamente como el Gobierno”.

La tensión también alcanzó a Madrid. Más Madrid y PSOE propusieron guardar un minuto de silencio por Maricarmen en la Asamblea regional, pero el PP no respaldó la iniciativa. Sin consenso entre los portavoces, el homenaje no pudo realizarse.

Vox llevó la confrontación mucho más lejos al responsabilizar políticamente al presidente. “Han matado a Maricarmen”, afirmó el partido en un mensaje donde acusó al Gobierno de utilizar “el sufrimiento de una persona mayor” para ocultar su responsabilidad en la situación de la vivienda.

En el extremo contrario, dirigentes de la izquierda emplearon también un lenguaje de máxima dureza. La eurodiputada de Podemos Irene Montero sostuvo: “No es una muerte, es un asesinato”, mientras la portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento, Rita Maestre, cargó contra los propietarios a quienes responsabiliza del deterioro de las condiciones de acceso a la vivienda.

La muerte de Maricarmen también generó una fuerte reacción entre los manifestantes. La noticia se conoció poco antes de que el Sindicato de Inquilinas iniciara una rueda de prensa en el Ateneo La Maliciosa de Madrid. Entre abrazos, llanto y rostros quebrados, la organización convirtió rápidamente el duelo en una llamada a intensificar la protesta por la vivienda.

El Sindicato recordó que Maricarmen permanecía hospitalizada desde el desahucio y señaló que el acuerdo que habría permitido su regreso a casa llegó “demasiado tarde”.

Alicia del Río, portavoz de la Confederación de Sindicatos de Inquilinas, se refirió a la muerte de Maricarmen y aseguró que “la especulación y el rentismo matan”. Además, sostuvo que la memoria de Maricarmen empujaría al movimiento a “luchar con más fuerza”. La organización llamó especialmente a quienes se habían movilizado por su desahucio a secundar la huelga general del 11 de noviembre “para que no haya una Maricarmen más”.

La protesta se celebrará apenas dos días antes del inicio de la campaña para los comicios anticipados del 29 de noviembre, lo cual genera una presión extra al oficialismo. Los organizadores de la huelga incluso mostraron distancia con el socialismo. Miguel Fadrique, secretario general de CGT, cuestionó directamente al Ejecutivo al señalar que “bajo el gobierno autoproclamado más progresista de la historia sigue habiendo muchos desahucios”.

Este miércoles, cerca del Congreso, el duelo volvió a mezclarse con la movilización. Tras un minuto de silencio, los asistentes gritaron: “¡Maricarmen vive, la lucha sigue!”. En las calles cercanas apareció también una pancarta con su fotografía y la acusación: “Asesinada por el rentismo y sus políticos a sueldo”.

Antes de morir, ella misma había dejado un mensaje: “No he logrado defender mi casa. Pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por las suyas”. Con las elecciones fijadas para el 29 de noviembre, esa lucha ya forma parte del terreno sobre el que Gobierno y oposición buscarán los votos.