Cansancio, falta de aire y palpitaciones pueden aparecer después de años sin molestias en pacientes con cardiopatías congénitas
Notipress.- Sentirse bien durante años puede generar la impresión de que una cardiopatía congénita quedó completamente resuelta después de una cirugía infantil. Sin embargo, el corazón continúa cambiando con el crecimiento y algunas complicaciones pueden desarrollarse sin provocar síntomas intensos durante largos periodos.
Cada año se registran en México entre 18 mil y 20 mil nuevos casos de cardiopatías congénitas, según datos compartidos en exclusiva con NotiPress. Estas alteraciones afectan la estructura del corazón desde antes del nacimiento y pueden requerir vigilancia especializada incluso después de alcanzar la edad adulta.
Andrea Quarti, director quirúrgico del Programa de Cardiopatías Congénitas del Adulto del Hospital Houston Methodist, señala que los avances médicos cambiaron las expectativas de supervivencia. Para el especialista, el desafío actual consiste en acompañar durante toda la vida a quienes superaron las primeras etapas de la enfermedad.
“Hoy, más de 90% de los bebés con una cardiopatía congénita puede sobrevivir hasta la adultez. Hace 40 años el objetivo era mantenerlos con vida; ahora el reto es acompañarlos durante toda su vida”, explica el Dr. Andrea Quarti.
Crecer no significa terminar el seguimiento
Una cirugía realizada durante la niñez puede corregir el problema inmediato, pero el corazón cambia conforme aumenta el tamaño corporal. Una válvula reparada cuando medía un centímetro, por ejemplo, podría necesitar nuevos procedimientos años después debido a esos cambios anatómicos.
Muchos pacientes pueden estudiar, trabajar, formar una familia y llegar a edades avanzadas con una calidad de vida cercana al resto de la población. Quarti indica que algunas personas alcanzan los 70 u 80 años, aunque el seguimiento especializado continúa siendo necesario durante ese recorrido.
Uno de los principales riesgos aparece cuando las revisiones se interrumpen al pasar de la atención pediátrica hacia los servicios médicos para adultos. El especialista recibe pacientes operados durante la infancia que permanecieron una década sin revisión y regresaron al presentar cansancio o falta de aire.
“Una persona puede llevar años haciendo una vida normal y pensar que todo quedó resuelto. Sin embargo, las complicaciones pueden avanzar en silencio. Lo importante es llegar a la decisión médica a tiempo, no esperar a que los síntomas sean intensos”, advierte.
Señales que pueden aparecer años después
Entre las señales que merecen valoración médica especializada, Quarti menciona fatiga inusual, falta de aire y palpitaciones. Las palpitaciones pueden relacionarse con alteraciones del ritmo cardiaco vinculadas con cicatrices producidas por intervenciones quirúrgicas realizadas previamente.
Cuando la anatomía cardiaca es compleja, el cuidado puede involucrar cirujanos, cardiólogos, especialistas en imagen, anestesiólogos e intensivistas. Esta coordinación también resulta relevante durante embarazos o cirugías de columna, abdomen y pulmón en personas con antecedentes de cardiopatías congénitas.
Los modelos tridimensionales y herramientas de realidad virtual permiten estudiar ciertas anatomías antes de realizar intervenciones complejas y planificar mejor el procedimiento. Estas recreaciones pueden ayudar a localizar estructuras delicadas cuando vasos o cavidades se encuentran en posiciones distintas de las esperadas.
“La mejor inversión que una persona con una cardiopatía congénita puede hacer por su vida es mantenerse en seguimiento dentro de un programa especializado. Tal vez nunca necesite otra intervención, pero si llega a requerirla, lo decisivo será detectarlo a tiempo”, concluye.


